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Análisis

Directive 8020, un bucle narrativo para despistar a la muerte

Periodista. Sevillano, cinéfilo y retrogamer.

Directive 8020 tributa a sagas de terror espacial como Alien y La cosa.. Directive 8020
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La nueva experiencia cinematográfica de Supermassive Games es Directive 8020, un juego de toma de decisiones que sigue la estela de otros títulos del estudio como Until Dawn o The Quarry, todos englobados dentro del mismo género del terror narrativo cuyos eventos van cambiando según las elecciones del jugador en momentos puntuales. 

Mientras que el equipo se ha especializado mucho en crear estos títulos siguiendo un esquema bastante estandarizado, cada juego suele abordar distintas temáticas, si bien se percibe claramente que beben mucho de los arquetipos más sonados del cine de terror y se inspiran mucho tanto en algunos de los clásicos como en los clichés que suelen utilizarse en estas películas. 

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Para bien o para mal, Supermassive Games tiene muy claro su enfoque: experiencias narrativas ligeras, pensadas para echar un buen rato, ofreciendo múltiples vías con las que conformar un relato rejugable y con el objetivo secundario de motivar un diálogo entre jugadores para explicar donde les han llevado sus elecciones y como van a diferenciarse de las que eligen otros, aunque por supuesto el fin último será conseguir el mejor final y evitar que los personajes mueran. 

Lo más divertido de estos juegos es que todos los protagonistas pueden morir y la historia se adapta a la ausencia de aquellos que perdemos por el camino. Lo bueno en Directive 8020 es que puedes adaptar la exigencia de la partida para rebobinar y tomar caminos distintos si estos desembocan en un resultado catastrófico, aunque esta accesibilidad tiene sus matices que explicaré más adelante. 

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Pero, ¿de que va Directive 8020? Es principalmente el tributo a sagas de terror espacial como Alien y La cosa, emplazado en un futuro cercano en el que el planeta Tierra se muere y la humanidad busca un nuevo hogar que colonizar. Ven un prometedor objetivo en Tau Ceti f, enviando a una flota de naves con la intención de explorar y terraformar el planeta. Nuestro grupo de protagonistas son los astronautas que van en la nave Casiopea, la avanzadilla de la expedición cuya misión es allanar el terreno para la nave Andrómeda, en la que viajan el grueso de los miembros y el equipo de terraformación. 

Tras cuatro años de viaje, el equipo de sueño, compuesto por Carter y Simms, se topan con un imprevisto en forma de meteorito y aquí es donde empiezan los problemas. La historia está contada en un total de 8 capítulos, variando el punto de vista entre cinco personajes que se irán turnando en la toma de decisiones relevantes que podrán crear efectos en cadena más adelante. Adicionalmente, podremos modificar su respuesta en ciertos diálogos para afectar a su personalidad, lo que también contará de cara a ciertas decisiones que tomen luego puedan tomar por si mismos. 

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Mi principal problema con este sistema, aunque desde luego genera cierta curiosidad por ver hacia donde se encaminan los eventos según los desvíos tomados, es que muchas de las decisiones importantes que vamos a tomar se hace a ciegas, sin que entendamos muy bien que implica tomar una decisión u otra. Está hecho totalmente adrede para que, si una decisión aparentemente de sentido común como no apagar los sistemas de aterrizaje de la nave tengan luego un efecto inesperado que nos obligue a rejugar y tomar otro camino. Con la función de rebobinado se puede agilizar la corrección, pero inexplicablemente el juego no cuenta con la posibilidad de acelerar cinemáticas o diálogos y tendremos que tragárnoslos aunque ya los hayamos visto varias veces, lo que genera una importante pesadez que consigue que al jugador se le quiten las ganas de volver hacia atrás para tomar una mejor decisión. 

Y lo cierto es que a nivel argumental no se puede decir que Directive 8020 sea ni muy complejo ni muy interesante, lo que juega en contra del factor repetitivo en el que se basa. Los personajes están muy subdesarrollados, más allá de tener uno o dos aspectos que los diferencien del resto, son muy intercambiables entre ellos y los diálogos superficiales e incluso incómodos con bromas malas no ayudan. El juego no sabe acertar con el tono, y aunque existen algunos giros de guión vistosos, el resultado final en su conjunto tira a deficiente. 

Las secciones de exploración y de “jugabilidad” pura tampoco ayudan a mejorar la experiencia. A veces podremos recorrer zonas de la nave en busca de coleccionables, resolver puzzles muy simples para abrir puertas o redirigir la energía entre mecanismos o lidiar con tediosas secciones de sigilo en las que evitar a enemigos. Esto es con diferencia lo peor del juego, en parte por el control lento de los personajes y segundo porque estas secciones se repiten demasiado y son prácticamente iguales entre sí. Y si fuera poco, los enemigos se teletransportan a medida que avanzas, con situaciones tan inexplicables como avanzar por una puerta mientras el enemigo está detrás tuya y que aparezca de repente en la nueva estancia para seguir acechándote. 

Todo junto genera un bucle muy poco divertido e insatisfactorio, casi que habría agradecido que se centrara en la toma de decisiones y mejorara las ramificaciones y los caminos alternativos, ya que en el fondo la gran mayoría de los que existen son fácilmente evitables porque para activarse requieren que un enemigo te pille en una fase de sigilo o al fallar al pulsar botones (y, francamente, es difícil que eso ocurra a menos que lo hagas queriendo). 

Gráfica y artísticamente el juego cumple pero también cuenta con sus propios defectos. Para empezar, se resiente más la sensación de repetición cuando la mayoría de los escenarios son pasillos oscuros y prácticamente iguales dentro de una nave, o cuando nos pasamos demasiado tiempo recorriendo conductos de ventilación, un recurso del que se abusa demasiado. A nivel escénico la acción se presenta de forma torpe y poco orgánica, muchas escenas parecen compuestas a medio hacer, los personajes realizan movimientos muy extraños y a veces se dejan silencios al final de una escena que dejan entrever un trabajo bastante nefasto de edición. 

En conclusión, Directive 8020 es un juego que no cumple con sus objetivos más básicos. A nivel narrativo puede ser ligeramente entretenido pero su progresión (que me llevó cerca de 9 horas) es decepcionante, los personajes son clichés con patas que toman decisiones muy estúpidas para ser astronautas experimentados y la jugabilidad lenta y poco divertida puede llevar rápido a la frustración, lo que no ayuda a que queramos repetir la experiencia ni siquiera para obtener un final más satisfactorio. 

Lo mejor 

  • Gráficamente decente. El diseño de escenarios nos deja con algunas zonas bien compuestas, una buena iluminación y un buen apartado de sonido. 
  • A nivel narrativo entretiene ligeramente. El sistema de decisiones despierta cierta curiosidad por como se desarrollan los eventos. 

Lo peor 

  • Personajes muy poco desarrollados y que toman un protagonismo en ocasiones muy impostado sin que tenga mucho sentido su aportación. 
  • Los temas centrales de la trama se tocan muy superficialmente y se dispersan al priorizar el efectismo. 
  • Nefasto trabajo de edición cinematográfica, secciones de exploración aburridas y repetitivas. 
  • Sistema de sigilo tedioso. 
Valoración 40/100