Análisis

Beat the Champions, una vibra arcade envuelta en el cooperativo local

Periodista. Sevillano, cinéfilo y retrogamer.

Beat The Champions
Las licencias de la AFA permiten ver perfiles históricos de la selección Argentina.. Beat the Champions
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El dispositivo para encarar la Copa Mundial de la FIFA con alternativas a las grandes marcas deja un reguero de opciones donde Beat the Champions toma la prioridad desde la vertiente arcade. Con un juego muy del estilo al Captain Tsubasa de hace unos años, esta versión de Purple Play rescata habilidades con la ruptura de las reglas habituales para proponer un gameplay muy dinámico, escasos de reglas y con una propuesta divertida desde el cooperativo local.

El recordatorio de las primeras experiencias en un juego de fútbol en las máquinas recreativas o en las primeras consolas de turno tiene mucho de ese primer contacto con Beat the Champions. En pleno 2026 la disociación con FC 26 o eFootball es complicada, pero con algo de perspectiva la simple idea de tener tres activaciones en el mando para una experiencia rápida es parte de un plan para reducir el control y apostar por un entretenimiento más directo.

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En plena previa del Mundial de Fútbol es una buena opción para una noche con colegas para probar algo diferente, pero es difícil conectarlo como una experiencia a largo plazo. Con los derechos de la AFA para mostrar los nombres y bocetos de los jugadores de Argentina, sentir que juegas con Messi es una realidad aunque los modelos jugables estén muy lejos de la definición de los grandes estudios.

Y en Beat the Champions saben que esa no está en la lista de prioridades, es un gancho para definir selecciones en un concepto jugable que aguanta el peso de una licencia para generar un marco diferencial con las habilidades. El uso de esos poderes o ejecuciones exageradas ya sea para un disparo, un sprint o una entrada imposible para recuperar el balón es la base para el pique. Y ante la ausencia de faltas, que no de penaltis, todo pasa por el control del timing.

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Beat the Champions es una propuesta entroncada en el prisma arcade, de máquinas recreativas de los 90, pero con una velocidad menos realista y más jugable. Le metí muchas horas en su día a Tecmo World Soccer, Seibu Cup Soccer a finales de los 90 en salas recreativas, y quizás esa combinación con la esencia del Iss Pro Evolution de PS1. Y lo conecto más con las sensaciones que desprendían estos juegos que con la jugabilidad en sí, porque con cualquiera de ellos era muy fácil llegar al área rival a crear oportunidades como con este Beat the Champions, pero la velocidad es otra.

De hecho la mayor virtud de Beat the Champions es el peso del cooperativo local, porque es donde más funciona es con alguien al lado al que darle codazos durante los partidos por el ambiente que propone el juego.

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Uno de los puntos débiles de Beat the Champions es la falta de activación de algunos detalles, sobre todo en lo concerniente a la experiencia del jugador de simuladores de toda la vida. No logro a entender cómo la pestaña de sustituciones así como la creación del XI inicial antes del inicio del partido ofrece los nombres de los jugadores tan pequeños en pantalla.

Es cierto que el fuerte de este juego no está en las stats ni en el valor de cada futbolista, son todos iguales y la base está en otro sitio, pero hay un trabajo existente donde se le han puesto el nombre a los jugadores, algunos oficiales como Argentina y otros inventados. Pero si se ha invertido un tiempo en hacer nombres simpáticos como lo hacía PES en su momento, no concibo que ese ni siquiera tenga una prioridad porque genera un extra de frustración.

Independientemente de todo es un juego sencillo, divertido y que tiene un recorrido muy puntual dentro del concepto arcade y que funciona en el coop muy por encima de en la experiencia individual.

Lo mejor

  • Recupera la esencia pura del juego deportivo más arcade con todo lo que conlleva
  • Genera un pique perfecto en el cooperativo local

Lo peor

  • La limitada visibilidad del nombre de los jugadores en alineaciones y sustituciones
  • Es un juego que pesa lejos del cooperativo
Valoración 75/100