El infierno solo te quema cuando el fuego nunca te ha quemado
"Molesta que el Atleti fiche Julianes. No genera audiencia en el universo de la estúpida guerra diaria Madrid-Barça"
Tensión entre Simeone y Julián Álvarez y una sospecha que enfada al Atlético de Madrid
¿Recuerdan la mítica película ‘La Naranja Mecánica’? Si es así, les vendrá a la mente la brutal imagen del personaje interpretado por Malcolm McDowell. El tipo es víctima de una tortura sádica. Se retuerce completamente inmovilizado en una silla mientras es obligado a ver imágenes violentas, una detrás de otra, mientras sujetan sus párpados hacia atrás con unos separadores quirúrgicos metálicos, con el fin de que no pueda apartar la vista. Justo así, metafóricamente hablando, se sienten los aficionados del Atlético de Madrid cada vez que los altavoces mediáticos pronuncian dos palabras: Julián Alvarez. La tribu del Atleti sabe, de memoria, que como canta ‘Estopa’, que el infierno sólo te quema cuando el fuego nunca te ha quemado. Porque, habiendo ardido, piensas: ven, que te estoy esperando.
El hincha del Atleti jamás ha sabido convivir con los rumores de mercado, asociados a los grandes jugadores, pero el contexto con el argentino ha sido un auténtico acoso mediático. Por tierra, mar y aire. Lógico. Desde que el fútbol es fútbol y desde que se compran más periodistas que periódicos, el sistema ‘Matrix’ de la industria no soporta ni tolera que el Atleti tenga uno de los mejores del mundo. Molesta que el Atleti fiche Julianes. No genera audiencia en el universo de la estúpida guerra diaria Madrid-Barça. A los dueños del tinglado no les gusta que haya ‘Julianes’ en equipos donde no debe haber ‘Julianes’. Por eso, bombardean mediáticamente hasta conseguir generar el caldo de cultivo necesario para que los atléticos acaben pensando que lo mejor es vender a ese jugador. No por convicción, sino por aburrimiento. Es cíclico. Y volverá a pasar. Primero, porque el Atleti es débil y nunca se hace respetar. Y segundo, porque las fuerzas vivas de ‘Matrix’, no quieren anomalías: ver al Atleti reteniendo estrellas no es tolerable.
El caldo de cultivo mediático inocula en el hincha del Atleti una sensación de inseguridad permanente y agobio constante. Hasta generar irritación, hartazgo y ganas de liquidar el asunto cuanto antes. Ahí, en ese punto, está, una vez más, el aficionado del Atleti. Justo donde querían. Sembrada la cizaña durante meses, ahora catarata de opiniones: que si no se lleva con el Cholo, que si la culpa es de la directiva, que si el argentino es el malo de la película, que si la venta es buena, que si vendrán otros ‘iguales o mejores’, que si aquello de ‘jugadores mercenarios’ y por haber, habrá hasta quien reflexionará que, al final, da igual Apollo que Rocky, porque la vida en el Atleti sigue igual. Demonios.
La verdad es que Julián, un chaval sano que siempre se dejó la piel en el campo, dejó el mejor equipo de Europa, que se atrevió a apostar el Atleti, que le prometieron una mejora de contrato que nunca llegó, que le marearon todos y que nunca le gustó aquello de sacarle del campo en el minuto sesenta. La verdad es que Julián, como dijo el Cholo, ya está ‘grande’ para decidir qué quiere hacer. Si se quiere ir, gracias por todo y a contar billetes, trayendo una oferta extraordinaria para el club. Si se quiere quedar, fantástico y a entregarse, en cuerpo y alma, por una afición que siempre le ha dispensado trato de ídolo. Y la verdad es que la tribu del Atleti se sabe esta historia de memoria. Porque, como canta ‘Estopa’, el infierno sólo te quema cuando el fuego nunca te ha quemado. Porque, habiendo ardido, piensas: ven, que te estoy esperando.
