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Pitos, pancartas, señalados y triunfo anodino del Real Madrid

Gonzalo y Brahim Díaz celebran el 1-0 del Real Madrid ante el Oviedo
Gonzalo y Brahim Díaz celebran el 1-0 del Real Madrid ante el Oviedo. LaLiga
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Una noche que en la que nadie quería jugar. Un triunfo anodino que no tapa nada. El Real Madrid ha superado el plebiscito del Santiago Bernabéu con un triunfo ante el Real Oviedo (2-0) que no dice nada, con las miradas centradas en el palco, en las pancartas y en las reacciones de la grada, con un paupérrimo Vinicius sobre el césped, con Mbappé recibiendo una sonora pitada entre risas y con Gonzalo y Bellingham marcando dos goles de los que nadie se acordará.

Cánticos, pancartas y un gol de Gonzalo

En lo meramente futbolístico, el partido fue un tostón. Ninguno de los dos tenía ganas de jugar, para ser sinceros, así que los ojos se ponían en la grada. La seguridad tuvo que retirar varias pancartas contra Florentino Pérez pidiendo su dimisión y la hinchada, que pitó a todos los jugadores antes del encuentro, se centró especialmente en Vinicius, quien tampoco dio una cada vez que tocó el esférico y falló una ocasión clara a la media hora disparando al aire.

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Aarón evitó el primero a los 6 minutos tras una buena jugada de Gonzalo y un remate de Mastantuono y, a partir de ahí, Brahim Díaz demostró que era casi el único que tenía ganas de mover un poco la pelota. O al menos de darle un poco de dinamismo al duelo. Realizó tres buenas jugadas, culminadas dos con disparos cercanos a la escuadra y otra con una buena reacción de Aarón, y asistió a Gonzalo tras un robo de Carreras a Ilyas para que el delantera definiera de maravilla poco antes del descanso. Del Oviedo, casi nada: una buena ocasión de Nacho Vidal que acabó en las nubes y nada más.

Pitos a Mbappé, sentencia de Bellingham

No cambió demasiado el panorama en la segunda mitad. Un remate horrible de un Mastantuono que sigue absolutamente perdido, un disparo con la tibia de Reina en una de las pocas llegadas visitantes, una buena parada de Aarón a Carreras y una clara de Nacho Vidal, otra vez, que se marchó cerquísima del palo para hacer el empate.

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Las miradas, mientras, seguía en la grada. Cazorla y Carvajal se llevaron dos ovaciones y Mbappé se llevó una pitada atronadora cuando entró al campo en el minuto 69', a la que respondió con dos jugadas y unas risas y Bellingham sentenció el encuentro en el 80' con una jugada extraordinaria para cerrar una jornada que ninguno quería jugar. Y con razón. Las noticias estaban en la grada, y no en el campo.

Mbappé entrando al terreno de juego contra el Real Oviedo