Análisis

Crisol: Theater of Idols, el folclore ‘hispánico’ se transforma en una pesadilla brillante

Periodista. Músico. Padre. Gamer.

Crisol: Theater of Idols
Crisol: Theater of Idols. Vermila Studios
Compartir

Es cierto que ya deberíamos de dejar de sorprendernos cuando aparece un proyecto de gran calidad de entre los estudios de desarrollo de videojuegos españoles. Ya ha quedado claro, una y mil veces, que hay talento de sobra en nuestro país para competir, de igual a igual, con quien se ponga por delante. Otra historia es que la salud de nuestra industria no esté para tirar cohetes (¿y cuándo lo ha estado?, y ¿hay alguna que lo esté actualmente?) y que conseguir llevar a término un proyecto doble o triple A sea una tarea titánica.

Como ya contamos en el avance hace un par de semanas, Crisol: Theater of Idols es un videojuego que ha contado con un largo y tormentoso desarrollo, en el que sus creadores, los madrileños Vermila Studios, han estado a punto de tirar la toalla en múltiples ocasiones, entre amagos de cierre del estudio y cambios locos de editora o ventas y recompras de la propiedad intelectual. Pero, tras un periplo que daría para guion de una serie de televisión de varias temporadas, el esfuerzo parece haber merecido la pena: el juego ya es una realidad.

PUEDE INTERESARTE

De la mano en la edición de Bloomhouse Games llega hoy mismo a PC, Xbox Series y PlayStation 5 este fabuloso shooter para un jugador que mezcla terror, exploración, puzles, interesantes mecánicas de combate y una poderosa y profunda narrativa y que para construir su guion, su lore y su estética se inspira de manera descarada y valiente en la iconografía de la cultura española. Una propuesta ambiciosa y fabulosamente acabada que llega, además, con un precio nada habitual en estos tiempos: ¡17,49 euros!

PUEDE INTERESARTE

Imágenes de vírgenes que se convierten en despiadados enemigos, tallas de madera de extraños santos que nos atacan sin tregua, imágenes de toreros, bailaoras y arquitectura que mezcla edificios populares castellanos con barroco, gótico y románico palentino, paella, vino peleón y verbenas populares… todo esto y mucho más se entremezcla con un halo de pesadilla en torno a un peligroso y arcano culto al mar rollo lovecraftiano. Ciudadano de Hispania, bienvenido a la oscura y húmeda isla de Tormentosa.  

Tormentosa: folclore español y terror arcano

Ya sabéis, por los avances y anuncios del juego, que Crisol tiene detrás un increíble trabajo de arte, ambientación y diseño que bebe de cientos de referentes de la cultura y el folclore español. Pero que lejos de caer en los memes o en los tópicos, quiere ser un sentido homenaje a nuestra cultura, al arte y a la forma de vivir de nuestro país. Así, toma imaginería diversa que va desde la Semana Santa a los toros, del flamenco a las fiestas populares, de la gastronomía ibérica a la arquitectura civil o religiosa. Y con todo ello hace una reinterpretación e inventa una ‘Hispania’ alternativa de ‘mediados del siglo XX’ donde en lugar del catolicismo, la religión que domina la península es un extendido culto al Sol.  

PUEDE INTERESARTE

Pero hay una isla remota, frente a las costas de Hispania, donde no se sigue esta religión, sino que predomina un antiguo y proscrito culto al mar. Hasta allí viaja nuestro protagonista, Gabriel, una especie de monje-soldado del Sol, para intentar acabar con esta herejía. Pero lo que le espera en Tormentosa no será lo que él espera y tendrá que enfrentarse a peligros y situaciones que pondrán a prueba su resistencia y su propia fe.

Gabriel pronto descubre que la isla de Tormentosa está semi-desierta, ya que sus habitantes han sufrido el ataque de extrañas fuerzas oscuras y han huido o se han escondido en su mayoría. Aquí comenzará su aventura, la que le llevará a descubrir todo lo que ha ocurrido en esta isla hereje y las implicaciones del extraño culto al mar.

