Adrian Newey se emociona hablando de Fernando Alonso: "Tiene que estar siendo difícil para él"

Newey lamenta que Fernando Alonso no pueda, otra vez, luchar por cosas importantes en Aston Martin
El gesto de Fernando Alonso que explica todo a la perfección: vestido de calle, con el móvil y sus rivales en pista
Voces dentro del paddock de la Fórmula 1 tildan la situación de Aston Martin de funeral y poco ha faltado para que lleguen las primeras lágrimas. Fernando Alonso no ha podido subirse al AMR26 en la primera sesión de entrenamientos libres en Melbourne, en la segunda sólo ha podido dar 18 vueltas y Adrian Newey ha acabado destapando el desastre de Honda en Japón desde el pasado mes de noviembre. Una rueda de prensa en la que el gurú de la Fórmula 1 se ha emocionado hablando de cómo el piloto asturiano está pagando los platos rotos de una pésima gestión del ala japonesa de Aston Martin.

Adrian Newey culpa sin tapujos a Honda
"Tengo que decir que, en mi opinión, Fernando es uno de los grandes de este deporte. Su habilidad, su talento, su capacidad en general... Realmente debería haber ganado muchos más campeonatos de los que tiene a su nombre y muchas más victorias. Todavía... y no sé cuántos años tiene pero... a sus 40 años sigue siendo super rápido, super talentoso... Hablando con él, no lo siente como un sufrimiento, su visión sigue siendo muy buena y sus reacciones aparentemente son de estar orgulloso. Así que es una persona increíble. Todos estamos tratando de contener nuestras esperanzas porque sabíamos que iba a ser un año difícil, un año de construcción. No tratamos de poner excusas. Para Fernando Alonso tiene que estar siendo un momento difícil mentalmente hablando", explicaba Adrian Newey.
El gurú técnico de Aston Martin cerró su intervención dando un pequeño halo de esperanza a su piloto: "Creo que todavía tenemos el lado del chasis y por ahí podemos recuperar algo del potencial del coche". Unas palabras semivacías a las que Fernando Alonso tendrá que agarrarse para no desesperarse y pensando en una renovación, aún no firmada, que a día de hoy es una auténtica quimera.
