La FIFA se asegura los derechos y el uso comercial de Naranjito

Naranjito, mascota de la Copa Mundial de Fútbol de 1982 organizada por España
Naranjito, mascota de la Copa Mundial de Fútbol de 1982 organizada por España. EFE
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Hubo un tiempo en el que una naranja con camiseta de España conquistó el mundo. Hoy, décadas después, ese símbolo vuelve a estar en el centro del negocio del fútbol. La FIFA ha decidido blindar el legado de Naranjito y convertirlo, de nuevo, en una pieza clave dentro de su maquinaria comercial.

Cuarenta y seis años después del Mundial de 1982, la imagen de Naranjito vuelve a cobrar protagonismo, esta vez lejos del césped y más cerca de las oficinas, contratos y marcas registradas.

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La FIFA protege a Naranjito hasta 2035

La FIFA ha registrado oficialmente los derechos de uso comercial de Naranjito en la Unión Europea a través de la EUIPO, con sede en Alicante.

La solicitud, presentada en junio de 2025 mediante un despacho jurídico de Madrid, fue aprobada el 10 de noviembre y estará vigente hasta el 26 de junio de 2035. Esto otorga a la FIFA el control exclusivo sobre la explotación de la imagen en los 27 países de la UE.

El alcance es enorme: desde productos clásicos como balones, camisetas o juguetes hasta artículos mucho más amplios como relojes, joyería, bebidas, mochilas, dispositivos electrónicos o incluso servicios educativos y de entretenimiento.

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Naranjito, en el Mundial 2010

De mascota histórica a máquina de negocio global

Naranjito no fue una mascota cualquiera. Nacida para el Mundial de España 82, su diseño, obra de los publicistas sevillanos María Dolores de Salto y José María Martín Pacheco, rompió moldes al convertir una fruta en icono futbolístico.

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Elegida entre más de 600 propuestas, se convirtió en la primera y única fruta protagonista de una Copa del Mundo, con tal impacto que llegó a tener su propia serie de televisión.

Ahora, la FIFA busca explotar ese legado dentro de una estrategia global donde el fútbol ya no solo se juega en el campo, sino también en el terreno de la propiedad intelectual.

No es un caso aislado: estrellas como Kylian Mbappé, Vinícius Junior o Lamine Yamal, así como clubes como el Real Madrid o el FC Barcelona, también han convertido su imagen en activos comerciales protegidos.