Ford lanza un eléctrico tan convincente que ni Toyota ni Lexus consiguen igualar su propuesta
El Puma eléctrico es, sin duda, una de las opciones más interesantes de su segmento
Ford se carga el Focus
El Ford Puma Gen-E traslada a la electricidad uno de los SUV urbanos más populares de la marca sin cambiar por completo aquello que lo hacía reconocible. Mantiene las proporciones compactas y el diseño dinámico del Puma, pero sustituye el motor de gasolina por un sistema eléctrico eficiente. Su mayor fortaleza no está en una cifra espectacular de potencia, sino en combinar tamaño manejable, bajo consumo y una capacidad de carga sorprendente.
La comparación con Toyota y Lexus necesita un matiz. Ambas marcas cuentan con una amplia experiencia en híbridos, pero su oferta eléctrica europea no presenta un rival idéntico por tamaño, precio y planteamiento. El Toyota Urban Cruiser y el Lexus LBX ocupan zonas próximas desde perspectivas diferentes, mientras que el Puma Gen-E propone una carrocería de 4,21 metros con un enfoque claramente urbano y un maletero propio de coches mucho mayores.
Exteriormente los cambios son fáciles de reconocer. El frontal cerrado mejora la aerodinámica, los paragolpes tienen un diseño específico y las llantas pueden alcanzar 19 pulgadas. No pierde la silueta arqueada ni los faros elevados del Puma convencional. Ford ha evitado convertirlo en un producto visualmente extraño, algo que puede atraer a quienes quieren un eléctrico pero no desean que su coche lo anuncie de forma exagerada.
Un maletero extraordinario para su tamaño
La gran sorpresa está detrás. Sumando el maletero posterior, el espacio inferior Gigabox y el compartimento delantero, Ford declara hasta 566 litros. Es una cifra sobresaliente en un SUV pequeño y una ventaja tangible para familias, deportistas o usuarios que necesitan transportar objetos voluminosos. El Gigabox conserva además un desagüe, por lo que se puede limpiar con facilidad después de llevar calzado embarrado o material mojado.
El salpicadero utiliza una pantalla táctil de 12 pulgadas con el sistema SYNC 4 y un cuadro digital de 12,8 pulgadas. La conectividad inalámbrica con el teléfono, las actualizaciones remotas y la planificación de rutas con puntos de carga facilitan la transición a un eléctrico. Puede añadir equipo de sonido B&O y asistentes avanzados, incluido BlueCruise en versiones preparadas para circular sin las manos en tramos de autopista autorizados.
El motor delantero desarrolla 168 CV y mueve las ruedas delanteras. No es un deportivo, pero la respuesta inmediata permite desenvolverse con soltura en ciudad y realizar adelantamientos con seguridad. La batería útil de 43 kWh contribuye a contener el peso frente a eléctricos de mayor autonomía, una decisión que beneficia el consumo y la agilidad, aunque obliga a aceptar un alcance más limitado en viajes largos.
Eficiencia antes que una batería enorme
La autonomía homologada alcanza 376 kilómetros en ciclo combinado y hasta 523 kilómetros en ciudad. Ford anuncia una carga del 10 al 80 % en unos 23 minutos mediante corriente continua a 100 kW. Son datos competitivos para un coche destinado principalmente al uso diario, aunque en autopista, con frío o a ritmos elevados la distancia real entre cargas será inferior.
Precisamente ahí está la coherencia del Puma Gen-E. En lugar de instalar una batería muy pesada para presumir de autonomía, apuesta por un consumo contenido y una recarga suficientemente rápida. Para quien disponga de carga doméstica, los 376 kilómetros homologados cubren con margen la rutina semanal de muchos conductores y permiten afrontar escapadas con cierta planificación.
Decir que Toyota o Lexus no pueden igualarlo en términos absolutos sería excesivo, porque cada marca ofrece fortalezas diferentes. Sin embargo, ahora mismo pocas alternativas reúnen en un formato tan compacto un maletero de 566 litros, una eficiencia elevada y una conducción sencilla. Esa combinación convierte al Ford Puma Gen-E en una propuesta particularmente convincente dentro de los SUV eléctricos pequeños.
