La trituradora Sevilla sigue arrasando; ocho entrenadores caídos en tres años y medio
El que sustituya a Almeyda será el noveno entrenador del Sevilla desde octubre de 2022
Matías Almeyda, destituido
El Sevilla FC ha vuelto a destituir a un entrenador. Lo que era un lugar seguro para estar en el banquillo durante prácticamente todo el Siglo XXI, se ha convertido en una casa de locos en los últimos tres años y medio, pasando de varios periodos largos de estabilidad -Caparrós, Juande, Jiménez, Emery, Lopetegui…- a una auténtica trituradora de técnicos al más puro estilo del Atlético de Madrid de Jesús Gil en la década de los 90. Ocho entrenadores han caído en ese tiempo, y está al llegar un noveno que se meta de lleno en la maquinaria desgastada que es este club y este equipo.
Desde que, en octubre de 2022, el consejo de administración que entonces presidía Pepe Castro decidiera destituir a Julen Lopetegui en contra de la idea de Monchi, los entrenadores del Sevilla duran, como mucho, nueve meses. Ese es el tiempo, grosso modo, que han aguantado Xavier García Pimienta y Matías Almeyda en las últimas temporadas. Los otros ni siquiera llegaron a ese tiempo en el club.
La llegada de Lopetegui en el verano de 2019 estuvo a punto de crear un cisma entre el sevillismo, pero el de Asteasu cerró tres clasificaciones para la Champions League y además ganó la UEFA Europa League de 2020, la de la pandemia. El equipo era una roca, que rara vez fallaba, pero a finales de la 2021/22 la relación ya estaba desgastada y en octubre, tras una mala racha de resultados, se le acabó destituyendo.
Una larga lista de entrenadores destituidos
Tras Lopetegui, Jorge Sampaoli duró cinco meses, y con el equipo hundido en la tabla llegó José Luis Mendilibar en marzo, más o menos por estas fechas. El vasco no solo salvó al equipo con solvencia, sino que ganó la UEFA Europa League doblegando a Manchester United, Juventus y Roma. Renovó al terminar la temporada, pero se marchó Monchi, llegó Víctor Orta y el de Zaldívar solo aguantó hasta principios de octubre. Desde él, ruina.
El director deportivo se sacó de la manga el nombre de Diego Alonso, que duró dos meses. Dijo que “no se podía ganar siempre” cuando no logró una sola victoria. Lo define todo. En diciembre arribó Quique Sánchez Flores, ordenó al equipo y se salvó también con solvencia, pero el madrileño, después de ver el percal, decidió no continuar en la siguiente temporada.
Sánchez Flores, que está reflotando al Alavés, fue el último entrenador de la era Pepe Castro y el primero de la de José María del Nido Carrasco en la presidencia. En verano, Víctor Orta apostó por Xavier García Pimienta, que aguantó también hasta las vísperas de Semana Santa. Perdió ante el Valencia y fue relevado por Joaquín Caparrós. El utrerano hizo lo justo para mantenerse, quedando al final un puesto por encima del descenso.
El pasado verano, con Antonio Cordón ya como director de fútbol, el Sevilla se echó en manos de un nuevo viejo conocido. Matías Almeyda, que estuvo como jugador en una de las peores temporadas que se recuerda, debutaba en el fútbol de élite en un banquillo tan difícil como el sevillista. Nueve meses ha durado. El que llegue, que será el noveno, que se tiente la ropa.
