El temperamento de Antony 'choca' con la excitación de Nelson Deossa

El brasileño se marchó expulsado al 'defender' a su compañero
Antony pide públicamente que Natan y Nelson Deossa se queden en el Betis
Un calentón puede tenerlo cualquiera, el problema es cuando esta situación se repite en demasía. Eso sucede con Antony, un talento increíble que, por momentos, parece sufrir un cruce de cables que no le sienta nada bien al Betis. Este sábado, en un amistoso, con una calor insoportable, el brasileño se borró ante la excitación de Nelson Deossa.
Porque si había dos jugadores enchufados en la primera mitad eran ellos dos, Antony y Nelson Deossa. El primero, tras perderse el Mundial y llegar más tarde a la concentración, quería arrancar con buen pie, demostrarle a La Cartuja que sus problemas físicos estaban olvidados y que con la Champions League a las puertas, se vería la mejor versión del ex del United.
El segundo, en la puerta de salida desde hace semanas, recibía aplausos de la afición que le pitaba por supuestos temas extradeportivos hace meses, presionaba como nadie, recuperaba como ninguno y se veía capaz absolutamente de todo. Hasta que se le apagó la luz.

Con la primera mitad prácticamente finalizada, un futbolista del Bournemouth le presionaba insistentemente haciéndole falta. El árbitro, que podría haber pitado antes, señaló la falta y Nelson Deossa, puede ser por esa misma excitación que le creaba el ambiente favorable, se volvió y le pegó un pelotazo al rival. Se armó la fiesta.
Antony pierde los papeles, Pellegrini ni lo entiende
Rápidamente se formó una tangana totalmente innecesaria en banda donde aparecía Antony mucho más caliente de lo necesario. El brasileño regaló algún empujón, alguna palabra malsonante y, de paso, alguna mirada desfasada. ¿El resultado? Expulsión y una segunda mitad para su equipo con más de 30 grados jugando con diez.
Manuel Pellegrini necesitó que tanto Marc Batra como el propio asistente le explicasen lo ocurrido mientras Antony, desafiante, iba lanzando las vendas que tan bien le habían colocado en la previa.
La enésima reacción desmesurada, el ejemplo perfecto de que Antony cuando canaliza su talento puede ser el mejor (y no solo en La Cartuja), pero que cuando lo desata... acaba perjudicando a los suyos.
