La gestión del actual consejo del Sevilla FC es indefendible y mañana es tarde para que se marchen, pero es justo señalar lo evidente
Dan por rotas las negociaciones con Sergio Ramos para la venta del Sevilla y se busca nuevo comprador
Dice el tango Volver, de Carlos Gardel y tan brillantemente versionado por Estrella Morente para servir de BSO de la película del mismo nombre de Pedro Almodóvar, que 20 años no es nada. Pues imagine, si la esperanza de vida en España a 2025 es de 84 años y dos décadas no son nada, ¿qué suponen cinco milloncejos insignificantes en una operación de 440 millones de euros? En términos numéricos, un porcentaje algo mayor del 1% (1,14% para ser exactos). Una minucia.
Vaya por delante que la gestión del actual consejo del Sevilla FC es indefendible y mañana es tarde para que se marchen. Vaya por delante que la gestión del actual consejo del Sevilla FC es indefendible y mañana es tarde para que se marchen. Vaya por delante que la gestión del actual consejo del Sevilla FC es indefendible y mañana es tarde para que se marchen. Vaya por delante que la gestión del actual consejo del Sevilla FC es indefendible y mañana es tarde para que se marchen. Vaya por delante que la gestión del actual consejo del Sevilla FC es indefendible y mañana es tarde para que se marchen. Cinco veces, como cinco son los millones en cuestión, para los más duros de mollera.
Volver, precisamente, es lo que quería por segunda vez Sergio Ramos. Este lunes protagonizó una rueda de prensa que dejó un par de cosas claras. La primera, que el camero está mucho más preparado para salir a la luz pública de lo que sus detractores y los mediocres que le atizan por ser de pueblo, y de Sevilla, afirman con sorna desde hace años. Mostró un perfil comedido que sorprendió y gustó a partes iguales. La gente cambia, y algunos hasta lo hacen para bien. La segunda, más en profundidad, es el quid de la cuestión por la que no se ha hecho con la propiedad del club.
Algo más de 45 minutos de explicaciones, sin ningún abogado haciendo de apuntador, dio el aún futbolista profesional sobre lo acontecido en los últimos meses. Sin embargo, una imagen de las diapositivas aportadas no coincidía fielmente a lo que Ramos explicaba, y ahí saltaba la liebre. En la estructura de la oferta, no quedaba claro qué sucedería con el segundo pago a los accionistas. Mientras él indicaba que estaba “garantizado”, la propia diapositiva que aparecía a su derecha expresaba que estaba “condicionada” a ciertos “hitos” que se deberían pactar con los accionistas.

Cinco o 190 millones
Con ese segundo pago, garantizado según Ramos, la operación únicamente bajaba cinco millones de euros de la propuesta inicial. Teniendo en cuenta que los propios vendedores habían asumido las pérdidas de este ejercicio, un gesto de buena voluntad para cerrar una venta que están deseando que se concrete, al no estar incluida esa situación en la LOI firmada a finales de enero, no tiene ningún sentido que la operación se vaya al traste por tan ‘poco dinero’. Permitanme la expresión los que no hemos visto nada parecido ni de lejos. Ni lo veremos.
No es que cinco millones no sean nada, ni mucho menos, pero sí en una operación de esas características. La batalla del relato la tiene ganada Sergio Ramos desde el pitido inicial porque enfrente no encuentra competidor. Nadie le arrienda las ganancias al actual consejo y a las familias que quieren vender y deben hacerlo por el bien del Sevilla. La goleada popular está asegurada sin necesidad de marcar en el 93’, pero también es de justicia señalar lo que es evidente. Hubo un punto que no gustó a los accionistas hace seis días y que este lunes no se explicó bien. O no se quiso explicar, pues de la otra parten apuntan categorícamente a que es “mentira”. Ahí se rompió todo, porque cinco millones no son nada, pero si los comparas con 190...