Crisol: Theater of Idols

Tallas de madera que cobran vida

De entre todas las referencias visuales y artísticas que conforman la imaginería de Crisol, me ha cautivado especialmente la de los enemigos. Las criaturas al as que nos enfrentaremos en las calles de Tormentosa son tallas de madera de ‘santos’, como todas esas de época medieval o barroca que pueblan las iglesias y catedrales de media España y protagonizan los pasos de Semana Santa. Increíbles tallas que recuerdan a San Esteban o San Sebastián, pero convertidos en beatos o mártires del culto al mar: adornados con conchas, anclas, hojas de algas o tentáculos.  

Estas tallas de madera cobran vida con el aspecto de terribles autómatas y son extremadamente violentas. Sólo nuestra sangre (sangre de un verdadero creyente del Sol) servirá para derrotarlos. Nuestra fe conseguirá tunear diferentes armas de fuego que caerán en nuestras manos para cargarlas con nuestra propia sangre y convertirla en proyectiles capaces de derribar a estos engendros de madera.

Así, como ya os contamos en el avance, el juego nos coloca siempre en la tensión de decidir entre dos valiosos recursos: la munición y la vida. Para alimentar a nuestras armas tendremos que vaciar nuestra barra de vida. Así que no podremos pasarnos llenando el cargador, pero tampoco quedarnos cortos. Esto, unido a la escasez de recursos para aumentar nuestra barra de vida (sangre que podemos absorber de cadáveres de humanos y animales y viales de ‘plasmarina’) pone la pimienta necesaria al juego para que estemos siempre al filo del desastre.

Esta tensión es intencionada y supone una de las mecánicas mejor diseñadas del título, que juega con nosotros para que cada sección del juego se convierta en un ejercicio de disfrute narrativo y de combates cargados de acción y sufrimiento, pero sobre todo un ejercicio táctico y estratégico.

Crisol: Theater of Idols

Los distintos enemigos van a pareciendo y combinándose para ponernos las cosas difíciles, al mismo tiempo que vamos obteniendo nuevas armas (una pistola, una recortada, un rifle francotirador...) y formas de acabar con ellos. Contaremos también con un cuchillo para deshacernos de los enemigos en las distancias cortas, pero tendremos que afilar su hoja de manera constante, para lo que necesitamos recopilar bidones de gasolina y utilizarlos en las motociclistas de afilador que encontraremos repartidas por el mapa (¿qué hay más español que un afilador itinerante con su motocicleta afila cuchillos?)

Además de los enemigos ‘menores’, nos enfrentaremos a algunos enemigos finales dignos de mención por su fascinante diseño, tamaño y mecánicas. De entre todos destacamos a Dolores, esa virgen dolorosa bajada del altar para convertirse en una especie de robot terrorífico que nos volverá locos a lo largo de casi toda la aventura.

El juego cuenta con un sistema de progresión que nos permite aumentar el poder de nuestras armas o nuestras habilidades pasivas en combate en la tienda itinerante de una extraña bruja de Tormentosa. Accederemos a sus cartas del tarot a cambio de toros de plata (la moneda de Tormentosa), además de unos extraños ídolos de cuervo y la esencia extraída de nuestros enemigos. Y también podemos hacernos con nuevos juguetes y suministros a cambio de boletos de feria que obtendremos en los diferentes puestos de la Verbena de Tormentosa (donde tendremos montado el cuartel general de los solaris, los fieles al Sol).  

Exploración, puzles y una historia que atrapa

Los momentos de tensión, tiros y extracciones de sangre para mantener la recámara de nuestras armas convenientemente alimentadas se mezclan con otras secciones, bien extensas, de exploración y descubrimiento por las calles de Tormentosa. Hay un buen número de personajes secundarios, algunos de ellos serán aliados, y muchos otros serán enemigos, pero todos nos contarán largas historias que darán forma al intrincado guion de Crisol.

Crisol: Theater of Idols

Ya hemos dicho varias veces que el juego nos ha recordado poderosamente a Bioshock, no por su historia ni por su ambientación, sino por su estilo de juego y su espíritu. Aquí no tenemos una ciudad submarina donde ha ocurrido un desastre, pero si una ciudad en una isla remota donde también ha ocurrido una catástrofe y donde nos esperan terribles criaturas entre sus sombras. El juego tiene una historia profunda que se nos narra por boca de sus personajes, pero también a través de recuerdos que Gabriel va percibiendo, además de decenas de objetos coleccionables que nos van desmenuzando decenas de narrativas.

