Opinión

Galech Apezteguía ejecuta el plan del CTA

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El lío de Almeyda con Galech Apezteguía
Galech Apezteguía, tras el Sevilla-Alavés. Kiko Hurtado
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Para cualquier árbitro que dirigiera este sábado en el Ramón Sánchez-Pizjuán el partido le iba a resultar muy complicado. Pero la actuación de Iosu Galech Apezteguía en el Sevilla FC – Deportivo Alavés de esta jornada 24 es muy difícil de calificar.

Tras una semana en la que el CTA enseñó los dientes al Sevilla FC, con un ‘Tiempo de Revisión’ lamentable en el que retorció todos sus argumentos para ‘quitar’ la razón al club nervionense, hasta el punto de rescatar una jugada de la jornada anterior para poner especial énfasis, ha llegado un arbitraje muy complicado de explicar sin pensar mal.

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La queja arbitral se ha instalado en un Sevilla muy mediocre, que acompaña a su mal juego la sensación de que nunca le van a ‘echar’ una mano desde el gremio del silbato. Este domingo, el navarro Galech Apezteguía parece haber ejecutado a la perfección el plan del colectivo arbitral contra el equipo de Matías Almeyda, protagonizando un encontronazo lamentable con el entrenador argentino tras expulsarlo por una protesta que no parecía excesiva. En el VAR, por cierto, dos partidos después de la polémica de Son Moix, estaba el ínclito González Fuertes.

En las dos primeras jugadas que marcaron el partido, el navarro acertó. Las dos entradas de Juanlu sobre Youssef eran merecedoras de amarilla, y por ello se marchó expulsado a los vestuarios al cuarto de hora de partido. Que en otros partidos o a otros equipos no se le saque una tarjeta en el minuto 2, ya son otros López.

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Error tras error

De ahí en adelante, el arbitraje fue espantoso. En la primera mitad se fue al limbo lo que pareció un penalti claro de Youssef sobre Agoumé, o al menos uno de los que al Sevilla se le han pitado constantemente. Por no señalar, ni siquiera paró el partido cuando Azpilicueta recibió un golpe en la cabeza, tal y como marca el protocolo. En la segunda parte se le fue de las manos definitivamente el partido, comenzando con la anulación por un milimétrico fuera de juego de Boyé del segundo gol vitoriano. La única de sus decisiones que favoreció al Sevilla, gracias al fuera de juego semiautomático, eso sí.

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Una patada sobre Agoumé igual que las dos de Juanlu no se sancionó con amarilla, los babazorros acabaron sin amonestaciones, por tres expulsiones y tres amonestados en el Sevilla. Pero la traca final vino con la roja a Almeyda, que generó un quilombo morrocotudo en la banda, cuando el árbitro fue incapaz de explicar al entrenador argentino por qué le había expulsado, lo que iba encendiendo cada vez más al sevillista.

A los árbitros no le gusta Almeyda, por más que intenta callar en sus comparecencias, sus quejas son claras. Ya lo dijo la pasada semana, “no nos van a cobrar nada”. Y así sigue siendo.