2027, un horizonte positivo para la renovación del Sevilla FC

José Ignacio Navarro, en su presentación como director deportivo del Sevilla. Kiko Hurtado
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José Ignacio Navarro afronta el reto más complejo de su carrera. El nuevo director deportivo del Sevilla FC tiene ante sí la complicada papeleta de confeccionar una plantilla competitiva dentro de las fortísimas limitaciones económicas que amenazan a la entidad, con refuerzos a bajo coste que no comprometan mucho el límite salarial pero que a su vez sean capaces de elevar el nivel del equipo. De manera paralela buscará encontrar acomodo a los descartes pero sobre todo a los futbolistas que más comprometen la estabilidad monetaria, toda vez que además debe formular alguna gran venta para generar plusvalías que logren una buena mordida a las maltrechas cuentas de la entidad. Un arduo trabajo que también debe poner el foco en el futuro a medio plazo, con el horizonte de 2027 como una buena fecha para dar un paso más allá en la renovación del equipo.

Y es que a finales de la próxima temporada terminan contrato futbolistas como Tanguy Nianzou o Joan Jordán, cuyos salarios limitan y mucho los movimientos de la entidad. Solamente el central francés cuesta unos 13 millones de amortización anual, lo que en la temporada que ha concluido ha supuesto más del 20 por ciento del dinero destinado a fichas. Un condicionante sobre el que ha advertido a largo y tendido esta última campaña José María del Nido Carrasco, quien no dudó de señalar públicamente lo mucho que estos aspectos condicionaban el límite salarial de la plantilla.

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El Sevilla FC está en disposición de negociar una rebaja salarial o incluso intentar una rescisión de mutuo acuerdo, pero tan complejo es que los futbolistas rebajen lo que un día el club les firmó como que cualquier equipo esté dispuesto a asumir la ficha de jugadores de este calibre. Sea como fuere, si José Ignacio Navarro no logra encontrar acomodo a los citados, 2027 emerge como un horizonte que permitirá al club respirar, oxigenar sus arcas y poder reutilizar una mordida que hasta hoy ocupa una quinta parte del presupuesto destinado a los salarios.

En cualquier caso, el Sevilla intenta acelerar esos acontecimientos. El club piensa en rescindir ya sus contratos, o bien darle salida mediante traspasos a coste cero. Al quedarle un año solo de vinculación, a los jugadores les podría beneficiar encontrar otro club que le ofrezca varias temporadas. El Sevilla se ha quitado por fin la alta ficha de Adnan Januzaj, de unos cinco millones de euros brutos, y en 2028 se acabará también el contrato de Marcao, cuyo coste anual casi alcanza los siete ‘kilos’. Salarios que no se ajustan a la realidad económica de un club asfixiado por las cuentas.

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A finales de la próxima temporada también concluye contrato Fede Gattoni, uno de los fichajes más intrascendentes de la última década. Un futbolista que difícilmente tenga continuidad bajo las órdenes de Luis García Plaza y por el que de momento no han llegado de forma sustancial. Si el Sevilla FC no logra venderlo, aunque al menos encuentre una nueva cesión que libere parte de su ficha, ese mes de junio de 2027 volvería a emerger como salvador para dar por cerrado uno de los capítulos más infructuosos en materia de fichajes.

Por si no fueran poco estas cuestiones, el director deportivo deberá también estudiar qué hacer con Chidera Ejuke, cuyo contrato termina a finales de la próxima temporada. El club debe valorar si obtener algo de rédito económico este verano, el último en el que pueden sacar algo de tajada por traspaso, trabajar desde ya en una renovación o aguardar para decidir en función de su rendimiento y a partir de ahí decidir si se estudia su ampliación de contrato o se le deja salir libre.