El dato que retrata al Real Madrid de Álvaro Arbeloa
El Real Madrid solo ha ganado uno de sus últimos seis partidos
La incógnita de Álvaro Arbeloa tras el 'castigo' a Dani Ceballos ante el Betis: "Traigo siempre a los que considero oportuno"
El empate en La Cartuja, con el gol de Bellerín en el minuto 94, fue el golpe definitivo. Pero más allá del resultado puntual, hay un dato que explica mejor que nada el momento del Real Madrid: solo ha ganado uno de sus últimos seis partidos. Una racha que no solo complica LaLiga, la sentencia. Y que deja a Álvaro Arbeloa en una posición delicada, firmando los peores números de un técnico blanco en casi dos décadas.
Un bajón sin freno en el peor momento
El Madrid ha entrado en una dinámica que no se corresponde con su plantilla ni con sus aspiraciones. Una victoria en seis partidos no es un bache puntual.
El equipo ha perdido regularidad, solidez y, sobre todo, capacidad para cerrar partidos. Los finales se han convertido en una pesadilla recurrente, con puntos que se escapan en los últimos minutos y que han terminado por descolgarle definitivamente de la lucha por el título.
Mientras tanto, el FC Barcelona no falla. Y esa combinación ha sido letal.
Los números de Arbeloa, bajo lupa
Más allá de sensaciones, los datos son contundentes. Arbeloa presenta un 60,9% de victorias en sus primeros 23 partidos al frente del equipo. Un porcentaje que le coloca en un lugar incómodo en la historia reciente del club.
Hay que remontarse a Bernd Schuster en 2008 para encontrar un registro similar o peor en un técnico del Real Madrid con al menos 20 partidos dirigidos. Un paralelismo que no invita al optimismo.
Porque si algo define al club blanco es la exigencia inmediata. Y estos números, en pleno tramo decisivo de la temporada, no alcanzan.
De reactivar al equipo a quedarse sin respuestas
Lo más llamativo es el contraste. El llamado “efecto Arbeloa” existió. El equipo reaccionó, recuperó sensaciones e incluso llegó a colocarse líder en un momento clave del campeonato.
Pero ese impulso se diluyó. Lo que parecía un punto de inflexión se convirtió en un espejismo. Y ahora, con el equipo sin margen en LaLiga y fuera de otras competiciones, el cierre de temporada se presenta incómodo.
Porque ya no se trata solo de perder puntos. Se trata de cómo se están perdiendo.
