Análisis

Monster Hunter Stories 3: Twisted Reflection, una obra maestra a lomos de un Rathalos

Periodista. Sevillano, cinéfilo y retrogamer.

Monster Hunter Stories 3: Twisted Reflection
El vuelo de Ratha, el primer impacto en la exploración de Monster Hunter Stories 3. Capcom
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La avalancha de emociones al entrar en el conflicto entre Azuria y Vermeil es uno de esos ganchos al corazón inesperados que conecta con todo lo que significa Monster Hunter Stories 3: Twisted Reflection. Los pulgares desgastados del que escribe no han notado que la experiencia pasada de tanto RPG de combate por turnos sienta demasiado bien en lo nuevo de Capcom hasta el punto de convertirse en uno de mis favoritos para romper moldes entre comparaciones y aspiraciones que deberían dejarlo como uno de los mejores juegos del 2026.

La cita con el médico para explicarle que los lanzamientos de marzo no me van a dejar dormir ni las ocho seis horas reglamentarias como buen padre de familia no es una broma, y mucho menos con la oferta actual. No es que le vaya a desglosar por qué hay dos huevos gemelos de Rathalos, pero sí que este hobbie entremezclado con el trabajo y con la pasión me va a dejar loco después de Resident Evil: Requiem, Pokémon Pokopia y Slay the Spire. Y es necesario porque lo que consigue Monster Hunter Stories 3 es algo único.

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El primer tráiler de Monster Hunter Stories 3: Twisted Reflection me dejó una conexión con la dirección artística y el diseño de los personajes, un salto diferencial con respecto a las dos entregas anteriores. Desde entonces el radar se activó hasta descubrir algunas de las mecánicas del juego, pero a día de hoy no encuentro razón para platinearlo con todo lo que conlleva eso en un juego de tanta gestión, exploración, caza y combates. Por no hablar del entramado de los menús para perfeccionar monsties.

Los monsties son el principio y el fin

Esa razón encierra comparaciones a muchas otras franquicias donde las capturas y el mimo por los compañeros de combate lo son todo, pero Monster Hunter Stories 3 es otra cosa, y mucho más. Descubrir el vasto mundo de Monster Hunter Stories 3 como rider es de las experiencias más disfrutables que he sentido en mucho tiempo con el mando en la mano. El acercamiento a los dragones al principio y al resto de monstruos en general con el avance de la historia es perfecto en todos sus puntos, desde el cuidado, al descubrimiento, el combate o la gestión para hacerlos más fuertes.

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Monster Hunter Stories 3

El manejo de los dragones en cada uno de sus usos para recorrer cada esquina del juego hace que uno se olvide del mapa en más de una ocasión sólo por descubrir y explorar espacios que no están llamadas a darte más que el placer visual, y quizás algún baúl sin importancia. El control, la variedad y el estilismo de cada uno de ellos es parte de esa garantía para descubrir algo nuevo todo el rato, y no sólo en los acompañantes propios sino también en los enemigos.

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El aura de algunos enemigos con la cristalización y lo bien llevado que está eso no sólo en la trama sino también en lo visual y en el combate, hacen del juego un todo perfecto para querer saber más a cada paso que das.

La reimaginación de los combates por turnos

Sin el brillo de los combates esa experiencia a lo Dragon Flight Simulator no valdría de nada, sobre todo porque la profundidad en estos es exquisita. No sólo por la diferenciación a la hora de decidir cómo atacar, sino por el control del personaje, de su monstie y de cómo acompañar las acciones del único personaje con el que vamos a la batalla. Monster Hunter Stories 3 es un turn battle combat donde sólo controlamos a nuestro protagonista, y si queremos, también a nuestro monstie, pero a nuestro lado hay otro rider con su dragón preparado para la acción.

Monster Hunter Stories 3

Al acompañante no le podemos elegir exactamente las acciones, pero sí establecer antes de la batalla desde los ajustes cómo queremos que lo haga independientemente de los roles de cada uno. El tanque, el healer, el DPS...hay roles para todo, por eso es tan interesante la ejecución de las builds para nuestro protagonista, porque es fácil adaptarnos a los demás y a la inversa, todo depende de cuántas horas de exploración le eches al juego para buscar diferentes armas y armaduras para jugar de mil formas diversas.

