El juego que permite viajar a los años 90 y crear tu propio videoclub

Retro Rewind, el juego para viajar a los años 90 y crear un videoclub para vender y alquilar VHS.
Retro Rewind o cómo hacer un videoclub en los 90 a tu medida.. Blood Pact Studios
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El puñetazo a la nostalgia para viajar como mínimo 30 años al pasado hasta encontrar ese videoclub del barrio para alquilar durante el fin de semana la peli del momento toma ahora apellido indie. Retro Rewind es la propuesta de dos creadores canadienses que se han dispuesto a llevar el típico simulador de tiendas al Hollywood de la época para traspasar esas películas a la creación particular de cada uno, con homenajes, alquiler, ventas y hasta un vendedor pirata que regatea con precios a la baja.

Los chicos de Blood Pact Studios han arrancado el perfil de gestión de tiendas que ha dado la vuelta al mundo con perfiles tan diferentes como la venta de cartas coleccionables, supermercados o la venta de consolas. El TCG Card Simulator o Console Shop Simulator son sólo algunas de las centenares de versiones que han popularizado este perfil de crear un negocio desde cero, contratar empleados y vender artículos hasta hacer la creación cada vez más grande.

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El foco en este caso no es sólo mirar a los años 90, sino entender que el cine de la época es la base para construir no sólo un modelo de venta y alquiler de películas en VHS. Y a partir de ahí los guiños cinematográficos caen por sí solos para proyectar una idea que va golpeando al jugador a golpe de risa y recuerdos con detalles claros de sagas como Rambo o Los Cazafantasmas.

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La base jugable de Retro Rewind es la misma que la de este tipo de juegos, gestión completa del local y atención personalizada a los clientes, tanto en primer plano como en el manejo indirecto por medio de los empleados. Todo empieza por la organización del local para perfeccionar el videoclub a nivel visual, pero por supuesto en el resto de detalles como los precios de las películas, las reservas, cobrar por recargos o incluso ir más allá para recomendar películas.

De hecho uno de los detalles más significativos es que también se puede preparar comida para los clientes, algo más enfocado en el cine pero que tiene un extra en el juego con las palomitas. Además hay detalles muy significativos como la petición de películas para llenar el videoclub o la compra poco legal a un traficante de películas piratas tanto de los años 80 como de los 90.

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Otro de los puntos fuertes es la estabilización del juego mediante las estaciones y el clima, porque eso fuerza nuevas interacciones con los clientes. Cada temporada tiene días festivos, días festivos que llenan el local y también hay festivales que generan obras de arte especiales. Es un bucle infinito hasta saciar las ganas de tener el mejor videoclub, pero sobre todo es un recuerdo completo para todo aquel que ha pasado los fines de semana por el videoclub en otra época.

La primera invitación al juego antes de entrar en la compra puede ser directamente la demo, no sólo porque merece la pena sino porque tiene bastante profundidad como para dedicarle 10-12 horas fácilmente. Esa demostración por parte de creadores pequeños muestra la versatilidad del juego no sólo para volver a otra época, sino para sentir todo lo que significaba en aquel entonces escaparse a pillar una película para unos días...aunque desde la otra perspectiva.