Otro punto... de inflexión
El derbi deja sabor a derrota en el Betis... aunque no todo está perdido
Y sí, hoy también salió el sol
El empate cedido este domingo ante el Sevilla FC en La Cartuja después de contar con una ventaja de dos goles ha dejado en el Real Betis un poso de amargura y una manifiesta sensación de derrota pese al punto sumado, que tiene además la impronta de ser otro de inflexión tras el de la derrota estrepitosa en Copa del Rey ante el Atlético de Madrid (0-5) del pasado 5 de febrero, dos en un mes.
Las cañas del dos a cero al descanso, banda sonora de cánticos de 'a segunda' incluida, se tornaron en lanzas cuando el Sevilla del argentino Matías Almeyda, suplido por sanción en el banquillo por su segundo Javi Martínez, se hizo dueño y señor del partido en una segunda mitad en la que los del chileno Manuel Pellegrini deambularon a merced del rival sin capacidad de reacción ni desde el césped ni del banquillo.
Y es que más allá de consideraciones tácticas o sobre la procedencia y alcance de los cambios, el Betis adoleció, como reconocieron los propios futbolistas, de exceso de confianza y, como sentenció la afición que llegó con más de 67.000 espectadores La Cartuja, de falta de intensidad o de volver a las andadas sobre cómo no se deben afrontar estos partidos.
Antony, la síntesis: de héroe a villano
El enfrentamiento final del internacional brasileño Antony Dos Santos con un sector de la grada resume como colofón la sensación de amargura e impotencia que ha dejado este choque en el beticismo pese estar clasificado en quinta posición con 43 puntos y a la espera de los octavos de Liga Europa ante el Panathinaikos griego.
De ser héroe cuando logró abrir el marcador, Antony pasó a villano al final de un partido en el que fue amparado por el colombiano Cucho Hernández y el argentino Chimy Ávila en un episodio en el que puso finalmente paz uno de los capitanes del equipo, Aitor Ruibal, quien pidió perdón a los aficionados.
Mucho más que un partido
Y es que, pese a los lugares comunes de que son sólo tres puntos, un Betis-Sevilla, o viceversa, es siempre mucho más que un partido, trasciende el resultado y no todos, futbolistas y entrenadores, son capaces de calibrar en toda su dimensión que está en juego un estado de ánimo colectivo de toda una afición en una vuelta liguera: de ahí las euforias y cánticos contra el rival en la primera mitad y los pitos al final de la segunda.
Aunque la panoplia de resultados es inmensa y variada, a los béticos más veteranos les vino el acíbar del derbi de hace casi treinta años, el de 1997, cuando el Sevilla empató en el descuento y sobre la bocina un partido en el que el Betis se había puesto 3-1 en el minuto 86 con un futbolista menos.
Aunque a Pellegrini se le achaca excesiva frialdad y cartesianismo en este tipo de partidos, que no mete suficiente 'veneno', el chileno llegó al derbi de este domingo tras encadenar dos victorias consecutivas ante el eterno rival, 0-2 en la primera vuelta y 2-1 hace once meses, después de no gana que en más de una ocasión en sus primeros diez derbis.
Disculpas
Lo efímero de los Betis-Sevilla es que duran hasta el siguiente, por eso las disculpas de los jugadores verdiblancos de mayor peso específico sabedores de la importancia de este tipo de partidos para la afición y para la particular liga particular entre las dos aficiones.
"Sabemos la importancia del derbi y nos sabe muy mal por eso", sintetizó la amargura Aitor Ruibal, quien abundó en el estado de ánimo del vestuario con un "lo hemos tirado al garete" después de creer que lo tenían hecho con el 2-0: "y fue un error", apuntó.
Cucho Hernández también pidió disculpas como también hizo Marc Roca, aunque el punta cafetero dijo que "mañana saldrá el sol" y que corregirán el exceso de relajación después del descanso, como también apuntó Manuel Pellegrini, "amargado por el resultado".
"La amargura la tenemos todos exactamente igual. Debemos superarla lo antes posible y seguir el camino", resumió el entrenador de Santiago ante un nuevo punto de inflexión de su sexta temporada en el banquillo verdiblanco.
Tras la derrota copera ante el Atlético de Madrid (0-5), el Betis se rehízo con sendas victorias ligueras a domicilio en el Metropolitano (0-1) y en Son Moix (1-2), matizadas con un decepcionante empate ante el Rayo en La Cartuja (1-1); y ahora tiene por delante para hacerlo la eliminatoria europea ante el Panathinaikos griego, una salida a Getafe y vuelta a casa con el Celta.
