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Aparecen pintadas en Riazor que reflejan el divorcio entre el club y parte de su afición antes de recibir al Valencia CF

Aficionados del Deportivo, en Riazor
Aparecen pintadas en Riazor que reflejan el divorcio entre el club y parte de su afición antes de recibir al Valencia CF. X @quincemil
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A CoruñaApenas 24 horas después de que el Deportivo tendiese la mano a sus aficionados para solucionar el conflicto con los abonados de la grada ‘Marathon Inferior’, Riazor amaneció este jueves con pintadas en las puertas de acceso al estadio, donde se ve el símbolo del euro en la palabra (D€por). Los críticos denuncian una subida notable del precio de las entradas, una expansión desordenada de las zonas VIP que desplaza al socio veterano y mercantiliza las zonas del estadio y, especialmente, las medidas de control de acceso a Maratón Inferior. El clima de tensión es patente hasta en las caras de los jugadores.

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El divorcio entre el Club y un sector del deportivismo cristalizó en el primer partido de la temporada con aficionados llevando una camiseta naranja a modo de protesta, silencio en la animación durante el partido ante el Elche y cánticos de protesta entre los minutos 40 y 45.

Por ello, los dirigentes del Dépor decidieron crear una mesa de diálogo con representantes de la Federación de Peñas y del sector afectado con el objetivo de encontrar una solución y no perjudicar deportivamente al equipo en los partidos de Riazor.

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“La única forma de que este proyecto siga creciendo y se siga desenvolviendo como queremos es que todos los pilares encajen como un engranaje”, apuntó José Manuel García, responsable del área social del club.

No obstante, el también director de Medios advirtió que esas medidas se habían adoptado para “cumplir” la ley en cuanto a la lucha contra “la violencia, el racismo y la xenofobia”, así como para “proteger” a la institución y a los aficionados “de potenciales sanciones como pueden ser cierres de una grada o de todo el estadio”.

Por tanto, pese al deseo de los dirigentes del Club de acabar con el conflicto, las pintadas en Riazor y la decisión de la Federación de Peñas, Riazor Blues y Old Faces de mantener la huelga de animación en el próximo partido liguero contra el Valencia amenazan con alargar una crisis que está empañando el regreso del Dépor a Primera División.