Análisis

Orbitals: de aventura cooperativa por el anime de nuestra infancia que nunca existió

Periodista. Músico. Padre. Gamer.

Orbitals es una maravilla visual exclusiva para Nintendo Switch 2
Orbitals es una maravilla visual exclusiva para Nintendo Switch 2. Shapefarm
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Hay algo extrañamente familiar en Orbitals para quienes crecimos viendo animes como Comando G, Mazinger Z o Ulises 31. Lo ponemos en marcha, aparecen Maki y Omura en pantalla y nuestro cerebro empieza inmediatamente a buscar recuerdos que, en realidad, no existen. ¿Veíamos esta serie cuando éramos pequeños? ¿La emitían después de Dragon Ball? ¿Teníamos algún VHS grabado con tres episodios perdidos? La respuesta es no. Orbitals nunca fue un anime de los años 80 ni de los 90, pero Shapefarm consigue engañar a nuestra memoria con una eficacia extraordinaria. Es como reencontrarse treinta años después con una serie que jamás vimos.

Y esa maravillosa mentira nostálgica es solamente la puerta de entrada. Porque detrás de sus ilustraciones, robots, estaciones espaciales, tecnología retrofuturista y animaciones a golpe de parpadeo de tubo catódico se esconde una de las aventuras cooperativas más imaginativas que hemos jugado últimamente y es exclusiva para Nintendo Switch 2. Orbitals conoce perfectamente títulos como It Takes Two o Split Fiction (su director proviene de Hazelight), pero comete la saludable osadía de no limitarse a imitarlos. Tiene sus propias ideas, juega constantemente con ellas y, sobre todo, entiende algo fundamental: un juego cooperativo no consiste simplemente en colocar a dos personajes en la misma pantalla, sino en conseguir que dos personas se necesiten de verdad, todo el rato.

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Maki y Omura: dos adolescentes, una estación espacial y bastantes problemas

Orbitals nos lleva hasta una pequeña colonia espacial protegida por el llamado Muro de Tormenta, una barrera que mantiene a raya una misteriosa tormenta cósmica sobrenatural. Allí conocemos a Maki y Omura, primero cuando todavía son niños y posteriormente, tras un salto temporal, como dos jóvenes convertidos prácticamente en el equipo de mantenimiento, exploración y “chicios para todo” de la comunidad.

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Durante su infancia ambos entran en contacto con una tecnología denominada I.M., capaz de almacenar su esencia y reconstruir sus cuerpos cuando las cosas salen particularmente mal. Es una idea argumental estupenda para justificar uno de los fenómenos científicos más frecuentes del videojuego: morir cuarenta veces intentando superar el mismo obstáculo y aparecer otra vez como si nada.

La historia tiene ideas interesantes, aunque durante buena parte de la aventura funciona más como vehículo para descubrir lugares y situaciones que como verdadero protagonista. Orbitals está mucho más interesado en construir su universo y, especialmente, en desarrollar la relación entre sus dos héroes. Y funciona.

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Maki es impulsiva, alegre, curiosa y una absoluta enamorada de la tecnología. Omura ejerce como contrapunto: más tranquilo, aparentemente sensato y bastante más reservado, aunque tarda poco en demostrar que debajo de esa fachada también vive un orgulloso friki tecnológico. Sus conversaciones, bromas y pequeñas discusiones construyen una relación enormemente natural. Hay humor, complicidad y algunos momentos sorprendentemente oscuros.

Cooperar aquí no es una opción

Conviene dejar algo meridianamente claro antes de continuar: Orbitals es un videojuego exclusivamente cooperativo para dos jugadores. No existe una campaña individual acompañados por un personaje controlado por la CPU. Maki necesita a Omura y Omura necesita a Maki. Y nosotros necesitamos encontrar a alguien dispuesto a acompañarnos.

Orbitals

La buena noticia es que Shapefarm y Nintendo ofrecen varias maneras de conseguir ese segundo tripulante. Orbitals es una exclusiva de Nintendo Switch 2 y permite jugar a dos en la misma consola, además de utilizar GameShare de manera local o mediante GameChat. Nintendo Switch 2 debe ser la consola que inicia GameShare. También existe Orbitals: Global Friend's Pass, que permite que una persona que no posee el juego completo participe en toda la aventura si recibe la invitación de alguien que sí lo tiene. El Pase de amigo incluye además una demo con cooperativo local. Para determinadas funciones online entran en juego los requisitos habituales de conexión, cuenta Nintendo, GameChat y Nintendo Switch Online.

