España maneja a Trump: Borja Iglesias pasó de él y Rodri lo quitó de la foto

Rodrigo junto a Donald Trump antes de levantar el trofeo de Campeón del Mundo
Rodri acompaña al líder norteamericano a salir del foco principal de la foto. Cordon Press
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Los pequeños detalles de una foto para el recuerdo como la de los campeones al levantar el trofeo tiene el timing del mejor jugador de la Copa Mundial de la FIFA trasladado desde el terreno de juego. La capacidad de Rodri para alejar a Donald Trump del primer plano antes de levantar el Jules Rimet es uno de los momentos más comentados de la icónica celebración de España a ojos del universo, un gesto analítico con un extra de pasotismo añadido en el saludo de Borja Iglesias al presidente de los Estados Unidos.

El afán de protagonismo de Donald Trump en la gran final del Mundial llevaba al presidente a crear el mismo momento que hace un año en el Mundial de Clubes donde parecía uno más en el festejo del Chelsea. Lo que en su día Reece no supo manejar, esta pasada noche sí lo ejecutó Rodri con la maestría de un líder que sabe controlar los tiempos para guardar en la memoria la mejor instantánea en la memoria del fútbol español.

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A pesar de los saludos reglamentarios, Trump aguantó junto a Rodri al entregar la Copa para hacer algo de tiempo y quedarse en la zona central del escenario, pero la jugada no le salió bien. Desde el final de la prórroga hasta entonces, Rodrigo Hernández Cascante debió escuchar a su conciencia para entender cómo manejar una situación tan delicada como lo es acompañar a un líder político a abandonar la escena por la puerta de atrás.

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Rodri acepta el trofeo, le da la mano a Trump y espera paciente sin perderle la mirada al líder norteamericano. Aunque este aplaude mirando a Gavi, Rodri ni siquiera mira de reojo el trofeo, sólo espera al norteamericano hasta ponerle la mano en la espalda para acompañarle hacia la salida. Tan inesperada es la situación, que el propio Gianni Infantino tiene que correr de un lado del escenario a otro para no dejar sólo al presidente en una esquina. Y sí, se quedan en la foto con una sonrisa torcida y tocando las palmas, pero muy lejos de la intención inicial.

El encuentro previo con Borja Iglesias es menos relevante después de ver lo de Rodri, pero el delantero cumplió su palabra de darle la mano a Trump "para no acabar en la cárcel". Una broma con tintes políticos que en ese momento sí tuvo un gesto llamativo, porque el gallego ni siquiera miró a los ojos al presidente cuando pasó por delante de él. Ni le escuchó, ni se acercó ni le respondió, simplemente aceptó la medalla de Infantino y pasó de largo como cuando no hay nadie a quien saludar. Un guiño más que acompaña a sus ideales incluso en el punto deportivo más alto de su carrera.

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