El hijo de Francesc Arnau deja el fútbol a los 23 años para emprender otro reto personal: "Ahora quiero vivir"

Marc Arnau, durante un partido.
Marc Arnau, durante un partido.. Instagram
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A sus 23 años, Marc Arnau pone fin a su etapa como futbolista. El hijo del recordado Francesc Arnau, exportero de equipos como el Málaga, dice adiós a los terrenos de juego por decisión propia con el objetivo de emprender un nuevo reto personal. El meta publicó una carta en sus redes sociales para expresar sus sentimientos.

Marc ha crecido y jugado en categorías semiprofesionales hasta que ahora ha decidido dar un paso al frente y colgar los guantes. Lo ha hecho con unas palabras cargadas de cariño con especial recuerdo a su trayectoria y a su familia.

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La carta de Marc Arnau

"Hay decisiones que no nacen en un día. Nacen después de muchos años de silencio. Desde que era un niño, mi vida ha girado alrededor de un balón. He renunciado a pasar tiempo con mis seres queridos, amigos, ciudades, estabilidad y a muchos momentos que nunca volverán. Y jamás me arrepentiré. El fútbol me dio mucho más que una profesión. Me dio valores, personas increíbles y recuerdos que me acompañarán toda la vida. Pero, sobre todo, me mantuvo en pie cuando más lo necesitaba. Hubo una época en la que no jugaba solo por un sueño. Jugaba porque era la única forma que conocía de seguir adelante.

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Mi padre me enseñó a amar este deporte. Durante muchos años sentí que cada entrenamiento y cada partido eran una forma de seguir caminando a su lado, aunque él ya no estuviera físicamente conmigo. Por eso esta decisión no es fácil. No siento que esté abandonando el fútbol. Siento que el fútbol ya cumplió la misión que tenía en mi vida. Hasta ahora he sobrevivido. Ahora quiero vivir.

Quiero descubrir quién soy más allá de unos guantes. Quiero construir una vida que me ilusione al despertar. Viajar. Aprender. Crear. Equivocarme. Compartir tiempo con las personas que quiero. Encontrar aquello que me haga sentir verdaderamente vivo. No sé cuál será mi siguiente camino. Solo sé que quiero recorrerlo siendo yo.

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Gracias a todos los clubes, entrenadores, compañeros, aficionados y a cada persona que formó parte de este viaje. Y gracias, Papi. Porque si hoy tengo el valor de empezar una nueva etapa, es porque tú me enseñaste a luchar por aquello en lo que creo. Esto no es un adiós. Es el comienzo de una nueva vida. Ojalá algún día, donde quiera que estés, puedas verme sonreír tanto como me viste luchar".