El Kosner Baskonia impide que el Real Madrid recupere el trono y consigue la Copa del Rey 17 años después

El Kosner Baskonia se lleva la Copa del Rey 2026
El Kosner Baskonia se lleva la Copa del Rey 2026. EFE
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El Baskonia volvió a escribir su historia. Después de 17 años, el equipo vitoriano conquistó la Copa del Rey tras derrotar al gran favorito, el Real Madrid Baloncesto, en una final trepidante decidida en los últimos minutos. El 100-89 final confirmó un triunfo construido desde la resistencia, el talento individual y una defensa que terminó por desarmar al gigante blanco.

El triunfo supone el primer título copero del Baskonia desde 2009 y rompe la hegemonía reciente del Madrid, que llegaba como dominador del torneo. La victoria también supone una confirmación del proyecto del entrenador Paolo Galbiati, que ha devuelto carácter competitivo al conjunto vitoriano.

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El Baskonia rompe la historia

El partido comenzó como se esperaba: el Real Madrid Baloncesto imponiendo ritmo, defensa intensa y velocidad en transición, mientras el Baskonia trataba de sobrevivir a la salida en tromba blanca. El Madrid llegó a dominar con un parcial inicial de 13-2 gracias a su eficacia exterior y al impacto defensivo de Walter Tavares en la pintura.

Sin embargo, la final cambió cuando Tavares comenzó a cargar de faltas y tuvo que salir temporalmente de la pista. Ahí apareció el Baskonia con un plan muy claro: atacar la zona y castigar la transición lenta del Madrid. El trío formado por Timothé Luwawu-Cabarrot, Markus Howard y Chima Moneke empezó a hacer daño con penetraciones y tiros liberados desde el perímetro.

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El segundo cuarto se convirtió en un duelo de rachas. El Madrid intentaba despegar con la dirección de Facundo Campazzo y el liderazgo ofensivo de Mario Hezonja, mientras el Baskonia respondía con orgullo competitivo. A pesar de los intentos blancos por estirar la ventaja, el equipo vitoriano siempre encontraba una respuesta rápida en transición.

El tercer cuarto fue probablemente el más táctico. El Madrid trató de controlar el tempo del juego, jugando más posesiones largas y buscando a Edgar Garuba en segundas oportunidades. Pero Baskonia nunca se desenganchó gracias a la producción ofensiva de Luwawu, que ya empezaba a amenazar con un partido histórico en anotación.

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El desenlace llegó en el último cuarto, donde Baskonia mostró mayor frescura mental. Mientras el Madrid sufría pérdidas y errores en el tiro exterior, los vitorianos encontraron canastas decisivas en momentos psicológicos clave. Un triple y varias acciones de Forrest y Luwawu rompieron definitivamente el partido, dejando al Madrid sin capacidad de reacción.

El trío que cambió la final

El título baskonista se cimentó en un tridente demoledor:

  • Timothé Luwawu-Cabarrot — 28 puntos y líder ofensivo absoluto.
  • Chima Moneke Omoruyi — 23 puntos y presencia constante en la pintura y el contraataque.
  • Markus Howard — dirección, tiros decisivos y puntos en los momentos calientes.

Especialmente dominante fue Luwawu, que terminó firmando la mejor actuación anotadora de la historia del club en una final de Copa.

Scariolo reconoce los errores del Madrid

El entrenador del Madrid, Sergio Scariolo, analizó la derrota con autocrítica: “Hemos bajado nuestra consistencia en el último cuarto. Hemos permitido demasiado en la pintura y las ayudas no han sido buenas”.

El Madrid dominó fases del partido, incluso llegó a liderar por 10 puntos, pero no supo cerrar el encuentro cuando el Baskonia aumentó el ritmo defensivo y encontró vías de anotación exterior y penetraciones.

El factor Tavares resultó clave: cuando el pívot blanco estaba en pista, el control defensivo madridista era evidente; su ausencia abrió la autopista para los ataques vitorianos.

Galbiati y el sueño cumplido

Galbiati, empapado en celebraciones, resumió el triunfo en clave emocional y colectiva: “Antes de la Copa creíamos que podíamos ganar. Sacrifican su rol por un objetivo común”.

La victoria confirma el resurgir de un Baskonia que vuelve a ser competitivo en el gran escenario del baloncesto español.