Dame el láser. No, mejor dámelo a mí

Una vez nos metemos en faena aparece una de las mejores decisiones de diseño de Orbitals: las habilidades pertenecen a las herramientas, no a los personajes. Esto hace que no quede marcado para siempre el rol de cada uno de los personajes y siempre 'hagan lo mismo'. En el juego podemos hacer uso de cañones de láser, un gancho para agarrar y desplazar objetos y toda clase de dispositivos como mochilas propulsoras y demás. Pero ninguno pertenece permanentemente a Maki u Omura.

Si yo utilizo el gancho y mi compañero el cañón, podemos intercambiarlos. Si resulta que él tiene mejor puntería, puede encargarse del láser. Si cinco minutos después necesitamos otra distribución, cambiamos otra vez. Parece una decisión pequeña hasta que comprobamos sus consecuencias. Otros cooperativos asimétricos asignan una función a cada personaje y pueden terminar convirtiéndonos durante horas en “el jugador que hace X”. Orbitals evita ese problema constantemente. Aquí somos nosotros quienes decidimos quién hace qué. Y si un jugador no es capaz puedes gritarle: "¡Anda, trae aquí eso que ya lo hago yo!"

Orbitals

Eso también permite que jugadores con diferentes niveles de experiencia puedan repartirse responsabilidades. Pero hay que dejar claro que Orbitals puede exigir bastante coordinación, control de cámara y precisión, y determinadas pruebas pueden frustrar a personas poco acostumbradas.

“¡A la izquierda!” — “¡¿A MI IZQUIERDA O A LA TUYA?!”

Lo realmente brillante llega cuando Orbitals empieza a combinar herramientas. Uno puede calentar una estructura con el cañón mientras el compañero la manipula con el gancho. Otro puzle puede obligarnos a abrir un mecanismo mientras nuestra pareja extingue un incendio. Más adelante podemos estar separados físicamente, viendo información diferente o necesitando explicar al otro algo que solamente nosotros podemos observar.

Ahí Orbitals alcanza sus mejores momentos. Hay rompecabezas donde la comunicación es literalmente una mecánica jugable. No basta con descubrir la solución. Tenemos que transmitirla. Y entonces descubrimos que frases como “muévelo un poquito hacia la izquierda” admiten innumerables interpretaciones diferentes.

Orbitals

El juego juega constantemente con perspectivas, sincronización, plataformas, objetos que deben lanzarse de un jugador al otro, robots, interruptores, máquinas, obstáculos ambientales y combinaciones de herramientas. Rara vez permanece demasiado tiempo explotando una misma idea. Cuando creemos haber comprendido sus reglas, introduce otra y ese ritmo de descubrimiento es una de sus mayores virtudes.

Plataformas, puzles y viajes espaciales

La base jugable incluye correr, saltar y realizar un dash incluso en pleno salto, pero determinados niveles modifican temporalmente nuestra movilidad mediante jetpacks, impulsos verticales y otras mecánicas. Pero también pilotaremos nuestra nave.

Uno pilota mientras el otro controla la artillería, y podemos intercambiar los puestos. Las secuencias espaciales combinan combate con una navegación deliberadamente simplificada que evita convertir Orbitals en un simulador espacial.

Orbitals

La campaña puede completarse en varias sesiones cooperativas relativamente largas y ofrece actividades opcionales suficientes para quienes quieran continuar investigando cada rincón.

Nuestra pequeña casa entre las estrellas

Pero la nave no solo nos dará momentos de pilotaje y combate estelar. Es nuestra pantalla para seleccionar misiones y, además, es nuestro hogar. Algunas criaturas y personajes que encontramos durante el viaje terminan instalándose allí, de manera que regresar después de cada expedición permite comprobar cómo nuestra pequeña comunidad va creciendo.

También encontramos secretos durante las misiones que desbloquean minijuegos para disfrutar posteriormente dentro de la nave. Hay propuestas cooperativas y otras directamente competitivas: pruebas de habilidad, persecuciones, saltos, pequeños puzles... Es prácticamente el recreo después de clase. Y además de aportar variedad, estos secretos consiguen que explorar los escenarios tenga recompensa.

