Palidecemos, cada vez menos en silencio, con un Athletic sin jeta ni fe
Un Athletic que resbala, que resbala demasiado
El periodista Patxi Arteta escarba en una crisis del Athletic que no amaina con el anuncio de Ernesto Valverde
BilbaoEn la ida ya escribí en la edición de Bizkaia de este mismo prestigioso medio digital, ElDesmarque, que no había visto una imagen tan lamentable del Athletic Club en San Mamés como la ofrecida contra el Getafe CF en esa primera vuelta disputada en Bilbao, cita horribilis que se saldó con un (0-1) obra de Borja Mayoral.
Aquella vez los leones de Ernesto Valverde fueron fácil presa para los entrenados por José Bordalás que aún ganando tuvieron encima metido al Athletic -embotellado- en su área los diez últimos minutos del encuentro, algo impropio para un equipo, el Athletic Club, que se jacta de tener su feudo como un fortín digno de defender.
Entonces, escribí que a los de Valverde les faltaron todas las "ces" que se puede tener: carácter, casta, coraje, cojones, credibilidad, confianza...
Pues una vuelta después y ante el mismo rival, pero ahora en el Coliseum, he observado las mismas carencias. Ninguna mejora, menos mordiente que un lactante y menos rigor defensivo que un grupo de jubilados con muleta y cachabas que no logran llegar a una pelota aunque, en su defensa, éstos no están entrenados, están amortizados.
Los que están en activo se desactivan. En fin, nuestro Athletic Club se ha visto reducido a ser un equipo de la clase media, esa clase que dicen ha desaparecido a nivel social pero que aún perdura en el mundo del balompié.
Un equipo que hace gala de exhibir fuera de la Catedral todas las "pes" posibles: penoso, pusilánime, perezoso, pasota, paupérrimo, precipitado, putrefacto, pingajo, pelele…
Una versión lastimosa de un Athletic que empezó el curso en Champions...
Dicen que en la vida, y también puede aplicarse al deporte, debe cuidarse la imagen y el Athletic, fuera de su feudo, va como una persona desaliñada. En vez de con una camiseta histórica va vistiendo harapos (no es un guiño al jaleo con la 'retro') con un noble escudo en su pechera al cual no honra, mancilla, con "desalineaciones" donde centrales juegan de laterales y donde los verdaderos ocupantes de esa demarcación enfrían el banquillo.
Derrotas más graves que por el resultado por la nefasta imagen dada. Como decía un gran escritor, “no sigo que me enervo”.
Y para finalizar, hoy ni la C ni la P, esta vez uso la "ele", la 'L' como los novatos que salen de una Autoescuela: es lamentable, lacrimógeno, lesivo, lascivo, lastimoso, lamentable, que el equipo, dicen, que más antifútbol práctica de LALIGA EA SPORTS se nos lleve los seis puntos (con justicia) en dos encuentros de goma Milán, es decir para borrar y meterse -hundido- en la cama el Domingo de Resurrección.
