El rostro de preocupación y la leve cojera de Rubén Vargas al salir del Sánchez-Pizjuán

El helvético se retiró del campo con apenas ocho minutos de juego
El efímero regreso de Rubén Vargas duró seis minutos
Ocho minutos sobre el campo después de 44 días de ausencia. Ese fue el triste registro que dejó Rubén Vargas este lunes en el no menos triste Sevilla FC – Celta de Vigo que cerró la primera vuelta de LALIGA EA SPORTS. Después de perderse siete partidos por la lesión que sufrió en noviembre en el RCDE Stadium, el suizo firmaba uno de los regresos más lamentables de la historia reciente de un equipo que está demasiado acostumbrado a las desgracias.
El extremo que llegara procedente del Ausburgo el 10 de enero del año pasado es de las pocas piezas de calidad que tiene una plantilla que adolece totalmente de ella, se le ha echado de menos en su ausencia, y ahora toca prepararse para seguir varias semanas más sin contar con él. Rubén Vargas saltó al césped en el minuto 57, tal y como habían acordado los técnicos y los servicios médicos, y en el 67’ tuvo que ser sustituido por Adnan Januzaj, tras echarse las manos a la cara y evidenciar su tremenda decepción. Toda una metáfora del imán para las desgracias que es este Sevilla.
Tras el partido, en la salida de los jugadores hacia el autobús que les trasladaría a la Ciudad Deportiva José Ramón Cisneros Palacios, Rubén Vargas era uno de los hombres más esperados. El helvético se retiró con la cabeza gacha y rostro de decepción, y con una leve cojera que no barrunta nada bueno, tal y como captaron las cámaras de ElDesmarque en medio de un ambiente bronco, trasladado a los jugadores por los pocos aficionados que quedaban en los aledaños del estadio.

Almeyda explicó la lesión de Rubén Vargas
Tras el partido, fue Matías Almeyda el que explicó lo que le había sucedido al extremo. “Habíamos pactado el tiempo que podía entrar, ahí donde vino el cambio. Duró muy poquito, se resintió un poquito de la zona donde sufrió su lesión. Esperemos que no sea tan grave, llevaba casi 40 días, venía entrenando, lo venía haciendo bien. La parte psicológica juega un gran partido en la vida de cada uno. Eso estresa, te lleva a querer dar más, el bloqueo… muchas lesiones vienen de la parte mental”, opinaba el entrenador argentino, que había tratado de ser prudente con el futbolista, quien empezó a tocar balón a finales de diciembre, y que tuvo que consolarle al marcharse del terreno de juego.
Sin Vargas, el Sevilla ha jugado siete partidos entre finales de 2025 y primeros de 2026, saldados con dos victorias -una ante el Extremadura en la Copa del Rey-, un empate y cuatro derrotas, incluida la eliminación del Torneo del KO a manos del Deportivo Alavés. Números que hablan de la importancia de Rubén Vargas en el equipo, el segundo máximo goleador del equipo con tres tantos, los mismos que el ausente Akor Adams.
