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Opinión

Luis García Plaza y la oportunidad que el fútbol le da

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Luis García Plaza celebra la victoria sobre el Valencia
Luis García Plaza celebra la victoria sobre el Valencia. Kiko Hurtado
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Que levante la mano el sevillista que hubiera esperado allá por el 14 de agosto, horas antes del debut liguero ante el Rayo Vallecano, que menos de un mes más tarde el Sevilla FC habría sumado diez puntos de quince, cayendo derrotado únicamente ante un rival de los de otra esfera como el Atlético de Madrid.

Este Sevilla FC de Luis García Plaza, como veníamos diciendo, es un equipo de fútbol en formación que no pinta nada mal. El buen inicio de temporada ya está totalmente confirmado, y con la visita a la revelación -económica y deportiva- del Deportivo de La Coruña y recibiendo en casa a la apisonadora FC Barcelona, todo lo que sea sumar de aquí al inmenso, tedioso y enladrillado parón será otra gran noticia.

A ningún aficionado al fútbol le viene bien un parón de selecciones, si dura dos fines de semana, menos todavía, y si encima a tu equipo le va bien, menos aún. Sin embargo, al plan de Luis García Plaza le faltan cosas que ajustar y esa ‘pretemporada’ impostada le puede venir bien para encajar piezas. La presión alta que quiere instaurar el técnico está deslavazada. Lo demostró el Atlético de Madrid y también un Valencia muy limitado, colista, que, sin embargo, encontró salida de balón con cierta facilidad. También es importante pausar las cosas cuando se va por delante, especialmente si el gol llega en el tramo final de los 90 minutos.

La oportunidad de la vida de García Plaza

El fútbol sigue caminos inescrutables. Por ello, y así lo ha dicho él mismo en numerosas ocasiones, Luis García Plaza se ha encontrado en el banquillo local del Ramón Sánchez-Pizjuán. Al madrileño no le queda otra que aprovecharla, y bien que lo está intentando. Los primeros diez partidos fueron de mera supervivencia, sacó el examen con nota, lo celebró y esperó acontecimientos en unas semanas un tanto extrañas.

Al final, García Plaza se quedó. Y con él José Ignacio Navarro. Contra todo pronóstico, el director deportivo sevillano le fue poniendo en el tablero piezas interesantes. En los prolegómenos del jaque mate, se vino arriba y redobló la apuesta con las últimas tres piezas -de momento, dos, Stassin y Fofana- para colocar un equipo que, bien moldeado, puede reverdecer laureles, aunque esa palabra chirríe en Nervión.

El Sevilla celebra la victoria sobre el Valencia

El Sevilla sabe que su entrenador no se va a amilanar en sitios como El Sadar, Mestalla o el mismísimo Sánchez-Pizjuán. Que tiene entre sus manos a profesionales currantes como Guridi, Juan Iglesias, Castrín o Kike Salas, y el club ha inyectado una dosis de calidad con otros como Fofana, Stassin o Kochorashvili, manteniendo la que está aportando Agoumé y la que debería sumar Rubén Vargas. Diez puntos como diez soles, sin duda.

Recuerden como el Sevilla premió la trayectoria de José Luis Mendilibar en los banquillos más calientes del fútbol español, y ahí se encuentra Luis García Plaza. Ante la oportunidad de devolver a un grande al lugar que le corresponde. En su trabajo están todas las ilusiones de una afición que quiere volver a sonreír.