Un anime de 1987 fabricado en 2026

Y llegamos al auténtico espectáculo: Orbitals es precioso. No “bonito para ser un juego independiente”. Es precioso. Shapefarm no se limita a aplicar cel shading y colocar unos cuantos robots gigantes para decirnos que esto está inspirado en el anime clásico. Todo el lenguaje visual está construido alrededor de esa idea.

Orbitals

Diseño de personajes, arquitectura, maquinaria, colores, iluminación, fondos espaciales, interfaces y animación trabajan conjuntamente para recrear la ciencia ficción japonesa de los años 80 y principios de los 90. Hay ecos de aquella época dorada del anime donde convivían aventuras desenfadadas, mechas y ciencia ficción existencial.

Las cinemáticas artesanales realizadas con la colaboración de Studio Massket terminan poner el broche. Incluso el movimiento se adapta deliberadamente a esa estética. Orbitals funciona a 30 imágenes por segundo, mientras determinados personajes, elementos y animaciones utilizan cadencias inferiores para reproducir el aspecto de la animación tradicional mediante acetatos. Los fondos pueden moverse todavía más lentamente. En movimiento tiene muchísimo encanto. Es como si alguien hubiera encontrado una caja de VHS etiquetada como “ANIME ESPACIAL NO GRABAR ENCIMA” y dentro hubiese aparecido Orbitals.

La banda sonora completa el viaje temporal con melodías de inspiración J-pop y ciencia ficción japonesa clásica. La música ayuda a establecer ese contraste entre aventura juvenil, comedia y cierta melancolía espacial que define el universo. Pero hay otra magnífica noticia: Orbitals cuenta con doblaje al castellano. Y es un doblaje excelente.

No todo funciona como un reloj suizo espacial

Orbitals tampoco regresa de su expedición sin algunos rasguños. La historia tarda demasiado en explotar algunas de sus ideas más interesantes y se echa de menos una mayor profundidad narrativa.

La exigencia de algunos puzles también puede generar diferencias importantes cuando jugamos con alguien mucho menos experimentado. La libertad para intercambiar herramientas ayuda enormemente, pero no puede solucionar todas las dificultades relacionadas con el control simultáneo del personaje, la cámara y el apuntado.

Orbitals

Y hay otro problema bastante más molesto: el sistema de guardado. Los autoguardados pueden estar demasiado separados entre sí, vinculados a objetivos importantes en lugar de hacerlo a cada pequeño desafío o checkpoint. En una aventura que exige coordinar el tiempo libre de dos personas, perder progreso después de una desconexión resulta especialmente doloroso.

Conclusiones de Orbitals

Orbitals nos ganó enseguida por su fabulosa estética nostálgica pero ha terminado conquistándonos por todo lo demás. Su extraordinaria dirección artística convierte la exclusiva de Nintendo Switch 2 en uno de esos juegos capaces de detenernos en mitad de un escenario simplemente para observarlo. La música, las voces y las animaciones terminan de construir una ilusión magnífica: estamos jugando a aquel anime de ciencia ficción que juraríamos haber visto alguna mañana de sábado cuando éramos pequeños.

Pero debajo de toda esa nostalgia hay mucho diseño. El intercambio libre de herramientas, la combinación de habilidades, los puzles asimétricos, las diferencias de información entre jugadores y la capacidad para cambiar completamente de mecánica antes de caer en la repetición convierten Orbitals en una aventura cooperativa tremendamente imaginativa. Nosotros lo hemos jugado en cooperativo local en la misma consola y hemos disfrutado como enanos.

Lo mejor:

  • Un cooperativo extraordinariamente creativo, repleto de herramientas, puzles asimétricos y situaciones que obligan a comunicarse
  • Un apartado artístico espectacular, capaz de recrear el anime de ciencia ficción de los 80 y 90 hasta hacernos sentir nostalgia por una serie que nunca existió
  • Sonido y doblaje sobresalientes, con una banda sonora magnífica y una estupenda localización al castellano

Lo peor:

  • No existe ninguna posibilidad de jugar en solitario. Es una decisión fundamental de diseño, pero quien no tenga compañero queda fuera de la aventura
  • Algunos desafíos pueden resultar frustrantes cuando existe mucha diferencia de habilidad entre ambos jugadores
  • El sistema de autoguardado resulta demasiado espaciado en determinados momentos
Valoración 90/100