Análisis

Call of the Elder Gods: horror cósmico más grande, más bonito y más ambicioso

Periodista. Músico. Padre. Gamer.

Call of the Elder Gods
Call of the Elder Gods nos invita a una nueva aventura. Out of the Blue
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Hace ya seis años que disfrutamos con el título de debut del estudio madrileño Out of the Blue, fundado por Tatiana Delgado y Manuel Fernández-Truchaud. Su amor por las aventuras gráficas ‘estilo Myst’ y los mitos de H.P. Lovecraft dieron como resultado Call of the Sea, una preciosa aventura con una enrome carga narrativa y una sucesión de puzles que resultaron un regalo para los fans del género. Ahora, seis años después y con el estudio completamente consolidado (les ha dado tiempo a lanzar American Arcadia y tienen en proceso The Vigilante Diaries) nos llega la secuela directa de aquella aventura que profundiza en los horrores cósmicos lovecraftianos: Call of the Elder Gods.   

Esta segunda entrega mantiene la esencia de aquel: una aventura narrativa de puzles en primera persona que se va construyendo a base de solucionar intrincados y entretenidos puzles de todo tipo, donde hay que tirar de lógica, memoria y la recolección del mayor número de pistas que nos ayuden a superarlos. Como en la primera entrega, los puzles están perfectamente integrados en la acción y nunca nos sacan de la historia y, si aquella primera entrega tuvo alguna crítica por una leve repetición del tipo de puzles (sobre todo hacia el final del juego), su secuela se ha esforzado para añadir variedad y eliminar por completo esa sensación de repetición.

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Call of the Elder Gods sigue manteniendo un fuerte peso en la observación, el diario, las pistas ambientales y la deducción, pero ahora todo parece tener una vocación más grande. Hay más personajes, más escenarios, más capas temporales y una inspiración lovecraftiana mucho más directa. Dejamos atrás la isla exótica inspirada en la aventura clásica para adentrarnos en una historia mucho más cercana al horror cósmico, con mansiones de Nueva Inglaterra, universidades marcadas por secretos arcanos, desiertos australianos, ruinas imposibles y ciudades que parecen existir fuera del tiempo.

Call of the Elder Gods
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Arqueología, terror cósmico, traumas familiares y locura

La historia se sitúa 30 años después de los eventos de Call of the Sea, y nos presenta a un envejecido Harry Everhart, profesor de la Universidad de Miskatonic, y a la joven estudiante Evangeline Drayton, una estudiante atormentada por sueños relacionados con un artefacto descubierto diez años atrás. Ambos arrastran pérdidas, obsesiones y preguntas sin respuesta. Y, como suele ocurrir en cualquier relato tocado por Lovecraft, buscar respuestas puede ser mucho peor que permanecer en la ignorancia.

El tono se sumerge con mayor profundidad en el horror cósmico lovecraftiano y si la primera aventura nos recordaba más a una aventura de Julio Verne, el tono de esta entrega se acerca más a una película de Indiana Jones, pero con el tono oscuro y onírico de la La llamada de Cthulhu: sociedades secretas, puertas ocultas, reliquias imposibles, conspiraciones en plena Guerra Fría y entidades que escapan a la comprensión humana.

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La alternancia entre Harry y Evangeline también aporta dinamismo. Ahora los puzles son mucho más profundos, porque la pareja consigue añadirle más dimensiones y permite la colaboración entre ambos para llegar a resolverlos. Este elemento, una novedad respecto a la aventura solitaria de Norah Everhart en Call of the Sea, es tal vez la mejora más interesante.

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Además, el juego puede disfrutarse perfectamente sin haber jugado a la primera aventura, pero haberla completado le da mucho más sentido y nos permite descubrir muchas líneas argumentales de aquel y responder a muchas de sus preguntas. Lo mejor es que los desarrolladores preguntan al jugador si ha completado el primer juego nada más comenzar la aventura y adapta esta según el caso: hace referencias a la primera aventura o las integra como parte del contexto del juego.  

Puzles con sabor clásico

Donde Call of the Elder Gods es perfectamente reconocible es en sus puzles. Vuelve esa sensación de aventura point and click en primera persona, en increíbles escenarios 3D cargados de pistas por recolectar. Como en el primer juego, tenemos con nosotros el útil diario donde se anotarán las pistas, los símbolos, las notas y todo lo que consigamos observar y recopilar y que, de un vistazo, puede darnos la respuesta a ese puzle que se nos presenta y no nos permite avanzar. Hay un modo de dificultad superior que podemos elegir y que elimina por completo el diario, para aquellos veteranos que quieran enfrentarse al juego como en los 90, anotando todo de manera real tirando de lápiz y papel.  

Los desafíos que la aventura nos va presentado son muy variados en complejidad y mecánicas: van desde cajas con combinaciones que tenemos que descifrar a enormes mecanismos que abarcan varias habitaciones o zonas completas. El juego nos obliga a explorar y a mirar muy bien, tomar notas mentales (otras se anotarán en el diario), relacionar información y entender el entorno como un enorme puzle que hay que ordenar para conseguir seguir adelante. Hay puzles realmente inspirados, que nos obligan a ir descubriendo pequeñas preguntas, activando ligeros mecanismos, pero todos son una pieza de un puzle mucho mayor que abarca varios escenarios y, a veces, varias secciones de juego alternando entre los dos personajes principales.  

