Análisis

MOUSE: P.I. For Hire - Un noir desatado que dispara estilo con un extra de queso

Periodista. Músico. Padre. Gamer.

La estética 'rubber house' de Mouse es simplemente genial
La estética 'rubber house' de MOUSE es simplemente genial. Fumi Games
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No sé si le pasa a todo el mundo o es algo propio de mi generación, que ya nos acercamos a la cincuentena, pero los videojuegos que toman como referente artístico la estética de animación ‘rubber house’ tienen toda mi atención desde el minuto uno. Esa estética vieja de los primeros cortos de animación de Walt Disney ha inspirado a algunos juegos memorables, como el genial Cuphead o los más actuales Bendy And The Ink Machine o Acecraft y cuentan con una magia especial. Por eso MOUSE: P.I. For Hire, un boomer shooter de los polacos Fumi Games, dibujado a mano e inspirado directamente en la estética de aquel primigenio Mickey Mouse, se llevó todos los focos. Y, como todos esperábamos, el juego es una delicia.

Desde el primer momento en el que nos adentramos en Mouseburgo, sentimos que estamos ante algo especial: un título que a la vez homenajea y reinterpreta con descaro y cariño varias corrientes clave del videojuego, de la animación clásica y del cine. Un shooter en primera persona de la vieja escuela, directo y visceral, pero con con estética de animación de los años 30 y ambientación noir que te saca una sonrisa con cada personaje y con cada frase dramática de su genial protagonista: un ratón investigador privado con la voz grave del genial Troy Baker.

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Mouseburgo y su caos encantador

La ciudad de Mouseburgo es un hervidero de vida ratonera, donde se dan cita todos los clichés del género noir pero que, en lugar de estar regada de alcohol ilegal, lo está de quesos de todas las clases y pestilencias. Se trata de una urbe plagada de mafiosos, políticos turbios, policías corruptos, femmes fatales, sectas extrañas y los miembros del ‘partido ratonero’ (un nombre genial para un partido político de aspecto y maneras nazis). Bueno, y también hay ciudadanos más o menos decentes que sobreviven como pueden en este ecosistema decadente. Ciudadanos como el propio Jack Pepper, un veterano del ejército reconvertido en detective privado con voz grave y actitud de tipo duro.

Mouse: P.I. For Hire
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Jack protagoniza una historia que comienza mezclando casos aparentemente inconexos: desapariciones, asesinatos y conspiraciones que poco a poco van revelando una trama mayor que lo conecta todo y que apesta más que una porción de gruyere tras cinco horas al sol. La historia está deliberadamente escrita para que nosotros estemos tan confusos como el propio Jack pero que, con el paso de las horas y de la investigación vayamos atando cabos como él. Entre diálogos cargados de juegos de palabras y fases dramáticas de novela negra, nos costará encontrar el hilo conductor. Sin embargo, a medida que avanzamos, todo empieza a encajar, y lo que parecía disperso se convierte en un entramado interesante y con un gran peso dramático.

Una historia muy divertida y cargada de giros que nos mantendrá enganchados la decena de horas que puede llevarnos completar el juego. Además, el trabajo de doblaje (especialmente el de Troy Baker como Jack Pepper) eleva notablemente la experiencia, aportando personalidad y credibilidad a este peculiar universo. Sólo hay voces en inglés, pero los textos y subtítulos en castellano están muy bien traducidos y adaptan a la perfección los contantes chistes y juegos de palabras de estos adorables ratones.

Una obra de arte en movimiento

Como hemos dicho, si hay algo que define a MOUSE: P.I. For Hire, es su apartado artístico. La genial combinación de escenarios en 3D con los sprites de los personajes en 2D y dibujados a mano funciona sorprendentemente bien. Y además en blanco y negro, con una importancia vital de la luz y las sombras. Todo está diseñado para parecer sacado de un cortometraje clásico, con animaciones exageradas, expresiones caricaturescas y efectos de desenfoque y grano que podemos personalizar a placer.

Mouse: P.I. For Hire

Cada escenario tiene una identidad muy marcada: desde teatros en llamas hasta estudios de cine, los bajos fondos de la ciudad, pantanos en las afueras, laboratorios secretos, edificios en construcción o manicomios. Una variedad interesante y que está siempre cargada de detalles. Y aunque estamos ante un juego pasillero, como buen ‘boomer shooter’, hay espacio para la exploración. Una exploración que se incentiva a cambio de recompensas como dinero, munición, botellas de salud y coleccionables, además de encuentros con secundarios quen os darán acceso a nuevas habilidades.   

El juego pivota alrededor de la oficina de Jack y el barrio que lo rodea, como base de operaciones para parar la acción y colocar las pistas del caso en curso en la pizarra para tener una visión general de la investigación. A medida que colocamos las pistas y sacamos conclusiones se activarán los siguientes pasos y se abrirá una nueva localización en la ciudad. Ahí nos montaremos en nuestro coche y pasaremos a un nuevo nivel de pura acción y disparos.

