De lo peor, el menos malo

El Sevilla, con uno menos desde el 16', logra un empate pobre, pero insuficiente para seguir respirando
"¿Por qué me expulsas?": La pregunta repetida de Almeyda a Galech Apezteguía tras ver la roja
SevillaEsa es la realidad de LALIGA. Si no te das de bruces con el infierno, es porque siempre habrá alguno peor que tú. Tan claro como real. Por eso el Sevilla FC ha evitado el descenso a Segunda División en estos últimos tiempos. Porque los rivales, a la hora de la verdad, y por muchas facilidades que concedas, son incapaces de rematar al que ya está moribundo. Porque a poco que hagas, con el mínimo posible, resulta suficiente para sumar más que los rivales. Y porque en efecto, por inverosímil que parezca, todavía los hay peores. Todavía los hay más endebles, más inexpertos, más indoloros. Un nuevo alarde de valentía brindó a Matías Almeyda otro balón de oxígeno. Pequeño, pero suficiente. Un punto, como el de hace una semana, que incluso podría servir para meter más ventaja al descenso. Porque de lo peor, es el menos malo. Y con eso en esta competición sigue bastando.
Sevilla y Alavés han empatado a uno un partido que los locales disputaron casi en su totalidad en inferioridad numérica por la expulsión de Juanlu al cuarto de hora, y en el que Sow adelantó a los locales en la primera mitad e hizo las tablas Toni Martínez al comienzo del segundo tiempo.
La expulsión de Juanlu condicionó el partido del Sevilla FC. Dos cartulinas en doce minutos para brindar al Alavés un regalo que, por suerte, no supo aprovechar, pero dio más de sobra para desgastar a un equipo que llegó sin ideas, ahogado por el miedo que habría supuesto una derrota, al tramo final. Un obstáculo que puso cuesta arriba las aspiraciones de los de Almeyda, que pese a ese hándicap, y en un alarde de rebeldía, llegó a ponerse por delante en el marcador, gracias al gol de Djibril Sow antes del descanso. Porque, como uno decía, dentro de lo peor el conjunto hispalense es el menos malo. Y por eso los babazorros, ante tantas concesiones, están al borde de la quema.
Tras el descanso el Alavés templó sus pulsaciones y vivió en campo propio. Los cambios de Coudet, y alguna modificación táctica, permitieron a los visitantes imponer su superioridad, con el único argumento de colgar balones al área hasta que se les apareciese la luz. Un golpe de efecto que, por pura lógica, terminó llegando a la salida de un córner. Era el tanto del empate que finalmente terminó haciendo justicia a un partido abocado a las tablas. Pero para el Sevilla vuelve a resultar suficiente.