Adnan Januzaj desbloquea al temeroso Sevilla para vencer en El Coliseum

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Djibril Sow anotó el único tanto tras una gran jugada de Adnan Januzaj
El Sevilla respira antes de visitar La Cartuja para jugar el derbi tras vencer al Getafe (0-1) en un encuentro marcado por un miedo terrible a la derrota y una expulsión tempranera, tras una grosera entrada, de Djené.
Lo de la primera mitad en El Coliseum resulta complicado hasta explicar. José Bordalás y Matías Almeyda, desde una pequeña cabina donde había más personas de las que cabían, presentaban dos alineaciones con dos sistemas prácticamente calcados y una idea semejante: no equivocarse.
Durante los primeros 25' lo que se vio sobre el soleado césped de El Coliseum no había adjetivos para describirlo. Hasta que se equivocó el primero.
Djené cometió una grosera falta sobre Gabriel Suazo y, a pesar de las tímidas protestas, se iba expulsado con roja directa (26') dejando a su equipo en inferioridad casi toda la cita. José Bordalás, que no suele guardarse nada, no hizo ni el intento de gritar. Inexplicable error.

De ahí al descanso, el Sevilla intentó superar al replegado Getafe con Kike Salas de lateral y Akor Adams de extremo derecho y el equipo azulón, mientras tanto, buscó cualquier contacto para protestar, caer al césped e intentar igualar el número de jugadores.
Ahora le llaman fútbol táctico, pero hace años tenía otro nombre.
Januzaj resucita al Sevilla... a pesar de Alexis Sánchez
El paso por vestuarios obligaba a ambos entrenadores, uno por inferioridad y el otro por superioridad, a mover piezas. Bordalás cambió el orden y Almeyda apostó por introducir en el campo a Adnan Januzaj y a Chidera Ejuke. El belga, aunque nadie podía esperarlo, acabó siendo clave.
El Getafe aguantó bien el primer cuarto de hora, sin excesos ni defectos, pero cuando pasó la hora de juego, el cansancio azul pudo con el miedo rojo. En estas, aprovechando el ritmo tan sumamente lento con el que se jugaba, Adnan Januzaj sacó la varita, puso un pase mágico, Akor Adams la cedió y Sow anotó el primero (64').
Pasaban los minutos, los azulones iban cargando el área y Almeyda intentó introducir a Alexis Sánchez para, con su experiencia, acabar por cerrar el encuentro. El chileno, posiblemente, fue el hombre que le dio oxígeno al Getafe: falló absolutamente todo, estropeó todos los contragolpes y obligó a su entrenador incluso a dejar de ver el partido.
Con el oxígeno limitado y un Sevilla ahogado, el árbitro pitó el final y permitió que los blanquirrojos, muchos meses después, vuelvan a sonreír lejos de Nervión. Sufrimiento con premio.
