Lo que Valverde pensó, pero no les dijo a los jugadores del Athletic en Oviedo
Iñaki Williams admite que "Nico está jodido", da pistas de su proceso semanal y destaca que "empezamos a sacar la cabeza del lodo"
Los leones dieron otra imagen en la segunda parte tras un primer tiempo patético en el Carlos Tartiere
Tuve que llorar [otra vez] viendo 'Million Dollar Baby' para recordar que "en el boxeo todo va al revés". Tal vez los entrenadores de fútbol bebieron de las fuentes del 'noble arte': "La protección antes que el ataque; alejarse para golpear; paciencia y retroceso, en fin, frente a la ofensiva constante"...
Carlos Tartiere. Rectángulo que Guillermo Almada convirtió en cuadrilátero acuciado por las urgencias. Combate a dos asaltos. En juego, la salvación del Real Oviedo frente a la tranquilidad del Athletic Club. Tan fuera de sí estaban los leones, que los pupilos del uruguayo Almada no necesitaban protegerse, ni dar un paso atrás para intentar dañar a los pupilos de Ernesto Valverde. En casa de un colista al borde del desahucio no cabe la paciencia, ni se admite el retroceso.
Fácil se lo puso el Athletic...
De ahí que la ofensiva ovetense fuera una constante desde que, despejado el 'cuadrilátero', Busquets Ferrer silbara como el que ordena, "Segundos fuera". Sobre el verde hablaba el Real Oviedo, sólo él; callaba el Athletic, avergonzado, atenazado, sin argumentos, como el que no tiene nada que decir, por olvido o desconocimiento.
En el 27', la arriesgada, equivocaba acción táctica de los malos 'peleadores': creyendo que se protegía, la zaga del Athletic colocó su última fila a la altura del centro del campo.
Alejado de la portería de Unai Simón, Ilyas Chaira, medio campo por delante, y despejado, corría sin necesidad de pensar en su golpeo definitivo. El Athletic, en la lona. Como un aspirante. Como un sparring. Quién te ha visto y quién te ve. Aguantó, sin embargo, hasta que el silbido de Busquets Ferrer le sonó a Txingurri como una campana salvadora.
Ya en la caseta, Sendoa Agirre le recordó a Ernesto que en Bilbao, o sea, en el mundo entero, se vivía y celebraba el centenario del nacimiento de Blas de Otero. "Como a él le quedaba, a ti también te queda la palabra". Se sirvió de ella, como habría de reconocer en sala de prensa al final de la partida. No fueron versos, no es poeta, vate o trovador Ernesto Valverde. Y en cualquier caso, contraproducente habria sido declamar... "Si he perdido la vida, el tiempo, todo lo que tiré... me queda la palabra"...
"Se nos va el partido"... -ay de mí-..."Tenemos que cambiar la dinámica como sea"... “Actitud", joder, "El partido nos exige un Athletic más competitivo"... "Sólo así llegarán nuestras opciones de marcar, dos goles, al menos, por ninguno suyo"... !Cómo se nos vaya el partido!... Esto último lo pensó, pero no se lo dijo a sus jugadores. Para que saltaran al campo y afrontaran el segundo acto como si fuera... "EN EL PRINCIPIO"...
La prosa. La arenga. El tópico de Valverde a manos llenas. Y sin embargo, en el 27', Mikel Jauregizar, dolido pero en silencio ["Ángel con grandes alas de cadenas"], se despidió del partido regalándole al Tartiere "el gol más bonito del mundo". Algo tenía. Algo malo, sin nombre aún. No fue impedimento para su precioso y preciso golpeo con el interior de su pie derecho inteligente.
Y para que Valverde no se viera obligado a confesar, "Se nos ha ido el partido", Oihan Sancet Tirapu les mostró a sus compañeros [dedicatoria especial para Williams J.R.] cómo darle tres puntos de oro al Athletic desde el punto de penalti. "Million Dolar Baby"... pero sin lágrimas, con final feliz. Para que Mikel Jauregizar sintiera que la victoria "bien había valido su silenciosa lesión".
P.S. A la memoria de Frankie Dunn y Maggie Fitzgerald.
.- Por Kuitxi Pérez García, Periodista y exjugador del Club Portugalete
