Opinión

Petardazo

Periodismo es decir lo que no quieren que digas

Un jugador del Betis se lamenta tras el partido. Kiko Hurtado
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A la basura. Al traste. Al garete. Llámenlo como quieran, pero esa es la realidad. El Real Betis malgastó una oportunidad histórica de hacerle daño real a su eterno rival. Porque ni manifestó merecerlo y en momentos hasta ni siquiera pareció quererlo. Esta vez, de nuevo, el de la casta y el coraje reavivó los fantasmas del pasado, desempolvando los miedos de aquel equipo que cuando llegaba peor, salía goleado, cuando llegaba parejo, perdía y cuando parecía mejor se topaba con el mismo disparadero. Hace unos años ese exceso de conformismo, por aquel que esperaba un empate, y hoy demasiada confianza. La mentira del presupuesto. La mentira del favoritismo. Por un plantel que se creía ganador antes de jugarlo. Unos jugadores que parecieron fantasear con la goleada cuando todavía quedaban 45 minutos. El eterno error del que se siente superior, pero esto, amigos, es la élite. Y hay que demostrarlo.

El peor Sevilla que se vio jamás en campo hostil fue capaz de empatarte. El Sevilla más vulnerable de la última década llegó a desesperarte. Una plantilla limitada, sin ideas y sobre todo sin calidad equilibró con corazón lo que no le daba la cabeza. El mejor entrenador de la historia del Betis fue superado por un chaval criado aquí. Una plantilla con cero inversión forcejeó con otra que aspira a ser por fin un grande de Europa. Uno mejoró con los cambios y otro ni siquiera los agotó.

Mal Manuel Pellegrini, bien el rival. Hoy un equipo creyó ganar antes de empezar y el otro le hizo ver que estaba equivocado. Uno, sin criterio y falto de ideas. Creyéndose victorioso sin merecerlo. Otro, sin calidad pero con mucho sacrificio. Con mucho pundonor. Con mucha valentía. Y demostrando incluso que con cinco minutos más el botín pudo ser todavía mayor. Un derbi a la basura. Porque el Betis así lo permitió. Petardo. Petardazo.

Porque sí. No hay que tener temor. Es un petardazo. Debe serlo para un club que ambiciona volver a Champions. Para un equipo cuya inversión no tiene precedentes en su historia. Para un entrenador con argumentos de sobra como para ofrecer, y sobre todo proponer, mucho más. Para un Betis que quiere repetir hazaña Europea. Un Betis que presume de estar en esas quinielas de oro. Petardazo. Debe serlo si se presume de ambición, de crecimiento, de grandeza. Esos caracteres hay que demostrarlo sobre el campo. Y hoy no se logró. Petardazo.