Opinión

Derbi Betis-Sevilla: un favorito, el miedo y otras pamplinas

Periodista especializado en fútbol y baloncesto.

Los jugadores de ambos equipos en el Sevilla-Betis
La ida del derbi sevillano, disputada en el Sánchez-Pizjuán, acabó con victoria bética.. Kiko Hurtado
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Pronosticar quién va a ganar un derbi Betis-Sevilla es como decir en febrero que, como ha llovido mucho este invierno, seguro que no llueve en Semana Santa. Probablemente los nazarenos necesiten túnicas de neopreno...Pero negarse a ver un favorito, por el miedo o la superstición, tiene más de pamplina que de argumento racional. El domingo en La Cartuja puede pasar cualquier cosa. Faltaría más. Como en cualquier partido de fútbol y más en uno como éste, ardoroso y emocional, de esos que se juegan con un corazón en cada pie, la espada entre las manos y la mente entregada a los cientos de miles que ponen contigo la vida en ello. Los que tiemblan con la pesadilla de aguantar desde el lunes la carga del vecino durante largos meses.

De ahí a soterrar la realidad para que no alimente un mal vahío hay un trecho que no debemos recorrer quienes nos despojamos de cualquier pasión para hacer nuestro trabajo. El choque de la eterna rivalidad sevillana constituye una batalla insondable, un entretenimiento impredecible, aunque, como ocurriera en el de ida en el Ramón Sánchez Pizjuán, tiene un favorito claro, al menos para este humilde servidor: el Real Betis Balompié.

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Cinco argumentos para establecer un favorito

Y si incierto siempre resultará el pronóstico, seguros como que la manteca lleva su lomo emergen los argumentos. El primero y principal: el Sevilla FC es mucho peor que el cuadro verdiblanco. Lo evidencian la clasificación, la marcha deportiva de ambos y un somero vistazo a las plantillas. De hecho, en las últimas décadas (y quizá en buena parte de la historia) nunca ha habido tanta diferencia de calidad entre uno y otro plantel. No tiene por qué marcar un derbi, pero, quieras que no, ayuda que unos tengan por costumbre dársela entre ellos y los otros lo hagan excepcionalmente.

Segundo y casi más importante: la nave bética está dirigida, por sexta temporada consecutiva, por Manuel Pellegrini, quien, como Dios, escribe derecho con renglones torcidos, pero casi siempre muy muy muy derecho. Regularidad, estabilidad, competitividad, ambición son sustantivos que el chileno ha arraigado en la semántica verdiblanca y que prácticamente son antónimos de los que puede inspirar el Sevilla de Matías Almeyda, quien bastante tiene con lo que está haciendo hasta ahora.

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Tercero, también fundamental: pese a las lesiones de unos y otros, Pellegrini sigue contando con muchos más jugadores diferenciales que Almeyda, lo cual suele condicionar estos partidos, habitualmente igualados y en los que lo defensivo tiene prioridad sobre lo ofensivo. A pesar de que el chileno no tiene a Isco, Lo Celso y Amrabat; le puede hasta sobrar con Antony, Abde, Fornals y el Cucho Hernández. El argentino, sin Rubén Vargas, pensará seguramente “y yo, ¿a quién tengo?”; y resulta que Januzaj, al que algunos daban por retirado, y horchata Sow van a ser al final lo más parecido a un elemento con opciones de cambiar la balanza. Con eso, quedaría casi todo dicho…

Celebración de un gol del Betis en el último derbi ante el Sevilla.

Adiós al complejo de inferioridad

Cuarto, no mucho menos importante: el Betis (incluido el de Pellegrini) adolecía de una falta de acoplamiento a las necesidades que implica un partido de este tipo, lo que había generado una suerte de ‘complejo’ de inferioridad. El conjunto sevillista había dominado la rivalidad durante muchos años, viviendo algunos de los últimos casi de las rentas. Ese signo cambió y, como se pudo apreciar el pasado mes de noviembre y en la vuelta de la 24-25, los verdes han aprendido la lección.

Y quinto, ya para nota: aun no pareciéndose La Cartuja ni de lejos al Benito Villamarín, el bloque verdiblanco juega en casa, con una afición que lo llevará en volandas en las duras y en las maduras. Dicho todo esto, el Betis deberá saber sobrellevar esa condición de favorito, la responsabilidad de no fallarle a los suyos y la obligación de no malgastar una oportunidad histórica de cascarle un buen repaso al eterno rival. Y el Sevilla tratará de aprovechar que tiene menos que otras veces que perder. No por su situación deportiva, sino por no aparentar la más mínima opción de salir vencedor.

Mi pronóstico: ni idea; no he acertado uno en mi vida, Hulio.