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Los jugadores del Valencia CF que lucharon (y algunos murieron) en la Guerra Civil

El Valencia resucita a la delantera eléctrica para celebrar el centenario de Mestalla
La delantera eléctrica del Valencia CF. Valencia CF
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En la presentación del libro "El Carpintero de Mestalla" del profesor y escritor Sergi Calvo (Editorial Vinatea), el autor afirmó con conocimiento de causa que, durante la Guerra Civil, al menos durante sus primeros años, el Valencia CF sí tuvo actividad futbolística y que esta sólo desaparecería cuando el conflicto se recrudeció y ya no tenía sentido nada más que sobrevivir. "En la Batalla del Ebro hubo futbolistas del Valencia CF que lucharon en ambos bandos", afirmó Salvador Raga, editor del libro, y el propio Sergi Calvo que, amablemente, accedió este fin de semana a colaborar con ElDesmarque y hacer una primera aproximación a qué jugadores lucharon y combatieron en la Guerra Civil.

Sergi Calvo, en el medio, en la presentación de su libro el carpintero de Mestalla
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El carpintero de Mestalla y el Valencia CF en la Guerra Civil

La reciente publicación de la novela “El carpintero de Mestalla” (Sergi Calvo, Vinatea) ha recolocado en la actualidad memorística valencianista los tiempos del “Último efecé” (El Valencia CF era FC Football Club) y las acciones del club durante la guerra civil española, un período en el que se disputaron más de 40 partidos, tal y como ha recopilado la web especializada Ciberche. "Es un periodo bien documentado por investigadores como Josep Lizondo o José Ricardo March que combaten en sus escritos la oscuridad de unos tiempos de silencio y tiniebla. Hemos de tener en cuenta que durante la dictadura franquista, muchas de estas acciones se ocultaron y silenciaron cayendo en el olvido, de ahí que, hasta hoy, sigan existiendo algunas lagunas biográficas que la investigación científica muy difícilmente será capaz de desenterrar del olvido", explica Sergi Calvo a ElDesmarque que recuerda "El Carpintero de Mestalla" es una novela pero hay investigaciones (Lizondo, March) muy avanzadas al respecto".

El carpintero de Mestalla
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Conde, Iturraspe, Cano...

La actividad del club en la Valencia capital de la segunda republicana ha podido trazarse bien gracias a documentos y prensa de la época. Futbolistas de aquella plantilla hubieron de marchar al frente tras el cese de la actividad futbolística en 1938. "Sabemos de la filiación política de miembros activos de la plantilla como Tonín Conde (UGT-PSOE) o las simpatías republicanas de Iturraspe o el guardamenta Cano", cuenta el autor de la novela que es historiador, escritor y valencianista de pro.

Iturraspe
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Conde alcanzo el grado de Teniente, según relata Josep Lizondo, en la unidad de transportes del ejército republicano, lo que al acabar la guerra, supuso su inhabilitación, por la llamada “Ley Moscardó” para jugar al futbol profesional y hubo de esperar el fin de su destierro futbolístico para continuar su carrera en Granada. Iturraspe aprovechó sus conocimientos lingüísticos para ejercer de traductor en el frente del norte mientras que el delantero Amadeo participó con la 24 Brigada Mixta en la batalla del Ebro. Curiosamente, su futuro compañero de la delantera eléctrica Mundo lo haría también (resultando herido) al otro lado de la trinchera.

Mundo

Los desvelos del presidente Rodríguez Tortajada (que hubo de rehabilitarle años después de la Guerra pues hicieron que su nombre fuera borrado de los archivos) evitaron la llamada a filas de otros varios integrantes de la plantilla, asignándoles empleos y trabajos a favor del gobierno popular en la ciudad. No pudo el prohombre presidente evitar la caída de algunos veteranos del club en la batalla: "Algunos miembros de las primeras plantillas valencianistas como Richart, Aparicio, Nebot o Mariano Ibáñez participaron en el frente de Teruel, donde cayó José Marco, guardameta en los tiempos de Algirós", recordaba Salva Raga en la presentación de la novela

Richart, Aparicio, Nebot o Mariano Ibáñez participaron en el frente de Teruel, donde cayó José Marco, guardameta en los tiempos de Algirós.

Más dura fue la muerte, tras captura y tortura pública ante sus vecinos en Vera de Bidasoa, de Nicolás Guerendiáin, General de la división republicana “Rosa Luxemburgo” y gran delantero del primer “efecé” en 1919.

