La confesión de Pape Cheikh: "Mi mejor amigo de pequeño me drogó y me hizo firmar un poder general"
Con ese poder compró dos locales y un BMW M4 de alta gama
Pape Cheikh revela su calvario tras el Celta, una estafa millonaria y promete regresar a Primera
VigoPape Cheikh, canterano del Celta de Vigo, sigue desvelando algunos de los episodios más oscuros de su vida. El centrocampista senegalés, que ahora juega en la Preferente riojana en el E.D.F. Promesas de Logroño, recordó que hace unos años uno de sus mejores amigos le drogó para hacerle firmar un poder general. Con el mismo se compró dos locales y un BMW de alta gama. Solo meses después fue consciente del engaño al acudir al notario.
En una entrevista para El After de Post United el exjugador de Celta de Vigo u Olympique de Lyon desveló ese hecho: "Uno de mis mejores amigos de pequeño, que vivimos juntos, me drogó y me hizo firmar un papel que era un poder general mío. Y con eso se compró dos locales y un BMW M4 muy caro".
Pape Cheikh confiesa que tardó muchísimo tiempo en saberlo: "Cuando me enteré fue en el mismo notario, que fui después de muchos meses por otro tema. Y me conoció y me dijo ‘tú estuviste aquí una vez’. Y le dije ‘no, nunca’. Y me dijo ‘espera, voy a llamar a mi padre’".
Ahí cuando le contaron lo que había sucedido el día que drogado firmó ese poder general: "¿Sabes que has firmado un poder general? Mi hijo te preguntó 10 veces antes si querías firmarlo y tú solo decías firma y calla que estoy cansado, quiero ir a dormir’". "No me enteré de nada, te lo juro", revela ahora el jugador senegalés.
Pape Cheikh decidió no denunciar al que había sido uno de sus mejores amigos por todo lo que habían hecho sus padres por él durante su infancia: "No le denuncié por sus padres, porque me han dado de comer y pasé muchas navidades en su casa y no quería meterlo en la cárcel. Llegamos a un acuerdo que él pagaba todos los meses al banco, pero yo ya había perdido mucho dinero".
Ahora, con el paso del tiempo, señala que eso que le tocó vivir con una persona que quería y en la que confiaba fue una pesadilla: "Fue una locura, no lo puedes entender. Tienes que vivirlo, porque te pega una ostia aquí en la cabeza que dices ‘es que no puede ser, ¿Qué hago ahora?’". Por ello dejó el Aris de Salonica para jugar en el Elche: "No podía seguir jugando al fútbol con eso. Tenía que venir a limpiar todo y empezar de cero".