Call of the Elder Gods

Hay muchos momentos que nos llevarán mucho tiempo de exploración, de darle al coco, de revisar notas para saber por dónde continuar y cuando somos capaces de encajar las peizas nos ofrecen una sensación realmente satisfactoria. La narrativa encaja fantásticamente bien en cada engranaje de estos grandes puzles y la historia y muchos detalles del misterio y sus personajes, se van desgranando de manera natural mientras intentamos superar esa puerta que se niega a abrirse. Y si nos atascamos, siempre podemos pedir una pista.

Un sistema de pistas ejemplar

Como en el juego anterior, Call of the Elder Gods permite pedir una pista cuando estamos atascados. Sus desarrolladores están convencidos que es mejor terminar el juego que quedarse atascado, frustrarse y abandonarlo por completo y quedarse sin conocer su fabulosa narrativa. Y el sistema de pistas está tan bien diseñado como en la primera entrega. El juego nos anima a pedir una pista si nos atascamos, sin complejos ni penalizaciones. Y lo mejor es que el sistema comienza dando un pequeño empujón, una ayudita para desbloquear el pensamiento. Esto suele funcionar y sirve para gritar ‘eureka' y dar con la clave. Pero si no es suficiente, el sistema te permite pedir un poco más de ayuda, hasta donde uno quiera (incluso hasta la resolución final del puzle). Pero esto último no suele ser necesario.  

El juego quiere que avancemos, pero también quiere que pensemos. Ese equilibrio es difícil, y aquí está muy bien resuelto. Además, es completamente opcional y los jugadores más expertos se impondrán a si mismos no pedir nunca una pista. Para ellos también están disponibles en el juego los llamados Libros de lo Oculto, que añaden enigmas más exigentes y extraños, con ese punto de desafío opcional que encaja perfectamente con el tono de realidad distorsionada del juego.

Una dirección artística espectacular

Visualmente, Call of the Elder Gods es una auténtica maravilla. Su estilo 3D ligeramente estilizado permite construir escenarios muy expresivos sin caer en el exceso de detalle. Hay bibliotecas iluminadas por el fuego, extrañas cavernas malditas, paisajes de arenas eternas en el desierto autraliano, estepas heladas en Svalvard e inmensos templos en ciudades imposibles.

Call of the Elder Gods

El salto del estudio a Unreal Engine 5 se nota en la iluminación, en la escala de los espacios y en la forma en que cada escenario invita a detenerse. Es un juego que entiende que la contemplación también forma parte de la aventura. Muchas veces avanzamos no porque el objetivo nos empuje, sino porque queremos ver qué hay tras la siguiente puerta.

Hay pequeñas caídas de rendimiento (nosotros hemos jugado en la versión de Nintendo Switch 2) y hemos tenido algún problema de colisiones con estructuras invisibles. Pero han sido momentos muy puntuales y aislados dentro de un apartado técnico que, en conjunto, resulta sobresaliente.

Voces y música a la altura del viaje

La historia llega con un excepcional trabajo de doblaje con actores de voz (sólo en inglés) con la presencia de Yuri Lowenthal (Spider-Man, Arcane, Final Fantasy VII Rebirth) o Cissy Jones (Firewatch, Starfield, Baldur's Gate III), entre otros. La narración tiene una enrome calidad y se acompaña de subtítulos en castellano (al igual que la traducción a nuestro idioma de todos los textos en pantalla, los menús y todas las ayudas).

También regresa Eduardo de la Iglesia en la banda sonora, y eso es una excelente noticia. La música vuelve a ser una maravilla que acompaña sin invadir, subraya el misterio y refuerza la sensación de viaje hacia lo desconocido.

Call of the Elder Gods

Conclusiones de Call of the Elder Gods

Call of the Elder Gods es una fabulosa secuela de Call of the Sea que consigue ser incluso más interesante para quienes disfrutan del horror cósmico, los puzles ambientales y las historias de misterio con aroma a literatura pulp, rol de mesa y arqueología imposible. Mejora en todo a su primera entrega, en duración (es algo más extensa), en su cantidad de localizaciones distintas, personajes, narrativa, guión, factura técnica y, sobre todo, en la variedad, mecánicas y profundidad de sus puzles.  

Call of the Elder Gods tiene atmósfera, inteligencia y una dirección artística preciosa. Y, sobre todo, tiene esa cualidad tan valiosa en las buenas aventuras de puzles: nos hace sentir que cada pista importa y que cada puerta abierta nos acerca a la respueta al gran misterio.

Plataforma analizada: Nintendo Switch 2

Lo mejor

  • Escenarios espectaculares y una dirección artística magnífica.
  • Puzles ambientales bien diseñados, con momentos deductivos muy inspirados.
  • Sistema de pistas accesible y respetuoso con el jugador.

Lo peor

  • Cierta linealidad puede afectar a la inmersión.
  • Pequeñas caídas de rendimiento en zonas concretas.
Valoración 85/100