Opinión

Robert Navarro, pese al ghosting, se fue a la guerra

Redacción local

Gol de Robert Navarro en el derbi vasco del Athletic Club ante el Alavés en Mendizorrotza. LALIGA
Compartir

BilbaoRobert Navarro Muñoz, 24 años de edad. Un pillo del fútbol y un as en la manga, lógico en un mago con los naipes. Maravillas ha vertido Ernesto Valverde sobre él cada vez que la ocasión la pintaban calva. Y sin embargo, la gente que lo ve con buenos ojos se escandaliza al constatar las pocas oportunidades que el entrenador del Athletic Club le concede.

Lo que tiene el ex de Barça, Mónaco, Real Sociedad, Cádiz y RCD Mallorca es compartido por el míster y una gran parte del Universo Athleticzale. Velocidad, conducción, regate, desequilibrio, asociación, disparo, remate, gol. Txingurri, al parecer, se agarra a la máxima de que "muchos son los llamados; pocos, en cambio, los elegidos". Y es que la plantilla del Athletic es legión.

PUEDE INTERESARTE

Ernesto Valverde se fue al vestuario de Mendizorrotza con el miedo metido en su cuerpo de 'Txingurri'...

No "el Txingurri", como erróneamente se dice, "Txingurria", un artículo final que lo convierte en la 'hormiga' que ha sido capaz de acarrear diez temporadas en su cuerpo diminuto.

PUEDE INTERESARTE

Y como "la Txingurri" sería un apelativo chirriante, 'Txingurri' digamos, y ahora, un 5 de mayo, cómodamente sentado en una silla del Kings Road de Portugalete, aquí con la paz de la permanencia y después la gloria de un futbolista que decidió irse a la guerra por su cuenta.

PUEDE INTERESARTE

Cuando, en el campo de batalla, los árboles del Deportivo Alavés no les dejaban ver a los leones el bosque rectangular que era Mendizorrotza. Bajo la lluvia. Entre la bruma y la niebla. Casi a ciegas podría decirse. Rompe filas en el 5' Robert Navarro.

Adónde vas, le dijeron sus compañeros sin articular palabra. Silencio que le evitó al futbolista, indefinible y difícil de ubicar, tener que decir, ‘Manzanas traigo’, aunque fuera la respuesta inaudible de su pensamiento.

Tantos dimes y diretes sobre él. Los que callan cuando el míster no le da minutos, los que reclaman que Robert Navarro está a un tris de que le sea dado cetro. El que señala su autoridad exhibiendo los galones que no enseña como si quisiera pasar de puntillas para evitar la vigilancia de sus rivales.

Minuto 5' se ha dicho. Que no es pronto ni tarde, sino todo lo contrario. La vida eterna de la que habla Víctor Jara cuando se dirige a Amanda presintiendo un oscuro final.

Ahora o nunca. Apaga el interruptor de su pensamiento para que sus ojos no le jueguen una mala pasada. Arranca. Como si fuera un toro enfilando hacia la muerte. Hay quien veía en él a Minotauro, y otros a Teseo. De Ariadna nada se sabía.

El Laberinto de 'Mendi' no estaba para bollos. Se apropió de la pelota porque la creía suya. Valverde, expectante. Con el inicio de la carrera comenzaba el conteo real de sus virtudes. Decisión, velocidad, verticalidad porque sabe que la línea recta es la distancia menor entre dos puntos. Convicción, en fin.

Todo ello le permitió introducirse en el poblado bosque babazorro. Se escoró a la izquierda y golpeo la pelota con la zurda poniendo en el empeño toda su alma. Dicen que la trayectoria la envenenó la pierna de un defensa. El árbitro le cobró el gol a Robert Navarro. Un valiente que, guiado por el instinto, escenificó las virtudes de las que Valverde debería haberse quedado prendado.

En los mentideros, al otro lado de la pantalla, había quién argumentaba que Txingurri le daría más bola si su nombre fuera otro, y otro, también, su apellido. Si Miguel Suaña se marcó un Ensayo en toda regla sobre "La importancia de llamarse Ernesto", no quiten ojo a lo que me dispongo a escribir...

Si es capaz de brillar por la banda derecha y la izquierda, y de inocular su veneno penetrando por el pasillo interior, ¿qué demonios le falta a Robert Navarro? Semejanzas con Alex Berenguer. Rápido, regateador, si el regate es lo que toca, vertical, si es la portería lo que tiene entre ceja y ceja, asociativo, cuando el 'Auzo Lana' lo seduce.

Es capaz de meterse en el lío cuando otros dan vueltas alrededor del balcón del área. Ese deseo de destrozar el entramado defensivo del equipo rival ha sido lo que, definitivamente, ha hecho que me haga socio de su 'Partido de Sueños'.

Marcó porque era la convicción y la fe lo que lo guiaban. Se irá Valverde. Llegará Edin Terzic, ya está en camino. Y si el técnico alemán se muestra avispado, caería en la cuenta de que lo que a Robert Navarro debe acompañarlo es "un día' un niño [el niño que lleva dentro], y un don... para sobrevivir".

Izenak izana dauka, le será dicho. Ni Robert ni Navarro. Y yo propongo que el vestuario bautice a R. N. con un nombre que le permita brillar como el astro que todos ven y se resisten a reconocer. Bauticemos, pues, a Robert Navarro, para que Edin Terzic lo vea con los ojos de su verdad.

Agirre, como Koldo. Perdiguero, como Willy, el masajista que activó los cuerpos de aquel 'Athletic memorable' para que Antón Arieta le diera al Athletic la copa de 1969 ante el Elche Club de Futbol.

.- Por Kuitxi Pérez García, Periodista y exjugador del Club Portugalete