Más accesible que nunca pero sin renunciar a la simulación, el mejor RIDE hasta la fecha para los amantes de las motos
Screamer vuelve a la pista: Milestone reinventa el clásico arcade de los 90
Más allá de las entregas anuales de los videojuegos oficiales de las principales competiciones de motociclismo (Moto GP, Superbike, MXGP o Monster Energy Supercross…) los fans de las dos ruedas soñaron siempre con un título dedicado a su pasión pero que englobara todas sus variantes en un ambicioso formato más parecido a lo que a los coches es ‘Forza’ o ‘Gran Turismo’ . Para responder a ese sueño los desarrolladores del estudio italiano Milestone (quiénes si no) lanzaron la saga RIDE. Ahora, con su sexta iteración, tal vez ya hayan logrado su objetivo.
Con RIDE 6, Milestone ha optado por evolucionar, pulir y ampliar una base que ya era sólida. Y lo ha hecho con inteligencia. Tras haber recorrido kilómetros virtuales en entregas anteriores podemos afirmar que esta sexta entrega no es una revolución, pero sí el punto más alto al que ha llegado la serie.
Lo que nos propone RIDE 6 es un auténtico festival del motociclismo. Más de 340 motos, 45 trazados (reales y ficticios) repartidos por todo el mundo, nuevas disciplinas como el off-road y una estructura de progresión que nos invita a construir nuestro propio legado. Desde el primer momento, con el casco puesto y el mono ajustado, sentimos que estamos ante un producto que quiere abrazar tanto al purista de la simulación como al jugador que simplemente quiere disfrutar del rugido del motor sin sufrir, demasiado, en cada curva.

Del festival al Modo Carrera
Una de las grandes novedades de esta entrega es el concepto del “Ride Fest”, un hub que articula la experiencia. Aunque inevitablemente recuerda al espíritu de Forza Horizon 5, aquí no encontramos mundo abierto ni exploración libre. En su lugar, tenemos un centro neurálgico desde el que accedemos a todas las actividades: modo Carrera, concesionarios de motos nuevas y usadas, personalización, modos rápidos y multijugador online con cross-play.
No es una revolución estructural respecto a anteriores entregas, pero sí aporta más color, cohesión y sensación de evento global. La saga necesitaba algo que unificara su propuesta, y este festival cumple con esa función.
Pero si hay un pilar fundamental en RIDE 6, ese es su modo Carrera. Aquí encontramos 22 grupos de eventos en el lanzamiento, organizados por disciplinas y categorías. La progresión es clara, pero no rígida. Tras superar los primeros desafíos, se abren múltiples caminos y somos nosotros quienes decidimos hacia dónde orientar nuestra trayectoria.

Podemos participar en carreras individuales, eventos Superpole, pruebas de resistencia, duelos uno contra uno y campeonatos completos. No siempre es necesario ganar para avanzar. A menudo basta con cumplir un objetivo mínimo, como terminar entre los cinco primeros, aunque quedar en lo más alto del podio nos otorga más puntos, dinero y reputación. Además, cada evento incluye objetivos opcionales (alcanzar cierta velocidad punta, evitar penalizaciones, etc.), lo que incentiva la rejugabilidad.
La variedad es uno de los grandes aciertos. Pasamos de superbikes a scooters, de carreras en circuito tradicional a pruebas sobre tierra, de motard a baggers. Esta diversidad evita la monotonía y nos obliga a adaptarnos constantemente a estilos de conducción radicalmente distintos. Una celebración de la diversidad que ofrecen las dos ruedas.
Otro añadido interesante es la presencia de diez leyendas reales del motociclismo, cada una con su capítulo específico. Entre los nombres más destacados encontramos a Guy Martin, Troy Bayliss o Skyler Howes. Cada uno representa su especialidad, y el capítulo culmina en un enfrentamiento directo, una suerte de “boss fight” sobre dos ruedas.
El equilibrio perfecto entre Arcade y Pro
Durante años, la saga RIDE ha sido sinónimo de simulación exigente. En RIDE 6 sigue siendo así… pero con matices. Por primera vez, el juego nos ofrece dos estilos claramente diferenciados desde el inicio: Arcade y Pro.

