Lo imposible
Valverde traspasa la makila a Edin Terzic y le avisa con tiempo: "El Athletic es especial"
Patxi Herranz nos ofrece su visión de la última temporada de Ernesto Valverde en el Athletic
El pasado fin de semana volví a ver una película de la que tenia un recuerdo angustioso, como me sucede con casi todas las que dirige Juan Antonio Bayona. Se titula “Lo imposible” y me trajo un paralelismo con el Athletic Club.
Una familia con sus hijos disfruta de un tiempo de relax en Tailandia un premio a todo un año de trabajo y cuando menos se lo espera les sorprende un tsunami, llevándose toda su alegría e ilusiones por delante, temiendo incluso por su propia existencia.
Me imaginaba yo a un equipo que en dos años consiguió un torneo de copa, cuya defensa era la sensación en Europa, con jugadores a los que todo el mundo deseaba, que nos enseñó un futbol de lujo en San Mamés, en donde los rivales que rascaban un punto salían en la portada de Time, arrastrado en un instante hacia el fondo por una corriente de mal juego, ahogándose en su propio esquema insustancial.
Mostrando de tal manera sus miserias que el récord histórico de partidos perdidos, una vuelta entera con cero absoluto se antoja insuperable para la familia de Ibaigane, porque arroja cifras de descenso categórico.
Esa congoja de ver tan de cerca el tsunami de malos resultados que podrían llevar al equipo al descenso, ha conseguido que los aficionados del Athletic sean campeones de Europa, pero en calculo mental.
Espero que hayamos visto las orejas al lobo, porque lo de esta campaña ha sido, no solo decepcionante, sino de un alarmismo tal que incluso tuvo que salir el presidente Jon Uriarte echando cuentas dias antes de una semifinal copera que paso como si fuese una nadería.
Pensábamos tanto en el numero 42 acongojados como casi una docena de equipos en una de las ligas mas extrañas que se recuerda, que nuestro torneo predilecto contra uno de nuestros rivales favoritos como la Real, pasó en un visto y no visto, generando vergüenza ajena.
Por todo ello el Athletic no puede conseguir el aprobado esta temporada, a pesar de su actuación intermitente pero meritoria en Champions, jugando entre otros contra los equipos que la postre son los finalistas.
Ni siquiera esa nota tan paternal que nos indica que el alumno progresa adecuadamente, porque ahora mismo no siendo la consecución de la salvación, que se celebró en Vitoria como la copa del mundo de Brasil 70, todo lo demás ha sido y es un misterio.
¿Qué ha pasado con mi Athletic?
La pregunta mas escuchada de la temporada en las tribunas. Acaso hay una epidemia en Lezama, un virus antifútbol, amnesia colectiva, dejadez por un cansancio provocado por esa ansiedad de verse retratado semana tras semana hasta sentir las piernas agarrotadas por el miedo.
Lo mas fácil ahora parece ser buscar culpables, señalar algunos jugadores con nombre propio, a los que les preparan físicamente, al director deportivo, a Ernesto Valverde cuya despedida es otro de los grandes lamentos del año porque hablamos de una leyenda y le echaremos de menos.
En definitiva, se puede echar la culpa al sursuncorda, pero habrá que tomar un poco de distancia para analizar esta anomalía, esta temporada tan terrible.
Quizá el año que viene nos de pistas con savia fresca de por dónde van los tiros porque no podemos vivir siempre de la máxima que parece sostener la filosofía del club, que no es otra que la que se atribuye a Agustín "Piru" Gainza y forma parte del folklore del Athletic Club resumiendo a la perfección el pragmatismo y el sufrimiento histórico asociado a la zona baja de la tabla de clasificación, y dice así: “mientras haya tres equipos peor confeccionados o en peor dinámica, la permanencia y la estabilidad están aseguradas”.
Aviso a navegantes, este año muchos que confiamos plenamente en el equipo de nuestra vida nos hemos temido lo imposible.
