Análisis

MotoGP 26: un acelerón a fondo que pone a esta entrega en la pole de la saga

Periodista. Músico. Padre. Gamer.

Marc Márquez, Jorge Martín y Fabio Quartararo en el videojuego MotoGP 26
Marc Márquez, Jorge Martín y Fabio Quartararo en el videojuego MotoGP 26. Milestone
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Otro año más, otra temporada más del Campeonato Mundial de Motociclismo y otra entrega actualizada del videojuego oficial de la competición. En los últimos años, la saga a cargo del estudio italiano Milestone había encontrado una base sólida, pero también cierto estancamiento, como comprobamos en la entrega de 2025. Por eso, cuando nos ponemos a los mandos de MotoGP 26, lo primero que buscamos no son más modos ni añadidos superficiales, sino una evolución real en lo que de verdad importa: cómo se siente pilotar.

Y aquí es donde, desde las primeras vueltas, notamos algo distinto. No hablamos de un cambio radical que rompa con todo lo anterior, sino de una evolución clara, tangible, que afecta directamente a la conexión entre jugador, piloto y máquina. MotoGP 26 no reinventa la rueda, pero sí la hace girar mejor que nunca. En un contexto en el que Milestone ha estado especialmente ocupado lanzando múltiples proyectos en el último año (como RIDE 6 o el reciente Screamer), sorprende gratamente comprobar que este nuevo capítulo, a pesar de ser continuista en casi todos sus elementos, da un paso adelante en el aspecto clave de cualquier juego de conducción: las sensaciones en la pista.

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Una conducción más natural, intuitiva y satisfactoria

El gran protagonista de MotoGP 26 es su renovado sistema de físicas y manejo. La base sigue siendo reconocible, pero el enfoque ha cambiado lo suficiente como para que la experiencia se sienta mucho más orgánica. Ya no tenemos esa sensación de estar “luchando” constantemente contra la moto, sino que todo fluye con mayor naturalidad. El nuevo sistema centrado en el piloto, donde nuestros movimientos influyen directamente en el comportamiento de la moto, consigue algo muy importante: hacer que pilotar resulte intuitivo. La jugabilidad potencia esa máxima del Campeonato de MotoGP que dicta que "no es la moto, es el piloto".

MotoGP 26
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Las motos pesan más, tienen un agarre que parece más real y lógico sobre cada trazado y superficie. Lo notamos especialmente en las curvas. La entrada, el paso por vértice y la salida se sienten más coherentes, más progresivos. Tenemos mayor margen de corrección, lo que reduce la frustración sin eliminar la exigencia. Seguimos necesitando precisión, pero ahora sentimos que el juego responde mejor a nuestras decisiones. Cu7ando nos caemos, sabemos exactamente porqué.

Esta mejora no solo beneficia a los recién llegados, que encontrarán una puerta de entrada mucho más amigable, sino también a los jugadores habituales, que descubrirán una conducción más refinada y gratificante. El equilibrio entre accesibilidad y simulación está mejor conseguido que nunca en la saga. Además, la diferencia entre los modos Arcade y Pro se mantiene como uno de los grandes aciertos del título. Podemos adaptar la experiencia a nuestro nivel, ajustando ayudas y parámetros hasta encontrar el punto exacto entre desafío y disfrute.

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La mejora en el manejo también tiene un efecto directo en cómo se desarrollan las carreras. La inteligencia artificial sigue siendo agresiva, pero ahora las interacciones resultan más naturales. Gracias a la mayor precisión en el control, podemos ajustar mejor nuestras trazadas, defender posición o dejar espacio en adelantamientos. Esto genera duelos más creíbles y emocionantes.

MotoGP 26

Y es que, como ya hemos dicho. el control ahora está totalmente ligado a cómo se mueven y posicionan los pilotos reales sobre la moto. Los cambios de carrocería y la transferencia de peso ahora tienen un impacto tangible en la estabilidad, las curvas y el frenado. Además, a lo largo de la temporada el juego se actualiza, según lo que courre en el mundial, con una ficha de habilidades para cada piloto con cuatro atributos clave (contrarrelojritmo de carreraenfrentamientos directos y fiabilidad) que hará que su forma de conducir cambie en el juego y afecte al control y la jugabilidad.

Clima y lluvia: cuando la pista cobra vida

Otro de los grandes avances de esta entrega está en el comportamiento del clima. La lluvia, que en anteriores títulos tenía un impacto más limitado, ahora sí cambia por completo la forma de jugar. Conducir en mojado se siente diferente de verdad. La adherencia disminuye, las frenadas se alargan y cada decisión debe tomarse con más cuidado. No es simplemente un efecto visual: es un cambio real en la física del juego que nos obliga a adaptarnos.

