Julián Álvarez recibe el perdón del Metropolitano: gol, abrazo de todos sus compañeros y el estadio corea su nombre
El argentino puso fin a meses de sequía como rojiblanco y dejó atrás las tensiones del pasado verano
Enrique Cerezo y el mejor resultado para el Atlético de Madrid en el Clásico: "Lo que prefiero es ganar al Coruña"
Julián Álvarez logró marcar frente al Deportivo de A Coruña después de meses sin hacerlo con el Atlético de Madrid. Su sequía como rojiblanco se remontaba al mes de mayo, en la semifinal frente al Arsenal, y su último tanto en el Metropolitano databa del pasado mes de noviembre. Y es que, más allá de acabar con varias malas rachas de un plumazo, el delantero argentino cierra así una etapa truculenta en la que solicitó salir del club, con el FC Barcelona al acecho, y que el Metropolitano no le ha perdonado durante varios meses. Ahora, con su tanto frente al Deportivo de A Coruña, todo eso ha quedado definitivamente atrás.
Y es que corría el minuto 48 cuando un centro de Álex Grimaldo logró dejar a Julián Álvarez en boca de gol, y este definió a placer. Un tanto con el que se desquitó después de meses de mucha tensión. En este sentido, el respaldo de la plantilla rojiblanca fue inmediato y evidente, corriendo todos hacia dentro de la portería para abrazarle y felicitarle.
- Antonio Hidalgo valora las novedades con Mario Soriano y Yeremay y avisa con Leo Román: "Tenemos que ser conscientes"
- El frío obliga a Simeone a no quedarse quieto en el entrenamiento del Atleti: juega buscando el larguero
- Lesión de Johnny Cardoso: parte médico y tiempo de baja con el Atlético de Madrid
La reacción del Metropolitano también fue unánime: cantar el gol a voz en grito y corear su apellido cuando la megafonía del estadio gritaba su nombre: "Julián... ¡ÁLVAREZ!", entonaron a medias entre el speaker y la afición. Por si fuera poco, incluso Koke, presente en la grada, se levantó a aplaudir en una imagen que captó la retransmisión televisiva de Movistar LALIGA.
De este modo, todo apunta a que lo sucedido el pasado verano quedará, valga la redundancia, en el pasado. Momentos duros y de una tensión elevada, en la que el argentino desconocía qué iba a suceder con su futuro, y el conjunto rojiblanco recibía presiones externas para vender a uno de sus activos más importantes. Entretanto, el jugador quedándose fuera de las convocatorias y, posteriormente, recibiendo los pitos de sus aficionados, tampoco facilitaron la situación. Sea como fuere, lo cierto es que, con paciencia, tranquilidad y esfuerzo por parte de todos, aquello parece haber quedado atrás.