En el barrio de Jack podemos visitar la tienda para comprar munición o mejorar la armas que vamos consiguiendo, hablar con personajes secundarios que nos darán pistas o nos encargarán trabajaos secundarios o un bar donde jugar a un divertido minijuego (con unas cromos de béisbol) que nos darán acceso a interesantes recompensas.

Mouse: P.I. For Hire

Velocidad, disparos sin tregua y porciones de queso

Pero cuando las balas comienzan a surcar el aire es cuando MOUSE: P.I. For Hire brilla con más intensidad. Su base jugable bebe directamente de los shooters clásicos como DOOM, con un enfoque claro: movimiento constante, gatillo rápido, gestión del. A munición y la salud y enemigos que no dan tregua.

El gunplay es excelente. Las armas tienen peso, impacto y personalidad. Iremos consiguiendo hasta un total de 12 armas, desde la pistola inicial (la Rata-tá) o la escopeta Boombástica hasta el arsenal más loco como una pistola que lanza ácido o un rayo congelante, cada herramienta ofrece sensaciones distintas y son muy versátiles para poder utilizar con los distitnos enemigos.

El ritmo del juego es frenético cuando llegamos a grandes estancias donde recibimos oleadas de enemigos, aunque también se intercalan pasillos más tranquilos donde podemos explorar y abastecernos de munición y ayudas. Pero durante los enfrentamientos nos vemos obligados a movernos sin parar, saltar, esquivar y aprovechar el entorno para no ser ratón muerto. Este dinamismo recuerda a clásicos como DOOM, pero con un toque propio gracias a habilidades adicionales como el doble salto o el planeo con nuestra cola utilizada como un helicóptero.

Mouse: P.I. For Hire

El sistema de progresión introduce nuevas mecánicas poco a poco, lo que va introduciendo variaciones y nuevas formas de jugar durante toda la campaña. Incluso en las últimas fases seguimos descubriendo formas de interactuar con el mundo aún más divertidas. Todo con una dificultad exigente (en el modo normal de tres disponibles) que nos hará morder el polvo a menudo, pero que se suaviza con checkpoints numerosos y muchas botellas para recuperar la salud repartidas por cada rincón. Eso sí, hay que decir que las fases plataformeras (que no son muy abundantes) son algo imprecisas y no funcionan tan bien como el impecable gunplay.

Los enemigos son bastante variados e irán apareciendo poco a poco añadiendo dificultad y nuevas formas de enfrentarnos a ellos y destacan, sobre todo, los enemigos finales de fase. Eso sí, llega un momento en el que algunos enemigos son ya variaciones de otros ya vistos, lo que puede hacer que algunos combates resulten algo repetitivos. Pero la frenética jugabilidad tampoco da tiempo a pensar mucho en esto.

Aunque, como hemos dicho, el juego sigue una estructura mayormente lineal, hay espacio para la exploración. Los niveles esconden secretos, coleccionables y objetivos secundarios que recompensan la curiosidad del jugador.

Mouse: P.I. For Hire

El diseño incentiva mirar más allá del camino principal. Es habitual encontrar rutas alternativas, cofres ocultos o pequeñas recompensas que enriquecen la experiencia. Además, el sistema de habilidades añade un ligero toque metroidvania, permitiendo acceder a zonas previamente inaccesibles.

Una genial banda sonora: jazz y disparos

El apartado sonoro del juego está a la altura del resto. La banda sonora es una maravilla, con claras influencias del jazz de los años 30, y que encaja perfectamente con la ambientación noir. Alterna entre momentos suaves y otros más intensos, acompañando la acción de manera brillante. Y su canción principal, que acompaña a los menús y los créditos, se te meterá en la cabeza y no podrás dejar de tararearla durante días.

Los efectos de sonido también son dignos de mención. Cada disparo, explosión o interacción tiene un toque de caricatura que refuerza la identidad del juego. Y ya hemos hablado del genial trabajo de doblaje.

Mouse: P.I. For Hire

Conclusiones: un shooter con mucha personalidad

MOUSE: P.I. For Hire es una de esas sorpresas que nos recuerdan por qué amamos los videojuegos. Está construido con tanta pasión y estilo que resulta imposible no disfrutarlo. Su combinación de estética única, jugabilidad sólida y ritmo constante lo convierten en una experiencia altamente recomendable. Un boomer shooter único que te saca una sonrisa mientras aprietas los dientes para superar sus secciones de divertidos tiroteos.  

Lo mejor:

  • Gunplay sólido, divertido y muy satisfactorio
  • Estilo visual único y perfectamente ejecutado
  • Banda sonora y ambientación impecables
  • Historia y diálogos brillantes

Lo peor:

  • Enemigos algo repetitivos
  • Plataformas imprecisas  
Valoración 90/100