Ese escudo con el Rey San Fernando pesa en la ciudad que él conquistó; así, y prácticamente solo así, se explica este derbi
El momento más tenso del derbi, Isaac pone la 'roja' en el banderín, Bartra la quita y caen botellas
De cómo se llegó al derbi hasta cómo se ha salido del derbi, hay cientos de miles de kilómetros. Un Real Betis Balompié muy superior sobre todo papel lo tenía todo a favor para darse un gustazo histórico ante un Sevilla FC que parece rearmarse pero que, eso sí, está lejísimos de ser uno de esos que plantaba su jerarquía allá por el campo que pasase.
Ese era otro Sevilla, pero este también es el Sevilla. El escudo sigue en el pecho y ese emblema histórico tiene su peso, especialmente cuando el campo en el que se planta es verde y blanco tanto en el césped como en la grada. Por eso se explica que, este domingo, los de Nervión hayan sacado un punto cuando en el descanso iban camino del patíbulo entre las sonrisas de los 67.000 verdiblancos que querían ver a los suyos ajusticiando al eterno rival de la manera más cruel. Como las que ellos han vivido en carne propia, con el acicate de dar el volantazo que cambiara de forma radical el rumbo de un derbi que la historia muestra que es blanco, sí, pero mucho más rojo que verde.
El rojo. Rojo tormenta, que decían los Biris en la previa y que ha estado muy cerquita de teñir de encarnado el primer derbi oficial de La Cartuja. Son históricamente habituales las conquistas rojas en el sur, y en el norte de la ciudad se han quedado a medias, pero con la sensación final de que han estado muy cerquita de clavar la bandera roja en el centro del campo. ¿Por qué? Por lo mismo que piensan sevillistas y béticos, porque el escudo del Sevilla y el color rojo pesa, sobre todo, en los derbis.

Almeyda, Javi Martínez y San Fernando
Matías Almeyda lleva todo el año apelando a la tranquilidad para salvar al Sevilla. Y esta tranquilidad está implantándose con él lejos de los banquillos. Será casualidad, o no, pero lo cierto es que tanto en el Coliseum como en La Cartuja el equipo se ha mostrado serio y consciente de sus limitaciones -salvo uno- y ha sido fiel al plan todo el tiempo. Yendo por delante, empatando o viéndose con una desventaja de dos goles en el marcador del partido que todos esperan en la ciudad.
Este domingo el Sevilla se ha comportado como un equipo ‘grandecito’ en La Cartuja. En el ambiente más difícil, sin el faro de su entrenador en la banda, ha sido capaz de superarse y ser mejor que un equipo mejor que él. Ese escudo con el Rey San Fernando pesa en la ciudad que él conquistó. Así, y prácticamente solo así, se explica este derbi.