Pero lo más interesante es la introducción del clima dinámico. Las condiciones pueden cambiar en mitad de la carrera, pasando de seco a lluvia o viceversa, lo que añade una capa estratégica muy bienvenida. Ya no basta con ser rápido; hay que saber cuándo arriesgar, cuándo conservar y cómo gestionar la carrera en función de lo que ocurre en pista y todo puede cambiar si aparece el caos de una carrera 'flag to flag'.

MotoGP 26

Mención especial, con respecto a todas las mejoras en el control, tiene el mando DualSense de PlayStation 5. Las pequeñas vibraciones, el sonido desde su pequeño altavoz y sobre todo el genial tacto de sus gatillos adaptativos consiguen que sintamos realmente la moto bajo nuestros dedos: el grip de las ruedas en cada curva, sobre todo cuando dejamos correr la moto más de la cuenta en un adelantamiento y esperamos a que coja tracción para salir con la mejor trayectoria posible. Es alucinante el trabajo realizado con el genial accesorio de PS5.

Modo Trayectoria: más inmersivo, pero con margen de mejora

El Modo Trayectoria introduce algunas novedades interesantes, especialmente en lo que respecta a la presentación. Las ruedas de prensa de los jueves y la interacción con nuestro agente buscan aportar una mayor sensación de inmersión. Sin embargo, aunque estos elementos suman en lo estético, se quedan algo cortos en lo jugable. Las decisiones que tomamos tienen un impacto limitado, y el desarrollo general del modo sigue siendo bastante continuista. Eso sí, ahora puedes elegir a cualquier piloto de la parrilla del mundial y protagonizar su Modo Trayectoria.

Este modo sigue siendo el corazón del juego y ofrece suficientes incentivos para seguir compitiendo, mejorando la moto y buscando nuevos contratos. Pero es evidente que todavía hay margen para profundizar más en este apartado.

MotoGP 26

MotoGP 26 mantiene su oferta ya conocida de modos, con todas las opciones habituales que esperamos de la saga. Desde grandes premios hasta campeonatos completos, pasando por contrarreloj y multijugador (online y pantalla dividida), el juego cumple en variedad. También regresan las disciplinas 'Race Off' para hacer el loco con los pilotos fuera de los circuitos. Repiten disciplinas como Flat Track, Motard y Minibikes y ahora se incorporan las Motos de Serie, que permiten competir con motos de fábrica de las marcas del Mundial.

Despliegue visual y sonoro

Visualmente, el juego sigue mostrando un nivel cada vez más notable. Las motos lucen espectaculares en movimiento, y la sensación de velocidad está muy bien conseguida. En carrera, todo funciona como debe y las reproducciones de motos, pilotos y circuitos es cada vez más realista. El paddock diseñado completamente en 3D, los boxes y la captura facial no solo de los pilotos de todas las categorías (hay algunos mejor conseguidos que otros) sino también de los managers y jefes de equipo es encomiable. Los fans de las motos descubrirán que todo parece una retransmisión de televisión.

El sonido, por su parte, cumple con creces en lo importante: los motores rugen con fuerza y aportan inmersión y cada moto suena como en la vida real (esa Ducati suena como una Ducati). La música oficial del campeonato te taladrará la cabeza, pero es la oficial y lo mejor: escuchamos de nuevo a Pablo Juanarena en los comentarios, nuestro comentarista favorito que pone su voz a las carreras de MotoGP en DAZN.

MotoGP 26

Conclusiones de MotoGP 26

MotoGP 26 no es una revolución, pero sí es una evolución muy bien enfocada. Milestone ha entendido dónde debía poner el esfuerzo y ha acertado al centrarse en mejorar la conducción y las sensaciones en pista. El resultado es un juego más intuitivo, más dinámico y, sobre todo, más divertido de jugar. La mejora en las físicas, el impacto real de la lluvia y el sistema de clima dinámico transforman la experiencia de una forma que se nota en cada curva.

Sigue habiendo aspectos mejorables y hay muchos aspectos que se heredan directamente de entregas anteriores. MotoGP 26 no solo mejora respecto a su predecesor, sino que marca el camino que debería seguir la saga en el futuro.

Plataforma analizada: PlayStation 5

Lo mejor:

  • El control de la moto es ya realmente fino
  • Gran factura visual y sonora
  • Muchos modos y sólido multijugador

Lo peor:

  • En muchos aspectos se repite la fórmula
  • Algunos pilotos no están muy logrados
Valoración 82/100