Pittsburgh Steelers, la única franquicia 'sin quarterback' ante el dilema Rodgers

La leyenda de 42 años está de vacaciones sin rumbo fijo
Las 5 sorpresas de la 1ª ronda del Draft de la NFL de Fernando Mendoza
La margarita que deshojan tanto Pittsburgh Steelers como Aaron Rodgers tiene demasiados pétalos como para llegar a un entente cordial después de una renovación malograda desde hace meses. El icónico quarterback sigue sin equipo entre bandazos de negociaciones, ausencias y la sensación de que la retirada es una opción, mientras la franquicia sobrevuela el mercado sin saber cuál es su rumbo para la temporada 26/27.
Los 42 años de Aaron Rodgers pesan tanto como su legado en un punto donde el próximo kickoff parece lejano para algunos, pero demasiado cerca para otros cuando todavía no hay un quarterback titular en el equipo. De hecho a día de hoy las dudas de los Steelers con respecto al puesto más importante del equipo lo dejan como uno de los únicos equipos sin un claro candidato a cubrir el manejo de balón, y la solución es urgente.
A pesar de que hay franquicias como los Raiders donde no está claro si todo empezará con Kirk Cousins al mando o con el flamante número 1 del draft, Fernando Mendoza, es un caso diferente por la doble opción. A día de hoy en Pittsburgh no hay alternativas, o renueva Rodgers o el desierto apunta a ser demasiado amplio como para sostener una solución en este punto tras un draft marcado por las dudas a corto plazo.
La rumorología hasta la fecha deja dos puntos muy diferentes en las negociaciones, las necesidades del jugador en busca de su último gran contrato y la del equipo que no quiere embargar su presente para reconstruir. Al parecer Rodgers pide un 100% garantizado para los dos próximos años mientras que la franquicia no quiere arriesgar todo su salario a sabiendas de la edad y de los problemas de lesiones del quarterback, por lo que ha propuesto incentivos según los partidos jugadores.
De hecho en los últimos años esa línea del límite salarial forzada por el quarterback hace difícil la competitividad del equipo hoy día, por lo que los Steelers han pasado página a sabiendas de que Rodgers puede dar un paso atrás. Por eso el draft ha servido como trasvase para ir a por un quarterback en la tercera ronda con la elección de Drew Allar, llegado de Penn State. A día de hoy parece difícil darle las riendas de un equipo a un chaval tan joven que no llega con la estela de ser una superestrella, pero la decisión está en la negociación actual.
Actualmente Rodgers está en esa línea invisible donde la franquicia debe decidir si apostar por él o empezar de cero, porque en casa tiene a Allar, Will Howard y Mason Rudolph. De lejos sería un riesgo arrancar con cualquiera de ellos por lo que significa apostar con alguien sin apenas experiencia en la élite, pero es una decisión que no solo pasa por Rodgers sino por la decisión de la franquicia de saber cuánto apretar y dónde colocar el límite de sus exigencias para crear la plantilla de los próximos 2-3 años.
El pulso del jugador, de vacaciones, es latente porque más allá del silencio público, Rodgers ha aparecido con una camiseta de los Jets en los últimos días después de dejar pasar una oferta a la baja. La filtración es que los Steelers le han ofrecido unos 15 millones por un año con un aumento muy liviano con respecto al contrato de la temporada pasada, lo que para todo un MVP con un anillo a las espaldas no parece demasiado.
Con los pros y los contras de cada parte, la única realidad es que la preparación para la nueva temporada es fundamental en esa puesta en marcha que ahora mismo tiene a Allar como protagonista. El nuevo quarterback de 1.96 m. está ahora estudiando el libro de jugadas del equipo por si le toca sacar el brazo a pasear a partir del mes de septiembre, y quizás la toma de contacto con el bloque puede empujar a la franquicia a tomar una decisión si se enquista la situación con Rodgers.