Competicion:
Opinión

Yuri Berchiche se ahorró el pasillo a Carvajal y el Athletic hizo lo de siempre en el Bernabéu

Redacción local

Dani Vivian es manteado por el Real Madrid en el Santiago Bernabéu
Dani Carvajal es manteado por el Real Madrid en el Santiago Bernabéu tras ganar al Athletic. Europa Press
Compartir

Con apenas nada en juego, Florentino Pérez y Jon Uriarte Uranga podrían haber llegado a un acuerdo a fin de que el Real Madrid vs Athletic Club, que cerraba la última jornada de LaLiga, se hubiera saldado con el [3-0], marcador similar que se deriva de la incomparecencia.

De tal modo, el último [1-1] que las escuadras de Ernesto Valverde y Claudio Giráldez se repartieron en San Mamés una semana antes habría servido de despedida para leones y celestes. Los de Vigo, los del RC Celta, se dieron un festín, un baño de masas en la sauna al aire libre que les prestó el Club de Ibaigane para celebrar su entrada en la Europa League.

PUEDE INTERESARTE

Los del Club de Ibaigane, por su parte, liberados de un chaparrón que no se produjo, ausencia de silbidos, pañuelos blancos al viento y almohadillas de una casa de misericordia que se desvío cuando el San Mamés del Arco fue derruido, se enfrentaron al veredicto de la Grada de Animación liderados por Txingurri y Lekue, el entrenador de la última Gabarra y el lateral que nació para evitarles a sus compañeros tener que marcar a los delanteros más incómodos de la Liga.

Iñigo Lekue se despide del fútbol en el Santiago Bernabéu
PUEDE INTERESARTE

Entraba en la quiniela, sin embargo, el clásico del Athletic en el Santiago Bernabéu...

Un 1 fijo, o sea, la derrota habitual en el lugar de costumbre. Y así desde 2005. Y he aquí que Ernesto Valverde no pudo evitar que el equipo de su vida cayera por decimonovena vez. Un hito. Una marca negra en la frente que el míster de Vitoria-Gasteiz habrá de lucir en este largo verano sabático al sol de los estadios en los que el fútbol ha perdido su razón de ser.

Yuri Berchiche se había borrado para la última cita. Carvajal, don Daniel, no vaya a ser que... Dejémoslo ahí. Tener que hacerle pasillo, o darle la mano, o fundirse con él en un abrazo jaleado por esa afición blanca que tanto lo quiere. El Athletic colaboró. Del pasillo, el lado opuesto.

PUEDE INTERESARTE

La intimidad que Unai Simón se guardó hasta las postrimerías para que la cámara se hiciera cargo de lo mucho que une compartir selección con Luis de la Fuente. Valverde cerró la sesión con manos, abrazos y cálidas palabras hacia el defensa que le había roto el peroné a su jugador más valorado.

Gorka Guruzeta luce la nueva camiseta con el mapa de Euskal Herria en el Santiago Bernabéu

Y como lo cortés no quita lo valiente, reconocer que el pase del lateral derecho a Gonzalo, autor del [1-0] fue de lujo. Que Bellingham ejecutó por segunda vez a Alex Padilla merced a un pase delicioso. La derrota adquiría tintes de goleada. Guruzeta voleó desde el punto de penalti un balón servido a la carta por Iñaki Williams. Llovía menos. El calor, sin embargo, intenso, sofocante. Como insistente Mbappe, saboteado por los mismos que de seguido lo adoran.

Rondando el área, aprovechó que Daniel Vivian bloqueaba a su propio portero para rasear el tercero de la noche. Un tal Brahim alargó la derrota hasta la cuarentena. Urko Izeta estaba ya en el campo -a pesar de Valverde- cuando Iñaki, asistente de lujo, le ofreció la pelota a su frente de niño. El tan postergado ariete sin gloria marcó los tiempos del testarazo ideal.

Se quedó a gusto. Se lo merecía el delantero de Aia que tanto ha sufrido con Ernesto Valverde en el banquillo. Le motiva la llegada de Edin Terzic. Tal vez con él el Athletic pueda fichar al jugador que ya tiene en su plantilla.

Aitor Paredes la toca ante el Real Madrid en el Santiago Bernabéu

El [4-2] final fue la excusa que el Real Madrid necesitaba para que el Athletic se sumara a su fiesta. Con la exquisita colaboración del señor Juan Martínez Munuera, David Alaba se empezó a despedir de su afición a pasitos cortos y abrazos diagonales.

El gran poder de Florentino Pérez Rodríguez se manifestó cuando, alertado del final de sus minutos, jugadores de Real Madrid y Athletic le hicieron a Carvajal un pasillo triunfal que se alargó en el verde y se extendió en el tiempo.

Como si el juego y la suerte del luminoso fueran unas constantes determinadas por lo habitual de la derrota del Athletic y la costumbre del lugar. En el Bernabéu, dirigidos por Valverde, habían ganado los leones por última vez. Más de veinte años después, Txingurri abraza los placeres olvidados de su vida luego de no haber podido evitar que el Athletic perdiera en esta angustiosa liga por decimonovena vez.

.- Por Kuitxi Pérez García, Periodista y exjugador del Club Portugalete