En más de una vez me he visto en un combate de 15-20 minutos con una sonrisa torcida por estar viviendo algo especial, tanto por la gestión que te pide el enemigo como por el impacto inicial de las animaciones. Todo funciona, conecta con un perfil de jugador muy amplio y además transmite ese punto de descubrimiento hasta llevar la ilusión a algo que está en el reto del combate, pero también en cómo se intercala eso con la narración. Porque la única pincelada de duda que tengo con el juego es cómo diferenciar las horas de combates innecesarios con la trama, pero ese es un problema del primer mundo para aquellos con ganas de rebasar la experiencia base.

De Azuria desde pequeñito

Con una gran localización al castellano, Monster Hunter Stories 3 funciona porque toda esa propuesta colosal encaja dentro de una historia buena, que además está contada a la perfección. El arquetipo del príncipe/princesa con pasado familiar oculto y con la bandera de la justicia es archiconocido, pero el uso de los impactos, la sensación de grupo, los giros y los toques de humor conjugan un ciclo muy bueno que tiene una evolución natural más allá de los misterios. Y funciona, con algún detalle que quizás es el que le resta la perfección al titulo, pero no le quita nada al disfrute.

Monster Hunter Stories 3

De hecho el enfoque de las submisiones me parece de las decisiones más inteligentes del desarrollo, porque los secundarios son muy interesantes pero apenas están trazados de inicio en un grupo que se conoce a la perfección. La entrada a la acción para descubrirnos todos los secretos de los riders llega desde la joven Thea que entra a la acción como la benjamina, pero el trasfondo de todos es mucho más amplio. Es fácil superar la historia sin hacerlas, pero es mucho más interesante viajar en todos ellos no sólo para mejorarlos, sino porque amplifica los misterios y un guion cuidado al detalle.

Y para conjugar todo ello está la banda sonora, una parte más de esa magia que presenta una fanfarria archiconocida como el sustento de la grandilocuencia de la historia, porque transmite eso desde el inicio. De hecho ese todo empuja al jugador a enfangarse más de lo que debería de primeras, porque con cada descubrimiento (los huevos, la exploración y la mejora de los hábitats), es fácil dejarse horas buscando cada rastro dentro del juego entre cuevas especiales y doradas, y a veces entrar de lleno hace que se pierda parte de la magia. Pero es que es un juego que pide para los más aguerridos, porque permite ir sólo a por la historia o perderse entre terrenos imposibles para descubrir más monsties y potenciarlos todos hasta descubrir todos los misterios del endgame.

Conclusiones

A día de hoy no me esperaba que Monster Hunter Stories 3: Twisted Reflection tuviera en mí el efecto que hace poco me generó Final Fantasy VII: Rebirth, esa sensación de tener por delante lo de siempre, pero como nunca me lo habían contado. Y no hablo sólo de la narración de los acontecimientos, sino de ese empaque general donde el mundo se abre ante ti para darle muchas posibilidades al jugador. El combate por turnos es adictivo, y fácil pillarle el tono si estás atento a todo en las primeras 4-8 horas de juego, pero tiene varias capas de complejidad y por lo que es fundamental no decaer ahí para no perderle atención a nada.

Entre campamentos, manejo de las sinergias, las secundarias, la exploración, la recolección de huevos y sobre todo el desfile de monsties, este juego es uno de los títulos del año indudablemente, porque ofrece corazón, magia y un combate inmersivo. Es un must no sólo para este año, sino para uno de los género más remarcados que aquí tiene a una nueva lanzadera para crecer desde lo más alto.

*Versión jugada en PS5

Lo mejor

  • El impacto global de la experiencia entre combate, exploración con monsties y narrativa.
  • El aspecto único de cada monstie y todo lo que los rodea: diseño, capturas y control de peleas.
  • La sensación general es la de tener por delante una obra maestra.

Lo peor

  • A veces perderse demasiado en la exploración sin avanzar puede ser pesado con demasiados combates rutinarios, pero es algo tan fácil de cambiar que ni siquiera es un problema.
Valoración 95/100