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Larne
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Un nuevo rifirrafe de Vinicius con la grada termina con el cariño de Mourinho: el sentido abrazo entre ambos

Pese a los pitos del Bernabéu a Vinicius, la historia del brasileño terminó radicalmente diferente
Pellegrino Matarazzo se encomienda a Anoeta para empezar a sumar a pesar de la presión
Vinicius volvió a vivir una noche de contrastes en el Santiago Bernabéu. El Real Madrid goleó 4-1 a la Real Sociedad en el estreno liguero en casa, con un espectacular hat-trick de Kylian Mbappé y un tanto del brasileño, pero la relación entre el ‘7’ y una parte de la grada volvió a quedar en entredicho. Durante la primera mitad, cuando el conjunto de José Mourinho no terminaba de encontrar fluidez y la Real Sociedad comenzaba a sentirse cómoda, el Bernabéu hizo sonar los pitos. Vinicius, que ya había tenido una ocasión clara detenida por Álex Remiro, fue uno de los jugadores señalados.
La tensión no desapareció después del descanso. Con 1-1 en el marcador tras los goles de Mbappé y Luka Sučić, el Madrid dio un paso adelante, pero Vinicius volvió a recibir algunos silbidos de la grada. El brasileño, sin embargo, respondió de la mejor manera posible: apareciendo en el área para marcar el 3-1, después de una extraordinaria acción de Jude Bellingham. El inglés peleó el balón dentro del área hasta encontrar al brasileño, que únicamente tuvo que empujarla. La celebración sirvió para rebajar la tensión y, poco después, el propio Vinicius devolvió el favor a Mbappé con una asistencia espectacular para que el francés completara su triplete.

El cariño de Mourinho a Vinicius
El episodio tiene además un contexto especial por la relación que Mourinho ha construido con Vinicius desde su regreso al banquillo madridista. El portugués ya había salido públicamente en defensa del delantero tras el partido contra el Espanyol y había reconocido que el brasileño sufre una presión excesiva, aunque también le había pedido mayor control emocional. “No es un santo, pero lo que le hacen es demasiado”, llegó a afirmar Mourinho, dejando claro que su intención es proteger a su jugador y, al mismo tiempo, ayudarle a gestionar mejor las situaciones de tensión.
Y en el Bernabéu volvió a quedar patente esa conexión. Vinicius terminó siendo sustituido en el tramo final, en el minuto 83, después de haber participado directamente en dos de los cuatro goles del equipo, y recibió el respaldo de Mourinho en un gesto de complicidad y afecto entre entrenador y futbolista. Una imagen especialmente significativa después de los pitos y de una relación con la grada que todavía dista mucho de estar completamente recompuesta. Al menos esta vez, el brasileño pudo marcharse del césped con una respuesta incontestable: un gol, una asistencia, una goleada y el abrazo de un entrenador que ha decidido convertir su defensa en una de las banderas de su nuevo proyecto en el Real Madrid.