Nada más arrancar, el título nos propone probar ambos enfoques en sendas carreras introductorias. La decisión es nuestra, y lo mejor es que podemos cambiar de estilo antes de cada prueba. Esta flexibilidad demuestra que Milestone ha entendido algo crucial: no todo el mundo quiere o puede invertir decenas de horas en dominar cada detalle técnico.
En modo Pro, el peso de la moto, la transferencia de masas y la gestión del gas son fundamentales. Una mala trazada en una curva puede comprometer las siguientes. El comportamiento dinámico está cuidadosamente trabajado, y aunque jugar con mando limita la fidelidad respecto a un setup de simulación avanzado, la experiencia sigue siendo absorbente.
En modo Arcade, en cambio, la conducción es más permisiva. Podemos ser más agresivos con el acelerador y menos precisos en la entrada a curva. Es, sin duda, la puerta de entrada ideal para nuevos jugadores.
Además, el sistema de dificultad dinámica ajusta el nivel de la IA según nuestro rendimiento. Funciona razonablemente bien, aunque en ocasiones notamos altibajos: carreras extremadamente disputadas seguidas de victorias demasiado cómodas.

Para quienes quieran profundizar, el juego incluye una escuela de conducción patrocinada por Bridgestone. Aquí aprendemos desde lo básico hasta técnicas avanzadas. Es un añadido muy útil, especialmente para quienes se animen a dar el salto al modo Pro.
Física y espectáculo visual: pasión por el detalle
La física sigue siendo uno de los grandes argumentos de la saga. La interacción entre moto, neumáticos, clima y trazado crea situaciones muy satisfactorias. Las motos menos potentes resultan especialmente agradecidas de conducir, mientras que las superbikes exigen precisión quirúrgica.
Eso sí, no todo es perfecto. Las baggers, por ejemplo, se sienten algo más ligeras de lo que cabría esperar por su naturaleza. Y el sistema de rewind típico de los juegos de Milestone, aunque opcional, solo permite activarlo o desactivarlo por completo, sin límites intermedios, lo que rompe parcialmente la tensión competitiva.
El salto a Unreal Engine 5 coloca a RIDE 6 en línea con los estándares actuales. No produce el impacto visual que supuso RIDE 4 en su momento, pero ofrece un conjunto sólido donde destacan la sensación de velocidad en primera persona, el nuevo sistema dinámico de clima y ciclo día/noche y la iluminación personalizable

Rodar al amanecer en el trazado Southern 100 en la Isla de Man es una experiencia visualmente impactante. Las motos están recreadas con un nivel de detalle sobresaliente, perfectas para el modo foto. En cambio, los rostros de los pilotos siguen siendo el punto más débil del apartado gráfico. En PlayStation 5, el juego funciona a 4K y 60 FPS, con un rendimiento estable y apenas algún fallo puntual.
Carreras online, pantalla partida y accesibilidad
RIDE 6 incluye multijugador online con cross-play, matchmaking para partidas clasificadas y creación de lobbies personalizados. No es el sistema online más ambicioso del mercado, pero cumple su función.
Más sorprendente es la presencia de pantalla partida para dos jugadores, una característica que muchos títulos modernos han abandonado.
En cuanto a accesibilidad, el esfuerzo es notable: reducción de velocidad del juego, controles con una sola mano, opciones para daltonismo y ajustes de campo de visión. Es evidente que Milestone quiere que todo el mundo pueda subirse a la moto y hay que reconocerles esta fantástica labor.

Conclusiones: el mejor RIDE hasta la fecha
RIDE 6 representa el punto de madurez de la saga. No revoluciona la fórmula, pero la perfecciona y la abre a más jugadores. Su modo Carrera es profundo, variado y rejugable. La inclusión del modo Arcade democratiza la experiencia sin traicionar la esencia de simulación. Puede que aún tenga margen de mejora en aspectos como la IA o el sistema de rewind, pero hoy por hoy es el referente absoluto en juegos de motociclismo.
Plataforma analizada: PlayStation 5
Lo mejor:
- Modo Carrera amplio, variado y muy rejugable
- Equilibrio brillante entre simulación y accesibilidad
- Gran cantidad de motos, disciplinas y circuitos
Lo peor:
- IA todavía algo agresiva en determinadas situaciones
- Sistema de rewind sin opciones intermedias
- Modelados faciales mejorables


