Unai Marrero baja de la nube al Atlético y eleva a los cielos a la Real Sociedad
El equipo txuri urdin se alza con su cuarto título copero
Alineaciones confirmadas de Atlético de Madrid y Real Sociedad hoy, final de la Copa del Rey
Estadio La Cartuja, SevillaUnai Marrero volvió a hacerlo. Unai Marrero le dio la razón a Pellegrino Matarazzo. Unai Marrero le devolvió a la afición de la Real Sociedad la noche que le arrebataron. Dos penaltis parados acabaron con un Atlético de Madrid que vendió muy cara su piel gracias a un estelar Julián Álvarez que acabaría errando desde los once metros. La afición txuri urdin, esta vez sí, pudo levantar la copa al cielo de La Cartuja junto a su equipo.
Un primer asalto que terminó como empezó
Trece segundos. Eso fue lo que necesitó Ander Barrenetxea para imponerse por alto y sorprender a Juan Musso con un certero cabezazo. Aún no estaban todas las localidades ocupadas y la Real Sociedad ya inauguraba el marcador. Nahuel Molina erró, Guedes buscó la cabeza de su siete y entre Ruggeri y Musso completaron la escena del primer gol de la noche.
Poco a poco, el Atlético fue metiéndose en la final y trató de sacudirse de la presión a base de carreras de Lookman. Allí se viviría uno de los grandes duelo de esta cita copera, con Jon Aramburu prometiendo guerra. Y precisamente de las botas del nigeriano llegó el empate. En una posición más centrada, sin prácticamente oposición en el borde del área, superó a Unai Marrero con un buen latigazo con la izquierda. Todo se reiniciaba en La Cartuja.
Ningún equipo era capaz de gobernar el balón. Mucho ida y vuelta, pero nulo control de balón. Algo agradecerían los espectadores neutrales, pero no los corazones de los hinchas presentes en La Cartuja. En el Atlético, Koke tenía que retrasar su posición y Marcos Llorente no comparecía. En la Real, Guedes y 'Barrene' monopolizaban las acciones.
Cuando todo apuntaba al empate al término de la primera mitad, volvió a aparecer Juan Musso. El portero colchonero, que llegó tarde y mal, cometió un penalti absurdo ante Gonçalo Guedes. Para más inri, si enfrente tienes a un especialista como Mikel Oyarzabal, apaga y vámonos. El capitán, que se besó el escudo y dedicó el tanto a Aitor Zabaleta mirando al cielo, permitía a su equipo mandar al descanso de la final.
Un picotazo que valía una prórroga
Con la reanudación, los rojiblancos parecieron aprender la lección y afrontaron los primeros compases del segunda con la portería rival entre ceja y ceja. Antoine Griezmann fue el primero en amenazar a Unai Marrero, aunque sin acierto. El paso hacia delante de los de Simeone no parecía incomodar a una Real Sociedad cómoda en la defensa de su área.
A falta de media hora para el final, Simeone sorprendió a los suyos sacando del campo a Ademola Lookman, el mejor de su equipo en esta final. Entró Sorloth con una sonora pitada del sector txuri urdin y el Atlético se encomendaba a la cabeza del gigantón.
Los minutos fueron sucediéndose y el cansancio comenzaba a palparse sobre el césped de La Cartuja. La Real jugaba con el cronómetro; el Atlético de desmelenaba por las bandas. Y tanto fue el cántaro a la fuente... que se rompió.
Julián Álvarez, que no estaba protagonizando ni mucho menos una gran actuación, demostró porqué es uno de los mejores del mundo en su posición. Cuando más cómoda estaba la Real, llegó el picotazo del argentino para empatar el partido a siete del final. Era el momento de los rojiblanco y Álex Baena falló un gol que ya se cantaba en La Cartuja. La final, emocionante hasta el último suspiro, se marchaba a la prórroga.
Y Unai Marrero escribió su nombre en la historia
Los pupilos de Pellegrino Matarazzo trataron de estirarse en el tiempo extra con la referencia de Orri Oskarsson. Muy metidos atrás en los últimos minutos del tiempo reglamentario, en la prórroga si amenazó nuevamente la portería de Juan Musso y estuvo cerca Carlos Soler de marcar. La final volvía a parecer un combate de boxeo y solo el palo impidió un golazo antológico de Julián Álvarez.
En los últimos quince minutos, las ocasiones disminuyeron. Las defensas frenaron los ataques, las sobrecargas aparecían y el partido se paraba con frecuencia. Y como parecía, todo se decidiría desde el punto de penalti. Ahí el héroe fue Unai Marrero. El portero volvió a ser capital en una tanda y escribió su nombre en las páginas más doradas de la Real Sociedad.
