¿Qué le pasa al Betis de Pellegrini?
Del gran triunfo sobre el Villarreal al mal partido en Salónica y el ridículo en Vitoria, en sólo nueve días
Pellegrini, tras el Alavés-Betis: "La derrota en Grecia nos afectó"
Tan sólo hace nueve días, un Real Betis diezmado por su particular rosario de lesiones daba un golpe en la mesa venciendo al Villarreal y anulando por completo al, por entonces, tercer clasificado de LALIGA EA SPORTS y equipo más en forma del campeonato. Hace cuatro, se complicaba innecesariamente la clasificación para el Top 8 de la Europa League cayendo ante el PAOK en un mal partido. Ayer, hacía el ridículo ante el Alavés, dejando escapar otra oportunidad inmejorable de abordar la quinta plaza, especialmente ahora que vuelve a coger pinta de poder dar acceso a la Champions League al final de temporada.
¿Qué le pasa al Betis de Pellegrini? Pues que está perdiendo el alma, ese orgullo competitivo del que el propio técnico chileno le dotó y de cuya falta ahora adolece, obviamente en gran medida por las muchas ausencias. Está claro que pesan, porque la mayoría de ellas, y las de mayor duración, corresponden a baluartes fundamentales del plantel. Pero no pueden ser la única justificación para los ocho puntos de veintiuno posibles logrados en los últimos siete partidos, donde sólo ha sido capaz de firmar dos victorias.
Y mucho menos pueden dar coartada a la imagen ofrecida en ya bastantes encuentros de esta temporada, sobre todo si en medio se entremezclan partidos solventes y casi brillantes como los del Getafe o el Villarreal. Si se puede rayar a ese nivel con las ausencias, debería poderse no bajar tanto ese mismo nivel en un porrón de encuentros. De hecho, la excepción ha tomado cariz de norma. Antes, en las cinco temporadas en que Pellegrini ha cambiado la vida del Betis, había derrotas, por supuesto, aunque muy muy pocas actuaciones como las perpetradas ya en demasiadas ocasiones en esta campaña.
Mezcla de solvencia y buen fútbol que ahora ni se atisba
Con plantillas de mucho menor potencial, con lesiones y ausencias importantes…el cuadro bético competía prácticamente siempre y, más aún, conjugaba una mezcla de solvencia y buen fútbol que ahora mismo apenas se atisba. Todos los Betis de Pellegrini han pasado por algún mal momento, para luego recuperarse. Como la pasada campaña, con seis victorias consecutivas que igualaron el récord del club. Y probablemente esta temporada también logre revertir la situación, si bien la pinta no es la misma.
Este Betis ofrece infinitamente peores sensaciones. Y algo de culpa tendrá ahí Manuel Pellegrini. Si cuando su equipo lo hacía tan bien con menos mimbres le dábamos todos (el beticismo y la prensa) el mérito principal; ahora que eso no ocurre su responsabilidad será alícuota. Vamos, digo yo. Desde luego, él no opina lo mismo, por cuanto Dios no le dio la virtud de la autocrítica. Y, sin embargo, sí la capacidad para deslizar excusas poniendo por delante que él nunca quiere recurrir a las excusas.
Los datos sí le avalan en el sentido de que aún puede cambiar aún más la historia del Betis, al estar el equipo en las tres competiciones. Pero su ambición ya no parece la misma.
