La tensión previa al gol de Oyarzabal: Mbappé se come al árbitro y Dani Olmo protege el punto de penalti
Los franceses entendían que el penalti era injusto, y el '10' de 'La Roja' evitó la picaresca
Con la boca abierta: la espectacular jugada de España que casi acaba en uno de los goles del Mundial
España se encontró un gol en la primera media hora de partido ante Francia en semifinales del Mundial, merced al penalti cometido sobre Lamine Yamal y que transformó Mikel Oyarzabal. Y es que un balón hacia la banda derecha que no acertó a controlar de primeras Lucas Digne lo presionó el extremo del FC Barcelona. Una decisión que acabó con el lateral francés intentando despejar, pero impactando en el costado del '19' de 'La Roja'.
Una acción que vivió varios momentos de tensión. Y es que los jugadores franceses criticaron mucho la decisión. Especialmente Kylian Mbappé, Adrien Rabiot, Ousmane Dembélé y Aurélien Tchouaméni, quienes, junto a Mike Maignan, se comían al colegiado discrepando en su decisión. Y es que entendieron que, en el salto, Lamine Yamal le había dado con el brazo al balón y que el penalti debía ser anulado por mano.
El árbitro del partido, el hondureño Iván Barton, les pedía que salieran del área, diciendo que la decisión ya estaba tomada y que no había nada que revisar. Eso no impidió que las protestas continuaran, hasta que finalmente el colegiado se puso serio y les instó a salir a todos del área.
Dani Olmo evitó que Francia destrozase el césped del punto de penalti
Entretanto, ajeno a todo el jaleo, se pudo ver a Dani Olmo en el área, de espaldas a las protestas y mirando solamente a la portería mientras Mikel Oyarzabal tenía el balón en las manos. Allí, impertérrito, el '10' de la Selección Española se mantenía junto al punto de penalti, intentando que los jugadores franceses no lo pisoteasen ni lo deformasen, tratando de evitar la picaresca de la selección gala y facilitando al delantero de la Real Sociedad su labor.
Posteriormente, como si no fuera con él, una vez ya se disipó el jaleo, se cruzó con Mikel Oyarzabal y, sin cruzar palabras, el delantero puso el balón en el punto de penalti. Con toda la tranquilidad del mundo, posó el balón, miró hacia portería, ejecutó y marcó. Una secuencia que evidencia la calma con la que España afrontó los primeros minutos del encuentro, mientras que la selección francesa se vio atenazada por la tensión y el nerviosismo.