Leopoldo Capillas falleció el 20 de julio de 1936 en el frente de la batalla, durante la toma del Cuartel de la Montaña

Uno de los primeros en caer en la contienda fue Leopoldo Capillas. Tras jugar en el Valencia FC "en 1933 Capillas se fue cedido al Hércules de Alicante, donde finalizó su carrera deportiva poco antes de estallar la Guerra Civil en 1936" explican los autores de la web de Ciberche. "Leopoldo falleció el 20 de julio de 1936 en el frente de la batalla, durante la toma del Cuartel de la Montaña, realizada por las fuerzas del orden fieles al gobierno republicano y milicias obreras ante la sublevación que provocó el golpe de estado contra la República", indica la mencionada fuente

Salvador, Cirilo Amorós y Molina, que acabó en la División Azul muriendo en Leningrado

La gran media “gloriosa” de los años 20, Molina, Salvador y Amorós, también sufrió notablemente el impacto de la guerra. Salvador pasó la guerra en Alicante acabando recluido en el siniestro campo de concentración de Albatera. Cirilo Amorós y particularmente Enrique Molina fueron públicos simpatizantes del alzamiento franquista y conocido es el destino de Molina (cuya familia sufrió la brutal represión anticlerical republicana), como integrante de la División Azul durante la segunda guerra mundial y su muerte en las afueras de Leningrado.

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Goiburu y los conflictos internos

"En una España dividida, también plantilla y afición valencianista vivieron sus conflictos internos. Aunque el club cerró filas en torno a los suyos,  Severiano Goiburu, el goleador navarro recibía las mismas alabanzas por sus acciones en el campo que silbidos e insultos por su filiación abiertamente carlista", cuenta Sergi Calvo. Se sabe que en 1938 formó parte del batallón de esquiadores en la Seo de Urgell. Aunque regresó a Mestalla tras la guerra, abandonó el fútbol para competir en su otra gran pasión, el juego de pelota vasca del que llegó a ser campeón nacional.

La reconstrucción de Mestalla tras la Guerra Civil

Durante la Guerra Civil, Mestalla se convirtió en garaje de todo tipo de vehículos, su césped se convirtió en huerto en el que se plantaron patatas y otros tipos de hortalizas e incluso fue depósito de chatarra. Así, antes de terminar la contienda y bajo la dirección del comandante Giménez Buesa, a la postre presidente del club, se inició en abril de 1939 una primera reparación de urgencia muy básica con la que se pretendía adecentar Mestalla, absolutamente destrozado por la guerra, y que se completó un año después con una segunda remodelación mucho mayor.

Imagen restaurada y coloreada del aspecto del Camp de Mestalla durante la Guerra Civil.

El Batallón de Recuperación trae futbolistas de calidad a Valencia

"En las postrimerías del conflicto bélico llegó a la ciudad el llamado Batallón de Recuperación de Levante, grupo de soldados técnicos, muchos de ellos deportistas de élite que hacían de arrastre y recuperación de la chatarra bélica. En las filas de su equipo de fútbol que participaba en partidos amistosos y de exhibición, se encontraban hombres como Mundo, Álvaro, Poli o Botana. Luis Colina, gestor principal del club les echó el ojo al instante, tras fracasar las gestiones para una posible fusión/integración del equipo del batallón dentro del Valencia, las gestiones federativas del nuevo presidente de la entidad, el comandante Giménez Buesa, junto con Antonio Cotanda, presidente de la Federación valenciana, consiguieron (arrebatándoselos al recién re-creado Levante “Udelage”) que estos jugadores vistieran en la década siguiente la camisola blanca con el murciélago blanco en el pecho, explica en sus investigaciones el investigador José Ricardo March", tal y como aclara el autor de la novela.

La delantera eléctrica del Valencia CF

Los dramas y reunidos después bajo un mismo escudo

Aquel fue Valencia eléctrico que conseguiría firmar su década dorada en los cuarenta. Compartiendo vestuario, once, sinsabores y grandes triunfos se encontraban nacionalistas vascos con dramas familiares bélicos como Juan Ramón, combatientes en el ejército popular repubicano como Amadeo o Iturraspe y miembros del ejército franquista como Eizaguirre, Álvaro o Mundo. Por ejemplo, Juan Ramón vio fallecer a su hermano Julián y su padre durante la guerra y el de su segundo hijo recién nacido durante la posguera. "A pesar de ello, todos ellos, reunidos, al acabar la guerra, pasaron a la historia como autores del gran Valencia eléctrico", sintetiza Sergi Calvo.