- 20:30
Cádiz
UD Las Palmas - 18:30
Cagliari
Atalanta - 20:45
Lazio
Udinese - 21:00
Manchester United
Brentford
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Drama en El Sadar con lágrimas y los jugadores y aficionados del Sevilla rotos ante la amenaza del descenso
El aficionado del Sevilla no juega ni manda, pero sí es el verdadero valor de la entidad
El Sevilla, el sevillismo, vive una de las noches más duras en su historia reciente. Acostumbrado a la gloria, al éxito y la plata, este domingo volvió a caer derrotado ante Osasuna de la manera más dura posible y muchos seguidores -e incluso jugadores- se derrumbaron a falta de cinco jornadas para certificar el descenso. Son muchos los culpables, son muchos los responsables, pero el público blanquirrojo nunca debe olvidar: Tú eres el Sevilla. Y tú. Y tú. Y nadie más.
No serán estas líneas las que aleccionen, recomienden u ordenen al sevillismo lo que debe hacer. El público del Sánchez-Pizjuán, aunque algunos intenten mancharlo o ridiculizarlo, ha demostrado en cientos, miles de noches, ser uno de los públicos más importantes en la élite española y ahora, tras varios años de decisiones ridículas, nadie, jamás, debe decirle cómo debe actuar.
Sin embargo, estas líneas sí intentan recordar al seguidor sevillista que hoy derrama lágrimas, al que prefiere no cenar después de recibir un tanto en el último suspiro, al que apagó la tele al ver a su equipo en descenso, que él es el Sevilla. Pasarán directivos, pasarán familias, pasarán jugadores, pasarán entrenadores, llegarán inversores y promesas salvadoras, pero cuando todo acabe solo quedará escudo, estadio y afición. Ellos son el Sevilla, ellos lo han sido y ellos siempre lo serán. Y así lo defenderán.

El sevillismo no necesita mensajes vacíos ni promesas de sangre, el sevillismo aprendió a defenderse solito, hizo de Sevilla una ciudad reina en Europa -por muchos que algunos se empeñen en olvidarlo- y nadie puede garantizar que el sevillismo salvará a este mediocre equipo, pero nadie debe dudar de que lo intentará.
Mañana volverá a salir el sol. El sevillismo se secará sus lágrimas, se levantará y pondrá todo de su parte no por directivos, jugadores ni entrenadores, lo hará por su escudo. Porque ellos son el Sevilla.

