Ford pone en el mercado un eléctrico con argumentos de sobra para competir con los SUV de BMW y Mercedes-Benz

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El Ford Explorer eléctrico no necesita disfrazarse de modelo premium para competir con BMW y Mercedes-Benz. Su respuesta está en una carrocería de 4,47 metros, hasta unos 600 kilómetros de autonomía y un interior práctico que aprovecha bien el espacio. Es suficientemente compacto para moverse a diario y, al mismo tiempo, ofrece batería y capacidad de carga para funcionar como coche familiar.

La gama permite elegir entre varias combinaciones de batería, potencia y tracción. El modelo de acceso cubre un uso principalmente urbano, mientras que las versiones Extended Range pueden afrontar viajes largos con mucha menos ansiedad. Ford concentra así el presupuesto en lo que más condiciona la experiencia con un eléctrico: autonomía, habitabilidad y recarga.

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Un tamaño muy bien aprovechado

El Explorer mide bastante menos que muchos SUV eléctricos de planteamiento familiar. Sus formas cuadradas, el techo prácticamente recto y los voladizos cortos permiten utilizar bien cada centímetro. Detrás hay espacio razonable para dos adultos y el suelo plano facilita acomodar ocasionalmente a un tercer pasajero.

El maletero dispone de unos 450 litros. Bajo el piso hay compartimentos para ordenar los cables y otros objetos, mientras que los respaldos traseros se pliegan para ampliar la zona de carga. No alcanza las capacidades de un gran SUV, pero ofrece un equilibrio convincente entre dimensiones exteriores y utilidad.

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También resulta fácil de colocar en ciudad. La posición elevada, las cámaras disponibles y unas esquinas bastante visibles ayudan en aparcamientos y calles estrechas. Frente a varios modelos premium de tamaño superior, esa facilidad de manejo es una ventaja cotidiana.

Una pantalla que esconde un espacio útil

Dentro destaca la pantalla central móvil de 14,6 pulgadas. Puede modificar su inclinación para reducir reflejos y, al desplazarse, deja accesible un compartimento privado denominado My Private Locker. Es una solución sencilla, pero bastante más útil que una pantalla instalada únicamente para causar impresión.

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Entre los asientos aparece la MegaConsole, con espacio para objetos grandes y numerosas pertenencias pequeñas. El salpicadero tiene un diseño limpio y utiliza una barra de sonido integrada, evitando ocupar las puertas con altavoces voluminosos.

La calidad percibida no llega en todos los rincones al nivel de un BMW iX1 o un Mercedes EQA bien configurados. Sin embargo, el Ford responde con una cabina amplia, bien organizada y equipada con navegación conectada, planificación de carga y diferentes asistentes.

Hasta unos 600 kilómetros para viajar

Las versiones Extended Range pueden utilizar una batería de unos 77 kWh netos. La variante de propulsión trasera desarrolla 286 CV y alcanza alrededor de 600 kilómetros WLTP, dependiendo del equipamiento y las llantas. También existe una configuración de tracción total y mayor potencia.

Con un punto rápido adecuado, la batería puede pasar aproximadamente del 10 al 80 % en menos de media hora. La navegación calcula las paradas y puede preparar la batería antes de llegar al cargador, reduciendo parte de las complicaciones habituales durante un viaje.

BMW y Mercedes-Benz siguen ofreciendo más posibilidades de personalización y determinados acabados superiores. El Explorer contraataca con autonomía, espacio y una dotación muy completa sin elevar el precio al mismo nivel. Para quien busque un SUV eléctrico familiar y manejable, el Ford tiene argumentos de sobra para competir con los alemanes.