Opinión

Tiempos nuevos, tiempos que no sean salvajes

Redacción local

Gesto de fuerza del presidente Jon Uriarte antes de coger el avión del equipo vizcaíno. (Foto: Athletic Club)
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BilbaoYa ha llegado el 29 de marzo y, oficialmente, ha concluido el mandato del presidente del Athletic Club y su junta directiva, se ha constituido la comisión gestora y se ha convocado el proceso que culminará el próximo 8 de mayo con nuevas elecciones. O no, porque tiene toda la pinta de que nadie disputará el cargo a Jon Uriarte -salvo mayúscula sorpresa-, quien ya confirmó el pasado octubre su intención de prorrogar cuatro años más su mandato en Ibaigane.

Lo hará con un equipo renovado, tanto a nivel de gestión -donde ha perdido a uno de sus pilares, Igor San Román, ideólogo fundamental del proyecto y brazo derecho que le llevó al triunfo hace cuatro años- como en el plano deportivo sin Ernesto Valverde. No será fácil armar un equipo de su misma confianza, aunque hay que reconocer que el que ha tenido ha demostrado eficacia contrastada a la hora de dar la vuelta a la tendencia económica del club de forma rotunda.

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Ese trabajo le ha llevado a cierto desgaste en el aspecto social, pero los últimos episodios de amenazas y acoso por parte de un minúsculo sector radical le han generado el unánime apoyo y solidaridad de la masa social del Athletic. Este tipo de actitudes sobran en el club y están en las antípodas de los valores que lo definen, muy implicado en estos cuatro años en causas solidarias y en su vinculación con la sociedad vasca a la que pertenece.

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Asimismo, habrá bajas en el equipo deportivo. Se marcha el máximo responsable de la primera plantilla, Ernesto Valverde Tejedor, después de una tercera etapa increíble llena de éxitos: la gabarra surcando la ría tras cuarenta años, el título de Copa, las semifinales de la Europa League y la clasificación para la Champions.

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Un bagaje que le eleva definitivamente al olimpo rojiblanco de los entrenadores y que ha marcado para siempre a una generación de aficionados que no habían vivido tamaña celebración. Balance muy alto e inolvidable, sin duda, que merece agradecimiento eterno, al menos por mi parte.

Esta despedida, sin embargo, no puede quedar ensombrecida por una temporada agridulce que prometía mucho y ha traído, hasta ahora, demasiadas decepciones. La marcha en liga no ha sido la esperada: balance pobre, pérdida de esa solidez defensiva característica y una sequía goleadora que ha preocupado a toda la parroquia.

Esto es lo que nos espera en el próximo mes y medio por Bilbao en el entorno athleticzale.

Tiempos nuevos que esperamos no sean tiempos salvajes, como cantaba el asturiano Jorge Martínez, de Los Ilegales —en este pequeño guiño al rock urbano que tanto gusta a Valverde—, y que nos lleven a una transición fluida y exitosa. Ernesto Valverde deja un listón altísimo. Quien venga deberá volver a ilusionar a una afición que sabe lo que es celebrar éxitos. No será tarea fácil.

.- Por Borja Conde, Socio del Athletic Club y contertulio de Telebilbao