Calma tensa en el mercado del Sevilla

Del "no hay ni para balones" al no dan ni para carbón
El Sevilla continúa trabajando en un complicado mercado invernal
Mucho ruido y pocas, muy pocas, nueces. Pasan los días y los movimientos del Sevilla se limitan a la salida de dos jugadores descartados desde hace meses y al retorno de un futbolista cedido que apenas ha jugado dos ratos en Argentina en año y medio. En lo deportivo, el equipo, mientras tanto, acumula tantos errores como dudas y hasta el crédito de su entrenador, que parecía inagotable, empieza a acabarse ante los ojos del Sánchez-Pizjuán. Todo este remix, por si fuese poco, se mezcla en mitad de un proceso de venta del que se esconde mucho más de lo que se muestra y convierte el mercado invernal para Antonio Cordón en una calma tensa de la que debe salir parado lo mejor posible.
Porque el director deportivo del Sevilla, de momento, va librando críticas. A pesar de que el público entendió, desde que se cerró el mercado veraniego con el golpe de Sofyan Amrabat, que el resultado del trabajo realizado durante esos meses no iba a hacerles felices, precisamente, Antonio Cordón ha estado respaldado por su experiencia en la élite, por alguna venta de mérito y por la complejidad de firmar en un equipo con tanta deuda. Ahora el margen de error se reduce considerablemente.
El público entiende que aquel pulso con el Nápoles por Juanlu Sánchez, por ejemplo, pasó de ser prueba de fuerza a error estratégico y que ahora Antonio Cordón tiene la enorme responsabilidad de encontrar algún movimiento, no solo que le permita reforzar al plantel, sino que salve otra temporada que ha pasado del gris Europa tras golear al Barça, al gris oscuro tras ser goleado por el colista.

El margen de mejora en la plantilla es enorme, pero el margen de error en el mercado es mínimo, reduciéndose incluso más (si es posible) si el equipo vuelve a perder este lunes ante el Celta, algo nada extraño dada la diferencia de ambos hasta ahora.
Las fuerzas para acometer fichaje alguno en estos momentos es mínima y es por ello que Cordón se lo toma con calma, pero con una tensión que empieza a dejar sin aire a muchos.