Para avanzar entre las distintas secciones del juego para lograr nuestros objetivos, además de eliminar a estos terribles enemigos, tendremos que ir abriéndonos camino resolviendo intrincados puzles. Y esta parte también tengo que ponerla en valor y mucho. Hace mucho tiempo que no tenía que jugar con una libreta y un papel junto al mando para ir apuntando las decenas de variables y pistas para resolver un puzle. Algunos son más fáciles que otros, pero muchos de ellos me han llevado a pasarme algunas horas para resolverlos, por su extensión o dificultad. Puzles realmente originales y fabulosamente integrados en el entorno o la historia.

Eso sí, es una aventura pasillera, sin espacios demasiado abiertos, sin misiones secundarias (más allá de recoger la ingente cantidad de objetos coleccionables), pero es que no lo necesita. Es una aventura de corte más clásico.

Técnicamente a la altura

La fabulosa historia y narrativas de Crisol van a juego con su apartado artístico y técnico. Ya hemos dicho que la labor del equipo de arte es una locura y es que con cada localización podemos pasar decenas de minutos descubriendo detalles y guiños al ‘made in Spain’ que rezuma el juego. Los jugadores de otros países reconocerán los trajes inspirados en trajes de toreros o las tallas que recuerdan a vírgenes de iglesias españolas y esbozarán una sonrisa cuando vean a los ophiotauros (toros con cola de pez), pero los jugadores españoles nos fijaremos en las muñecas Margarita Pérez (inspiradas en la mítica Mariquita Pérez) o en los carteles de las Fiestas Mayores y de los distintos productos típicos de la isla. El cuidado al detalle del equipo de arte roza lo obsesivo. Y es una maravilla.

Crisol: Theater of Idols

A nivel técnico el juego roza la perfección. Nosotros hemos jugado en PlayStation 5 y los gráficos nos han sorprendido muy gratamente, con un rendimiento estable que sólo hemos visto sufrir en contadas ocasiones. Los modelos de los personajes y los entornos brillan por sus texturas y detalles. Y la fantástica banda sonora y el extraordinario elenco de voces en castellano (con Mario García como Gabriel y Henar Hernández como Mediodía a la cabeza) nos han hecho disfrutar la experiencia aún más.

Hemos tenido algún problemilla técnico, como un bug en la mecánica para atravesar lugares estrechos que nos ha dejado a veces atrapados sin poder avanzar de ninguna forma durante minutos (con la tentación de lanzar el mando de juego bien lejos, que hemos conseguido contener). Pero entiendo que este bug, tal vez sólo propio de la versión de consola, puede quedar resuelto en el parche de día uno.      

Conclusiones de Crisol: Theater of Idols

Tengo que decir que he disfrutado de lo lindo con esta apasionante aventura de terror y disparos en primera persona. La historia y ambientación que han construido en Vermila me ha atrapado desde el principio y he disfrutado extrayendo todas y cada una de las pequeñas historias que salpican el juego y que iban construyendo el puzle que conforma el oscuro y perverso guion de Crisol. Y todo salpicado de momentos de terror, tensión y pequeños sustos, además de secciones de combates, acción y puzles y exploración fantásticamente conjuntados.

Crisol: Theater of Idols

El juego cuenta con tres niveles de dificultad, con el primero de ellos muy asequible para jugadores menos interesados en pasarlo mal, y los otros dos muy exigente el intermedio y muy loco el segundo (geniales para jugadores que busquen un auténtico desafío). Una aventura de unas 15-20 horas de duración robusta, bien acabada, con un guion, ambientación y trabajo artístico sobresaliente y que te deja con un excelente sabor de boca. ¡Y por menos de 20 euros!

Plataforma analizada: PlayStation 5

Lo mejor:

  • Extraordinaria ambientación y apartado artístico
  • Su historia, sus personajes y su estilo de juego
  • Tensión constante con sus combates y sus puzles

Lo peor:

  • Algún fallo técnico en el control del personaje
Valoración 90/100